Eva Gutiérrez, docente asturiana en Irlanda: «Ambos sistemas tienen aspectos positivos y comparten un punto fundamental: el profesorado»
ASTURIAS
Esta asturiana cuenta su experiencia como profesora en el extranjero y las diferencias que se ha encontrado entre los dos planes educativos
19 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Muchos son los jóvenes españoles que se mudan al extranjero para trabajar. En todos los casos las circunstancias son diferentes, ya sea por motivos económicos, por vivir nuevas experiencias o mejorar idiomas. En el caso de Eva María Gutiérrez (Felechosa, 1992), profesora en Irlanda, se podría decir que fue una conjunción de varios motivos. «No ha sido algo casual, sino que ha sido el resultado de mi experiencia, personal y profesional. El año que yo me vine a vivir a Irlanda ya había estado trabajando aquí participando en un programa de inversiones lingüísticas con grupos españoles. Me gustó el país y decidí investigar a ver cómo me podría venir a trabajar y así fue», explica la asturiana.
Durante su trayectoria, como cuenta esta asturiana, ya había tenido diferentes experiencias en el extranjero, algo que le hizo más fácil tomar la decisión, aunque es consciente de algunas de las complejidades de mudarse a un país como el irlandés. «La mayor dificultad es encontrar alojamiento asequible y estable. El mercado inmobiliario está muy tensionado, especialmente en Dublín, donde la demanda supera la oferta y los precios se elevan», apunta. Estas condiciones, asegura, que muchas veces obligan a los trabajadores que llegan a la capital irlandesa a «aceptar soluciones temporales».
Cuando aterrizó en Irlanda, Gutiérrez comenzó trabajando en una creche —en España una guardería o centro de educación infantil—, pero posteriormente decidió dejarlo para centrarse en mejorar su inglés y buscar una oportunidad mejor. Además, de tratar de conseguir el Teaching Council Number, un título necesario para poder trabajar legalmente como profesora.
Este proceso, advierte la asturiana que no es sencillo para un extranjero: «La obtención es compleja para un extranjero y se necesitan una serie de requisitos. Lo primero: sería estar residiendo en Irlanda. Lo segundo: estar en posesión de documentos específicos para abrir la aplicación. Y lo tercero: el Teaching Council tiene que hacer un assessment de esos documentos y de la trayectoria profesional», informa la docente. Sin embargo, a pesar de lo «laborioso» que es conseguirlo y la «incertidumbre» que puede generar, esta profesora explica que es necesario para obtener el «número de colegiado para formar parte del sistema educativo irlandés».
Respecto al funcionamiento de la educación en Irlanda y en España, Gutiérrez piensa que ambos sistemas «tienen aspectos muy positivos y comparten un punto fundamental: el profesorado», quienes en su opinión «deben ser respetados y cuidados, puesto que son un pilar fundamental». Del plan irlandés, esta asturiana adaptaría al plan español «el sistema de sustituciones rápidas, que agiliza la cobertura docente, y la mayor presencia de profesionales en el aula: teacher, SET teacher (Special Education Teacher) y SNA (Special Needs Assistant)». En cambio, de manera contraria, esta docente destacaría «la formación disciplinar más estructurada y la importancia del currículo educativo y las programaciones docentes» de España.
La docente asturiana subraya que en España «no falta enfoque en el desarrollo emocional o social», aunque en Irlanda esta atención «se percibe más visible» gracias a la presencia de más profesionales en el aula, como la Special Education Teacher y la Special Needs Assistant. En España, añade, esa labor «recae más en el tutor o tutora», aunque reconoce que «el interés por la educación emocional está creciendo mucho».
En el plano laboral, asegura haber encontrado en Irlanda «buenas oportunidades de desarrollo profesional y condiciones más competitivas», pero valora los avances en estabilidad que vive Asturias. «Cada país ofrece cosas distintas; lo importante es priorizar según la etapa personal y profesional», afirma.
Aunque se siente «muy realizada» en Irlanda, no esconde su apego a la tierra: «Asturias siempre será casa». Viaja con frecuencia y no descarta regresar para «compartir todo lo aprendido fuera y aportar al desarrollo educativo» de su región.
Su proyecto Traditional Education, que impulsa junto a Claudia Herrero, acompaña a quienes desean trabajar en Irlanda. «Cada vez hay más jóvenes cualificados que ven el país como una oportunidad de crecimiento personal», explica. Entre las mayores inquietudes, destaca «el nivel de inglés y la falta de apoyo social», por lo que promueven cursos y encuentros para que «nadie se sienta solo ni en lo profesional ni en lo personal».