Armas, oro, comercio y quesos: en qué fase se encuentran los proyectos que aspiran a ser estratégicos en Asturias
ASTURIAS
La Ley de Proyectos de Interés Estratégico (PIER), que privilegia a firmas con inversiones cuantiosas, valor añadido o innovación, se ha desarrollado como un instrumento de potenciación económica, pero no está exenta de críticas
14 sep 2025 . Actualizado a las 11:37 h.La propuesta de Indra de convertir el Tallerón de Duro Felguera en Gijón en un centro de fabricación de vehículos blindados, así como de establecer una pista de pruebas en las cuencas mineras, ha vuelto a poner de actualidad la Ley de Proyectos de Interés Estratégico (PIER), aprobada por el Gobierno autonómico el año pasado. El grupo empresarial aspira a obtener la declaración estratégica y, con ella, sumarse a una pequeña nómina de proyectos que se postulan para actuar bajo el paraguas de esta nueva norma. La intención de esta ley es agilizar grandes inversiones que generen empleo, innovación, valor añadido, sostenibilidad y transformación económica. Las empresas, gracias a esos valores, obtienen un trato distinto con la administración: plazos más cortos, ventanilla única y beneficios regulatorios.
La propuesta de El Tallerón de Duro Felguera parece cumplir los requisitos: una inversión inicial de alrededor de 43 millones de euros destinados a modernizar la planta, incorporar tecnologías de industria 4.0, formacion del personal y generación de entre 300 y 500 puestos de trabajo en los próximos doce meses si todo avanza según lo previsto.
Los otros proyectos
Antes de Indra, ha habido otros intentos de acogerse a la Ley PIER. El primero, la mina de oro de Salave, promovida en Tapia de Casariego por Black Dragon Gold a través de Exploraciones Mineras del Cantábrico. En julio de 2025 el proyecto salió a información pública y se abrió un periodo de alegaciones. Entonces, colectivos agrupados en la plataforma «Oro No» reaccionaron con fuerza, denunciando impactos ambientales, sociales y económicos, además de incompatibilidad urbanística y el uso de suelo costero. La empresa, sin embargo, sostiene que la explotación sería subterránea, con medidas de control de última generación, y que podría movilizar más de cien millones de inversión y un centenar largo de empleos directos. El propio Ayuntamiento de Tapia se ha mostrado en contra en varias ocasiones, con lo que el futuro del proyecto sigue siendo incierto, marcado por la división entre quienes lo consideran una oportunidad de desarrollo y quienes lo ven como una amenaza para el modelo turístico y pesquero de la zona.
El proyecto minero también ha recibido apoyos, cuenta con el respaldo de sindicatos como SOMA-FITAG-UGT que no sólo destacó la oferta de empleo de la explotación sino su compromiso con usar técnicas avanzas y gestión ambiental; pero también de USO . Por otra parte, la mina de oro ha contado con el apoyo del Colegio de Ingenieros de Minas del Noroeste; y de Aminer, la Asociación de Empresas Investigadoras, Extractoras, Transformadoras Minero Metalúrgicas Auxiliares y de Servicios.
Otro gran proyecto es el de Costco en el polígono de Bobes, en Siero. En marzo de 2025 la compañía anunció su intención de abrir en Asturias su primer centro en el Norte de España bajo su modelo de club de compras, con una inversión que supera los 40 millones y la creación de entre 200 y 260 empleos, el 90% indefinidos y con sueldos por encima del convenio. La empresa solicitó que se le aplicara la declaración PIER para sortear los obstáculos que imponía la normativa regional sobre implantación de grandes superficies y acelerar los trámites, con el objetivo de abrir en 2027. El alcalde de Siero, Ángel García, y el presidente del Principado, Adrián Barbón, se han mostrado favorables al aterrizaje de la gran empresa en Asturias. Sus defensores destacan el volumen de empleo estable y la mejora salarial, mientras que sus detractores advierten de un posible efecto negativo sobre el comercio local y cuestionan si se ajusta a los criterios de innovación y transformación industrial que exige la ley.
Otra iniciativa que llegó a plantearse fue la creación de un área logística junto al aeropuerto de Asturias, destinada a paquetería, distribución y comercio electrónico. La iniciativa pretendía convertir los terrenos próximos a Ranón en un nodo de transporte con capacidad para abastecer a la cornisa cantábrica. Los promotores aseguraban que generaría empleo y colocaría a Asturias en el mapa de la logística vinculada al comercio digital. Sin embargo, el Principado denegó su declaración como estratégico, al entender que no alcanzaba el impacto transformador requerido por la norma. Esto no impide que la idea pueda salir adelante, pero deberá hacerlo por la vía ordinaria, con sus plazos habituales de planeamiento, licencias y permisos, sin el trato preferente de los proyectos PIER.
También se ha hablado de una quesería en Somiedo que busca reutilizar teitos en alta montaña como instalación agroalimentaria. Se trataba de una iniciativa con un fuerte componente simbólico y de desarrollo territorial, impulsada por un grupo empresarial con vínculos en la gastronomía internacional, que pretende producir quesos de alta gama en un entorno protegido y aprovechar el tirón turístico; sin embargo el proyecto no salió adelante.
Sí ha optado por la definición de proyecto estratégico la iniciativa de Sunwafe, empresa especializada en la producción y mantenimiento de módulos y componentes destinados a la industria solar, que ya ha recibido del Gobierno central una ayuda de 200 millones de euros para implantar un proyecto en la Zona de Actividades Logísticas de Industriales de Asturias (Zalia) destinado a la fabricación de lingotes y obleas de silicio para placas fotovoltaicas.
La Ley PIER se ha convertido, en apenas un año de vida, en un instrumento clave para atraer inversión y, al mismo tiempo, en objeto de debate político y social. Cada anuncio va acompañado de un montón de dudas y cuestionamientos sobre qué proyectos deben recibir la consideración de estratégicos, dónde situar la línea entre desarrollo y protección ambiental, o cómo garantizar que las inversiones realmente generen empleo de calidad. Y más allá de los casos conocidos, el Ejecutivo mantiene conversaciones con empresas de sectores como las energías renovables o la biotecnología que podrían engrosar la lista en los próximos meses. El tiempo dirá si la norma se consolida como motor de transformación o si su aplicación queda atrapada en el pulso entre expectativas económicas y resistencias locales.