Francisco Carro, director de Tresca Ingeniería: «La del CO2 será otra revolución: acaba de empezar y va durar décadas»
ASTURIAS
El fundador de la empresa, que tiene una de sus sedes en el Principado, pone de relieve los grandes retos y oportunidades que tiene la industria actual en la captura y valorización del CO? como herramienta clave para luchar contra el cambio climático
13 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Francisco Carro, director general de Tresca Ingeniería, ha sido uno de los ponentes de los Cursos de La Granda (Avilés) y ayer impartía una interesante conferencia titulada Usos del CO2 para un futuro sostenible. De residuo a recurso. Así, en un mundo donde la lucha contra el cambio climático es más urgente que nunca, Carro invitaba a replantear la percepción que se tiene del CO2. Lejos de considerarlo un problema, sostiene que el dióxido de carbono puede convertirse en una gran oportunidad, similar a lo que ha sido el petróleo o el carbón en el pasado. Desde Asturias, una región que él considera especialmente propicia para los procesos de transformación del CO2, destaca la importancia de que las empresas encuentren su espacio en esta nueva economía basada en la captura y valorización de este gas. Para él, hay que cambiar la narrativa: el CO2 no es un residuo contaminante, sino una materia prima para construir nuevas soluciones.
La revolución del CO2, asegura, acaba de comenzar y promete durar décadas, impulsada por un mercado cada vez más interesado en proyectos innovadores. En la entrevista concedida a La Voz de Asturias, el fundador de Tresca Ingeniería nos revela los grandes retos y oportunidades que presenta esta transformación industrial, que puede ser clave en la lucha contra el cambio climático y en la creación de un futuro más sostenible.
-¿Podría explicar brevemente en qué ha consistido la conferencia ‘Usos del CO? para un futuro sostenible’ que daba ayer en Avilés?
-Este año, como otros muchos anteriores, la gente que organiza los cursos de La Granda ha tenido en consideración invitarnos a participar en uno de los días, en concreto, el que organizaba el Colegio de Ingenieros de Minas de Asturias, haciendo una jornada alrededor del CO2, de los usos y de los procesos que hay alrededor de este gas. Entonces, la participación por parte de Tresca Ingeniería ha sido con una conferencia y de una mesa redonda en la que estuvo un compañero mío. Y todo alrededor pues del CO2, de sus diferentes usos y de cómo están los mercados de este gas.
-¿Qué motivó a Tresca para trabajar en el uso del CO? como recurso para un futuro sostenible?
-Nosotros somos una empresa de ingeniería que llevamos 25 años diseñando plantas industriales, por tanto, tenemos una larga experiencia en el diseño de plantas, tanto de procesos industriales, procesos químicos, siderurgia, como plantas energéticas. Con lo cual nosotros ya estábamos en este sector. Entonces, si unimos nuestra experiencia en el diseño de plantas industriales del ámbito químico con nuestra presencia en los sectores industriales, que son los más emisores de este gas, pues la verdad es que tenemos una posición razonablemente buena en el mercado para liderar esta época en la cual la industria se tiene que descarbonizar. Yo diría que no hubo una decisión para trabajar el uso de CO2 en tanto en cuanto es un sector en el que ya estábamos. Además, en esta época de la descarbonización nos apetece seguir prestando servicio a nuestros clientes. Nosotros tenemos una gran presencia en Asturias, con una oficina aquí en la que tenemos más de 50 personas, y para nosotros, esta industria del CO2 y los combustibles renovables, es otra industria más. Solo que, bueno, esto tiene un cierto magnetismo mediático que otros tipos de industrias en las que participamos no tienen. Entonces, en base a eso, a nosotros se nos ha conocido más por esto que por otras cosas que hacemos.
-Por empezar por lo básico, ¿cómo se convierte el CO? en recurso?
-En primer lugar, yo creo que hay una parte importante que debemos de abordar que es el tratar de hacer un cambio de narrativa del CO2. Ahora mismo hay una gran corriente en la cual se le considera un gas contaminante, pero la realidad es que nada más lejos de la realidad. El CO2 forma parte de la vida dentro de los ciclos biológicos de la Tierra desde sus inicios. Las plantas necesitan CO2 y, de alguna manera, el CO2 es el vehículo que utiliza la naturaleza para mover el carbono. Con lo cual el CO2, lejos de ser un gas contaminante, es un vehículo con el cual se mueve el carbono de un lado a otro. Lo segundo de lo que hay que hablar es de lo que ha sucedido desde que empezó la revolución industrial, con esos procesos económicos e industriales, principalmente a partir del petróleo y a partir del carbón, tanto para producir energía, producir combustibles, como para producir productos como los plásticos. Entonces, lo que se ha generado es una especie de desequilibrio en el planeta, en el cual nosotros ahora estamos emitiendo más CO2 y más rápido de lo que la naturaleza es capaz de absorber con los ciclos tradicionales. Esto, lejos de ser un problema, es una situación en la cual la sociedad tiene que buscar procesos en los cuales vuelva a restablecer los equilibrios naturales. Por tanto, el CO2, lejos de ser un problema, se convierte en una oportunidad, puesto que lo que hacemos con carbón o lo que hacemos con petróleo lo podemos hacer con CO2. Al final, los hidrocarburos no dejan de ser moléculas, lo que hay es principalmente carbono y hidrógeno, con lo cual todo lo que hacemos con el petróleo o con el carbón, que son los combustibles, los asfaltos, los plásticos y muchos materiales, ahora lo podemos hacer con CO2 como fuente de carbono y con hidrógeno, que ahora está tan de moda como vector energético renovable.
-Entonces ¿qué se puede hacer con el CO2?
-Prácticamente todas las que estamos haciendo con el petróleo. Como decía antes, los materiales derivados del petróleo, los plásticos, las parafinas, los asfaltos y toda la gama de combustibles que se utilizan en movilidad, como son los gasóleos, la gasolina, los combustibles de aviación, los kerosenos, todo eso que ahora mismo se está haciendo con petróleo se puede hacer con CO2 mediante otros procesos. Para eso, lo que necesitamos es captura del CO2 y después producir esos productos mezclando CO2 e hidrógeno en diferentes procesos químicos. Ahora mismo ya hay tecnología disponible para la captura de CO2.
-¿Qué tecnologías se utilizan para capturarlo y convertirlo?
-Son principalmente tecnologías químicas a base de aminas, en las cuales mediante un ciclo químico termodinámico se absorbe y se desabsorbe el CO2, con lo cual se puede capturar tanto en la naturaleza libre como en procesos en los que hay emisión de CO2. Una idea importante es que el CO2 es fácil de capturar y no es un problema. Los procesos que se necesitan para la producción de estos productos a partir del CO2 son principalmente procesos de carbonización y procesos dicéntricos que también están disponibles ya en el mercado. Es verdad que tanto los procesos de producción de moléculas a partir del CO2 como los procesos de captura del CO2, aunque las tecnologías estén disponibles, en las próximas décadas asistiremos a un aumento grande de nuevas tecnologías y mejora de la eficiencia de las tecnologías ahora mismo disponibles.
-¿Qué aplicaciones prácticas del CO? en la ingeniería o en la industria cree que tienen mayor potencial en los próximos años?
-Yo creo que a larga distancia todo aquello que ahora mismo se está produciendo con petróleo, o gran parte, se va a producir con CO2. Ahora mismo hay productos que son mucho más inmediatos, como por ejemplo el metanol, que es un producto químico que se puede utilizar como disolvente o se puede utilizar como combustible. Nosotros creemos que serán de las primeras moléculas que se fabricarán con el CO2. ¿Por qué? Porque es una molécula extremadamente sencilla y extremadamente útil en la economía. Entonces, creemos que toda esta reconversión industrial energética comenzará por ahí.
-¿Cuál considera que es el mayor desafío en la transformación del CO? en recurso útil?
-Hay muchos desafíos. Por un lado, creo que hay un gran desafío regulatorio, puesto que todos estos procesos industriales necesitan ser regulados legalmente por las administraciones. Y ahí tenemos un gran desafío, que las regulaciones y la legislación acompañen a toda esta transformación energética industrial. Otro desafío importante es el que los mercados financieros poco a poco se vayan creyendo estos proyectos, puesto que sin la cooperación de los mercados del mundo financiero es imposible que todos estos proyectos despeguen. Son proyectos muy nuevos, muy novedosos, no exentos evidentemente de riesgos en el inicio. Por tanto, ahí tenemos un gran desafío en hacer que estos proyectos poco a poco se vayan entendiendo bien en el mundo financiero. Y, por último, el último gran desafío que, ya lo apuntaba antes, es el que se siga invirtiendo en innovación para que estos procesos cada vez sean más rentables y con números financieramente mucho más sostenibles, con lo cual tiene que ir aumentando la eficiencia. Hay desafíos, entonces, por delante.
-Hay estudios, del CSIC, por ejemplo, que indican que almacenar CO2 bajo tierra podría ser una solución segura para mitigar el cambio climático. Asturias tiene su subsuelo lleno de galerías de pozos y minas. ¿Cree que somos, por tanto, un territorio propicio para valorizar el CO2, más allá de para almacenarlo?
-Yo lo creo que es almacenarlo no es la mejor solución. Yo pienso que la mejor solución es tratar de utilizarlo para darle un valor económico. El que tradicionalmente en un territorio haya habido minas no quiere decir que la geología sea la más adecuada para después almacenar un gas, puesto que no es lo mismo almacenar un mineral que almacenar un gas. No obstante, no soy experto en geología, con lo cual me cuesta pronunciarme de manera taxativa, pero intuitivamente yo diría que parece más razonable en vez de gastar dinero en almacenar, gastar dinero en transformar.
-¿Y para eso somos propicios en Asturias?
-Eso sin duda. Asturias tiene una gran tradición industrial de hace, no décadas, sino cientos de años, en los cuales hay mucha cultura industrial en las empresas, mucho conocimiento industrial, mucho conocimiento tecnológico, buenas escuelas de ingeniería y muy buenas compañías con mucha tecnología y mucho conocimiento industrial. Asturias no solamente es un lugar propicio para este tipo de procesos, sino para cualquier industria con un fuerte componente industrial y de procesos. Pero sí, realmente Asturias es un sitio adecuado para ello.
-¿Cómo ve el papel de las empresas y la innovación en la promoción de un uso más sostenible del CO??
-Las compañías industriales, poco a poco, tienen que ir encontrando cada una a su sitio en esta nueva economía de transformación del CO2 en productos útiles como combustibles o materiales. Entonces, generalizar es complicado, porque cada compañía tiene sus características. Pero la realidad es que todas las compañías, sobre todo las de perfil industrial, de perfil químico, las compañías de ingeniería o las compañías de consultoría, tienen que ir buscando su hueco para participar de toda esta conversión energética industrial.
-¿Y hay hueco y cabida para todas?
-Lo hay, cada una tiene que buscar su sitio.
-¿Qué ejemplos de éxito o proyectos innovadores diría que ilustran el potencial del CO? como recurso?
-Ahora mismo es pronto para hablar de eso. Esto es un despegue industrial y tecnológico que acaba de comenzar, yo diría que hace entre 8 o 9 años, aproximadamente. Ahora es cuando se empiezan a ver los primeros frutos, sobre todo en la opinión pública, de los primeros proyectos que se empiezan a conocer, aunque estén sin construir. Pero esto es una revolución y una evolución que va a durar décadas, igual que han durado décadas otras revoluciones industriales. ¿Cuáles son buenas señales de valor? Pues buenas señales de valor es toda la cantidad de proyectos de hidrógeno que se están tramitando; y una buena señal de valor es toda la cantidad de proyectos que se están moviendo de nuevos combustibles renovables verdes, que, al final, independientemente de la molécula, todos tienen la misma base, que es mezclar de una manera o de otra, hidrógeno y mezclar CO2. Con lo cual, para mí es una buena señal de valor el que haya tantos proyectos en la calle. ¿Saldrán todos? Pues por supuesto que no, porque según van avanzando en el desarrollo industrial, se van conociendo datos, se van mejorando los proyectos, con lo cual, unos proyectos saldrán y otros no saldrán. Pero es una buena señal de valor que en el mercado haya tanto apetito por sacar adelante proyectos de este tipo. Es una buena señal de valor que las industrias se lo están tomando en serio, que muchas de ellas estén pensando en hacer plantas de captura de CO2 o estén buscando la manera de descarbonizarse. También es una buena señal de valor que el mundo financiero empiece a mirar para acá, sobre todo con el tema de los criterios ESG.
-¿Qué consejos daría a los jóvenes ingenieros o investigadores que quieran especializarse en energías sostenibles y gestión de residuos?
-El CO2, como decía antes, no es un residuo, son cosas diferentes. El mundo del CO2 y el mundo de los residuos no tiene absolutamente nada que ver. Teniendo esto claro, yo a los jóvenes ingenieros lo que les diría es que aquí hay una oportunidad más, como la hubo hace 150 años con la electricidad o como la hubo hace 200 y pico años con los primeros motores de combustión. Y creo que hay una gran oportunidad porque hay una revolución industrial, tecnológica y energética y a todos aquellos que les guste el mundo de los procesos, de la química o de la energía, aquí pueden tener un gran recorrido.
-¿Cómo puede Asturias apoyar o beneficiarse de las iniciativas relacionadas con el uso del CO??
-Lo primero es difundir, como este curso de La Granda en el que he participado. Difundir una narrativa correcta, que lo que tiene que decirnos es que muchas de las industrias tienen que tratar de descarbonizarse, tienen que tratar de generar la menor huella de carbono y reducir las emisiones en la medida de que lo sea posible. Eso es lo primero que tienen que hacer las industrias. Y después, como decía antes, yo creo que la industria lo que tiene que hacer es buscar su hueco en toda esta nueva economía alrededor del hidrógeno, del CO2, de los combustibles renovables, porque hay mucho espacio para industrias de muchos tipos. No solamente hay espacio para las industrias que hagan una transformación del CO2, sino que hay espacio para una gran cadena de transformación industrial.
-¿Qué opina usted acerca del uso político y mediático que se le está dando al CO2?
-Me parece evidentemente más, pero los políticos son los mayores innovadores del espectro social. Cualquier cosa que aparece, ellos siempre son capaces de usarla de una manera más o menos bondadosa para sus intereses. Yo creo que es importante desarrollar el pensamiento crítico en nosotros mismos, en los jóvenes que vienen detrás, porque el pensamiento crítico es el que te da la fuerza para dudar y sacar tus propias conclusiones. Y a partir de ahí, irnos formando una idea. Evidentemente, esto no solamente sucede en España, sino que sucede en todo el mundo. Y algo como el cambio climático o como las emisiones de CO2, se acaban usando siempre para intereses más o menos políticos de todo tipo. Por ejemplo, en el mundo fiscal, las emisiones de CO2 sirven para subir los impuestos. Pero, si los suben por un lado, ¿me los deberían de bajar por el otro, no? Ah, no, qué va. Entonces, nos suben los impuestos porque interesa, porque hay que apremiarnos para que no emitamos CO2 o porque realmente lo que busca el político es una nueva figura fiscal para hacer más grande la administración. Entonces, usan el CO2 para eso y lo usan también para polarizar a la sociedad. Con lo cual, lo que haces es dividir a los dos grupos, los que se creen todo y los que no se creen nada. Y yo creo que la manera de luchar contra eso es con pensamiento crítico. Porque no hay nada ni 100% verdad ni 100% falso de lo que oímos.
-Por último, ¿qué mensaje le gustaría haber dejado a los asistentes de su conferencia y a la comunidad, en general, sobre el futuro del CO? y la sostenibilidad?
-Pues el mensaje es que tenemos que cambiar la narrativa, que el CO2 no es un gas contaminante ni un residuo, sino que es una materia prima para construir otras cosas. Me gustaría dejar ese mensaje y me gustaría dejar un mensaje de paciencia, porque esto es una revolución industrial que durará décadas. Con lo cual, yo creo que hay que medir bien los tiempos y no pensar que esto va a suceder todo el año que viene.