La historia de «Pancho», el mastín abandonado que vive en la comisaría de Castrillón: «Lo cuidamos por turnos»
ASTURIAS
Los policías locales lo pasean, le compran comida de su bolsillo y lo acogen en el sótano después de que el dueño, ya denunciado, se deshiciera de él en las inmediaciones de Coto Carcedo
22 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.«Pancho» tiene cuatro años y, desde el pasado lunes, duerme en el sótano de la comisaría de la Policía Local de Castrillón. Es un mastín y fue rescatado por los agentes en las inmediaciones de Coto Carcedo después de que su dueño, identificado como S.P.Z., lo abandonara a su suerte. Casi una semana después, el perro sigue bajo el cuidado de los policías, que se han visto obligados a improvisar para garantizarle comida, paseos y un espacio seguro mientras se resuelve su situación. «Lo cuidamos por turnos entre todos», comenta la plantilla.
Los agentes trasladaron a «Pancho» a dependencias policiales a la espera de que su propietario acudiera a recogerlo. Sin embargo, según relatan, las llamadas al dueño no han tenido resultado: «Nos da largas, dice que está buscando un hotel para el perro», señalan los agentes. La realidad es que el hombre acumula ya casi una docena de denuncias por intentos previos de abandono, a las que esta misma semana se ha sumado una nueva interpuesta por la propia Policía Local.
Mientras se encuentra una solución definitiva —bien una protectora o una entidad que asuma su custodia—, el día a día de «Pancho» transcurre en la comisaría. Por las noches descansa en el sótano, y durante la jornada permanece atado en la parte trasera del edificio, junto a un contenedor de reciclaje y un cubo de agua. Los agentes se turnan para sacarlo a pasear en cada relevo y, de momento, son ellos mismos quienes costean su alimentación.
«Es uno más de la comisaría», bromean los policías, quienes señalan que la improvisada situación ha despertado también la solidaridad del vecindario. Clientes de un bar cercano y algunos paseantes de la zona se acercan a menudo a acariciarlo y compartir un rato con él, haciendo que los días sean un poco más llevaderos para el mastín, que seguramente abandone la comisaría en los próximos días.
El futuro de «Pancho» aún está en el aire. Ya ha habido quien se ha puesto en contacto con la Policía Local vía redes sociales para hacerse cargo mientras su dueño continúa en paradero desconocido. Mientras tanto, el mastín seguirá con su nueva familia improvisada: la de los policías que, entre trámites, rondas y partes, también han asumido la responsabilidad de cuidarle.