Susana Clemente, nutricionista: «Lo primero para que un alimento resulte atractivo a los niños es ver a sus padres comiéndolo desde siempre»
ASTURIAS
La especialista repasa algunos de los hábitos y creencias más extendidas sobre el desayuno
14 sep 2025 . Actualizado a las 08:59 h.La alimentación infantil es un tema que preocupa a las familias y también a los profesionales de la nutrición que, en muchos casos, atienden casos de obesidad o diabetes en niños y adolescentes debido a una alimentación inadecuada o en la que se abusa de alimentos ultraprocesados. Susana Clemente, técnico especialista en Diatética con 18 años de experiencia en el ámbito de la nutrición, es una de esas profesionales preocupadas por la alimentación de los más pequeños. Tal es su vocación por «mejorar la vida de las personas» que en una época en la que la nutrición aún no era tan popular, se formó con cursos para distintos perfiles profesionales y se nutrió de las obras de referentes como Francisco Grande Covián. Su interés la ha centrado en «quienes quedan fuera del foco de la nutrición, las patologías y los trastornos de la conducta» y para complementar su formación realizó un máster en nutrición deportiva. Con la llegada de la COVID-19, decidió reciclarse hacia la nutrición infantil y, desde hace cinco años, trabaja de manera autónoma para ayudar a familias con niños, personas con patologías o adultos sanos que buscan un enfoque de la alimentación cercano. Además, confiesa que disfruta mucho dando charlas y talleres. En este sentido, considera clave que desde los centros educativos se promueva la alimentación saludable organizando actividades en las que se den a niños y a las familias pautas y recomendaciones sencillas que, después, resultan importantes y efectivas. En la entrevista que ha concedido a La Voz de Asturias ofrece algunas pautas y recomendaciones con las que de manera sencilla se puede mejorar la alimentación y, por ende, la salud de los más pequeños y, en general, de la familia.
-¿Qué pautas generales de alimentación recomiendas para niños y adolescentes, ahora que vuelven a la rutina, para afrontar un día con clases por la mañana y actividades extraescolares por la tarde?
-Son las mismas que para cualquier persona de cualquier edad. Comer frutas, verduras y hortalizas cada día, legumbres 3 veces a la semana, incluir los frutos secos, comer huevos y pescados, la carne con menor frecuencia, y siempre personalizamos en función de edad, gustos y actividad física. Generalizar da lugar a líos y problemillas. Es muy diferente un niño de 4 años que suele ir a nadar a una niña que juega al futbol de forma intensa y tiene 11 años. No tiene sentido dar a un niño de 3 años una papilla de 3 frutas a la merienda y que cuando cumplan 6 años no prueben la fruta.
-En cuanto al desayuno, ¿qué componentes deben formar parte de una comida matutina adecuada para empezar con energía y concentración?
-Me encanta esta pregunta… Esta primavera hicimos unas jornadas de 2 semanas en un colegio sobre desayunos saludables y conseguimos que los niños y familias se implicaran un montón y probaran cosas diferentes al típico cacao con leche y galletas. La leche con cacao y galletas es una invención relativamente reciente, igual que se puso de moda el aguacate hace unos años y todo el mundo se lo comía. Pasó parecido con la leche con galletas. Hace 50 años no había galletas comerciales, al menos para la mayoría de la población y ¿qué desayunaban? Algunos, leche con pan, que no era el pan blanco de ahora, otros, las famosas gachas, que era avena remojada, dependiendo de las zonas. Antes de eso se desayunaba lo que había, como castañas, manzanas, vino caliente o huevos. Las grandes multinacionales nos venden lo que quieren y ellos marcan lo que comemos y nos hacen creer que está bien. El desayuno es una comida más en el conjunto del día, desayunar un trozo de tortilla de patatas de la cena anterior con un trozo de pan integral y una manzana, sería un desayuno equilibrado y completo para afrontar el duro día de cole o instituto. Pero también podrían ser unas lentejas con verduritas y patatas, pero esto resulta más difícil de entender y aplicar. Simplemente, nos parece normal lo que hacen las personas de nuestro entorno y se da por bueno. Nos sorprenden costumbres diferentes, como los ingleses desayunando alubias y huevos revueltos que, por cierto, es muy válido. Si nos vamos a algo más convencional y bien visto por la mayoría de la población, podemos escoger un vaso de leche con cacao puro, un par de tostadas de pan integral con aceite de oliva virgen, tomate y pavo. En cualquiera de los casos, no importa el desayuno de forma individual, si no en el contexto de la alimentación de todo el día, donde cada persona reciba los nutrientes que necesita. Si les damos un desayuno de 10 y les ponemos a la comida un sándwich y unas galletas no estamos consiguiendo nada.
-Muchos padres se encuentran con la dificultad de que los niños no quieren desayunar, porque el tiempo para desayunar es más ajustado o, simplemente, por desgana al levantarse. ¿Hay que obligarles a tomar algo antes de que salgan de casa? Y ¿qué alimentos o grupos alimentarios priorizarías para tomar en este momento del día?
-Desayunar es un hábito como otro cualquiera, prefiero que no se vayan al cole con el estómago vacío, pero si es así, se les manda una media mañana más completa aún, y no hay ningún problema. Si sólo puedo escoger un alimento me iría a un yogurt o un puñado de nueces. Lo cierto es que hay un porcentaje muy pequeño de la población que se siente bien sin desayunar, a esos no se les obliga, y no pasa nada. El resto de problemas, suele venir de levantar a los niños muy cerca de la hora de irse de casa. Los papás y mamás vamos muy apurados a menudo y necesitamos llegar al cole. A veces es suficiente 5 minutos extras para que se coman un yogur a cucharaditas sin gritarles. Normalmente, estas familias no tienen problema para desayunar el fin de semana. Echamos la culpa al hambre o a los niños, pero la realidad es que es un problema de tiempo, de estrés y del ritmo de vida frenético que llevamos. Un desayuno ideal llevaría siempre una fruta, una proteína que puede ser un fruto seco, un lácteo, pavo o atún. Quizás el niño no quiere la leche con los cereales sin azúcar que saben a cartón y nos publicitan hasta la saturación, pero dale un bocata de pan integral con atún y tomate, por ejemplo, y quizás empiece a desayunar. El plátano demonizado por muchos y odiado por fans de las dietas de adelgazamiento, es un alimento super completo y nos les lleva nada comerlo ni a las familias prepararlo. Un plátano, un yogur y un puñado de pistachos cubre las necesidades de cualquier miembro de la familia.
-Otro rompedero de cabeza para los padres es qué incluir en el aperitivo de media mañana ¿Qué alimentos recomiendas y cuáles no para mantener a los niños saludables y con energía?
-Siempre vamos a tener en cuenta si han desayunado bien o no. En cualquier caso, una fruta y un bocata es siempre una buena opción, en cambio, las barritas no lo son y no porque los supermercados abarroten con ellas sus estanterías lo van a ser. Tampoco las tortitas de arroz ni productos del pasillo de light. El bocata de pan mejor integral, o en su defecto masa madre, con atún y tomate natural o tamizado, como la opción del desayuno, o de queso, de jamón o de pavo, o de pollo de la cena anterior. No hace falta comprar cosas específicas, es darse cuenta de todo lo que nos venden como imprescindible y no lo es. La fruta no la promocionan porque no hay una empresa que se haga rica vendiéndola, sin embargo, es la base de nuestra alimentación, nos aporta las vitaminas y minerales necesarios para crecer, vivir y defendernos de las agresiones externas como virus y bacterias. Y si el niño quiere 2 plátanos, perfecto, nada de «ya se ha comido uno», porque un plátano extra no lo va a perjudicar, la bollería rellena de crema y envuelta en chocolate sí.
-¿Cómo estructurarías la merienda de la tarde para recuperar fuerzas tras la actividad académica y física sin un exceso de calorías y para que lleguen a la cena con apetito?
-La merienda y la media mañana son comidas establecidas para no quedarnos sin gasolina a medio trayecto. Si los niños comen tarde y cenan pronto, quizás sea suficiente con una taza de leche, un poco de queso o el famoso plátano. Pero si comen prontito, pongamos las 14:00 y cenan a las 21:00, a media tarde necesitan repostar bien y las opciones son las misma que a media mañana o al desayuno, pero ponemos algún ejemplo más: un bocata de tortilla francesa y un bol de fresas, una tostada con queso fresco y guacamole o aguacate, o si hacer calor inventamos un batido de sandía con yogur y un par de puñados de anacardos.
Cenar entre las ocho y las nueve de la noche
-En ocasiones los horarios de la familia son muy ajustados y cuando llega la hora de la cena se tira de comidas procesadas o rápidas. Primero, ¿a qué hora es recomendable que los niños tomen la cena? Y, segundo, ¿qué alimentos son los más recomendables para la última comida del día?
-Vamos todos a la carrera y buscamos la manera de salir del paso. Si son niños pequeños de 3 a 7 años las 20:00 estaría bien, un poco mayores hacia las 20:30 y si están en el instituto ya es otra historia, quizás no están en casa hasta las 21:00. Yo no pasaría de las 22:00 para cenar, si al día siguiente hay que ir al instituto. Por otro lado, hay montones de platos que llevan menos de 10 minutos hacer: un lomo de merluza o dorada a plancha, con una lata de champiñones o 2 puñados de cherrys y un yogur de postre, pueden ser de las más socorridas y sanas también. En 5 minutos podemos hacer un plato de brócoli al microondas y, mientras se hace, hacer un par de huevos a la plancha. A cualquiera de esas opciones, si disponemos de más tiempo, le añadiría una patata en airfryer, que tarda un buen rato o una patata al microondas que se hace al vapor en 5 minutos. Quizás se tarde menos en freír unos nuggets ultracongelados, pero luego hay que fregar la cocina salpicada entera, así que, lo uno por lo otro, y sobre todo, la calidad y consecuencias en la salud de los niños es muy diferente. Por la noche, siempre alguna hortaliza o verdurita que lleve poco o nada hacer, unos cherrys, unas setas a la plancha siempre están bien. Priorizo siempre pescados de cualquier tipo, huevos y pollo o pavo. Las carnes rojas se digieren con mayor dificultad y se las daría de forma puntual a medio día. Tanto carne como pescado, siempre mejor asado o a la plancha. Un buen truco es hacer una olla de crema de verduras y congelar en raciones y si sabemos que el día va a ser complicado, sacar las raciones necesarias a descongelar y así evitamos recurrir a alimentos procesados.
-¿Qué consejos darías para que los menús semanales sean equilibrados y saludables a la par que atractivos para niños y jóvenes? ¿Es una buena opción hacer una planificación semanal de las comidas principales?
-El primer consejo es que las personas que realicen la compra vayan a los pasillos correctos. El pasillo de los refrescos y las galletas no lo son. Hace 25 años el pasillo de las galletas era compartido con el pan y cereales, pero, a día de hoy, que esos productos ocupen un 40% de la superficie del super no es casualidad. El azúcar es adictivo y los envases son llamativos, pero si queremos cuidarnos tenemos que saber que no porque haya mucha oferta son productos buenos, ni si quiera muchos productos light son saludables ni algunas las galletas específicas para bebés o niños.
La compra siempre es mejor hacerla con la lista hecha y debe tener un 80% de productos frescos. La frutería sería la primera en visitar. Frutas, verduras y hortalizas son la base junto con las legumbres y frutos secos. La pescadería a continuación, los refrigerados para los yogures, la carnicería para carnes blancas y de forma puntual roja y también comprar pan de masa madre y /o integral. Un buen recurso es tener frascos con verduras envasadas como pimientos, champiñones o espárragos. No es tan ideal como tener todo fresco, pero es una opción buenísima comparada con los nuggets y salchichas. La planificación semanal es una buena estrategia: 3 días legumbres, un par de ocasiones purés de verduras, alguna ensalada sobre la marcha, siempre más pescado que carne y 3 huevos a la semana o si son pequeños hasta 6, en el caso ya de adolescentes. Para que resulte atractivo, lo primero no es el alimento en sí, es ver a tus padres comiéndolo allí desde siempre contigo. Las personas aprendemos por imitación. Tu hijo no se va a comer la coliflor con patata y lubina si tu te estás comiendo unas salchichas con kétchup. Eso es así, porque tu hijo también ve publicidad sobre el kétchup y lo relaciona con las hamburgueserías con el ocio, con los fines de semana, etc... La educación alimentaria empieza desde el día que naces y va a determinar tu salud futura. Esta en nuestras manos evitar, en lo posible, que desarrollen obesidad o diabetes.
Subida de la cesta de la compra y «mala» alimentación
-En general, ¿cómo consideras que es la alimentación de los niños asturianos? ¿Se alimentan bien?
-En general, actualmente, la alimentación es mala. Con la subida de precios de la cesta de la compra se reducen las oportunidades de alimentarse bien. Con un par de paquetes de salchichas y unas patatas congeladas tienes a tus hijos felices y llenos por menos de 2,5 euros cada uno. En cambio, si les quieres dar un poco de lubina, unas setas y una patata en airfryer o frita sin más, con aceite de oliva, nos vamos a unos 6-7 euros o más. Y no hablamos de si les quieres dar un pescado del pincho que te puede suponer entre 9 y 11 euros. Pasa lo mismo con la fruta. Por ejemplo, una familia de 4 miembros, en un día se comen 4 plátanos, 4 paraguayos y 4 naranjas. Todo eso rondan los 8 o 10 euros en fruta al día, y necesitas más comida. Al recreo, con un plátano no haces nada, pero si les compras bollería te dan 3 piezas por 2 euros. Las cuentas salen en contra de la alimentación equilibrada y en contra de la salud. Las familias con escasos recursos lo tienen muy difícil para alimentarse bien.
-En tu opinión ¿cómo se puede mejorar la alimentación en la infancia en Asturias?
-Charlas, talleres y gente especializada que vaya a los centros, funciona muy bien. Los niños y niñas son muy receptivos, tanto peques como adultos. Las ultimas charlas-talleres que tuve la suerte de hacer, salieron genial. Se implicaron abuelos, tíos y peques, y también los docentes. Se hacía una charla cada día para cada nivel y luego se les invitaba a desayunar de forma saludable. Teníamos tortillas de patatas, nueces, leche, todo tipo de frutas, atún, tomate triturado, pan integral de panadería y cacao puro en lugar de las formas comerciales llenas de azúcar. Si les das opciones factibles en el tiempo, que no de trabajo y que se pueda comprar en el super, van a dejar de comer tantos dulce y galletas.
-¿Qué estrategias prácticas propones para padres y escuelas para fomentar hábitos sostenibles y evitar excesos de ultraprocesados durante el curso escolar?
-Estaría bien que al principio de curso se definieran desde los centros educativos unos talleres con personas especializadas, donde se den a niños y niñas y, sobre todo, a sus familias una serie de pautas y recomendaciones para poder orientarlos en el día a día respecto a la alimentación. Promover desde los centros la alimentación saludable es importantísimo y muy efectivo. Para las familias, incidir en el peligro de los muchos perfiles en redes sociales, o incluso televisión, de personas no cualificadas dando «consejos» sobre alimentación. En la mayoría de los casos el único objetivo es la estética «fit» y no el estar sanos.