Asturias lidera el gasto sanitario por habitante y se acerca al récord de ingresos hospitalarios
ASTURIAS
El Observatorio de Sanidad de Fedea constata una situación «moderadamente optimista»
26 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Asturias aparece de forma destacada en la comparación relativa con el resto de comunidades en datos como la inversión en sanidad por habitante, según las conclusiones del Observatorio de Sanidad publicado por Fedea para este mes de octubre. El informe resalta además que el Principado se encuentra a la cabeza de los territorios en los que un mayor porcentaje de población ha pasado por un ingreso hospitalario, pero no es la la comunidad con la tasa más alta.
Buena parte de las cifras en el ámbito sanitario de Asturias tienen una relación directa con el envejecimiento de la población (es de hecho uno de los pilares de la postura del Principado en el debate sobre la reforma de la financiación autonómica ya que es mucho más caro prestar atención sanitaria a una población mayor que a un población joven); es así, que en el informe de Fedea se indica que «Asturias es la comunidad con mayor presupuesto por habitante en 2025 (2.436 euros) que ha ido creciendo sistemáticamente su presupuesto por habitante desde 2021, mientras que Cataluña es la comunidad que menor presupuesto por habitante dispone (1.442 euros) y que en los últimos dos años se ve un descenso del 1%». Y, en parte, estas diferencias pueden explicarse por la composición demográfica de las comunidades.
El informe recalca en todo caso que, desde 2017, se han ido incrementado, no sólo en Asturias sino en toda España, las visitas a atención primaria, a especialistas y los ingresos hospitalarias. En este último punto, el estudio indica que en el Principado el año pasado un 15,3% de la población afirma haber pasado por un ingreso hospitalario. Se trata del segundo mayor porcentaje del país, en principio, lo lógico es deducir que tiene relación también con el envejecimiento de la población. Sin embargo, la comunidad que supera a Asturias en este ámbito es Baleares, un territorio con una media de edad mucho más joven, y en el que se registra un porcentaje de 15,9% que refiere haber tenido un ingreso hospitalario; la media del país es un 10%
«En general, no se observa una disminución de la probabilidad de tener contacto médico en los últimos años. Por el contrario, se observa un aumento para el último año del aumento de las consultas del médico de familia y de ingreso hospitalario», resalta el balance que destaca en todo caso que hay grandes disparidades entre regiones. En el caso de Asturias en 2017 se contabilizaba un 71% de la población que decía haber acudido a una consulta de atención primaria y en 2024 aumentó hasta el 87% --y aún así ese porcentaje es mayor en Madrid (89%) o Andalucía (88%)--; en lo que atañe a las consultas a especialistas en Asturias se pasó de un porcentaje del 44% en 2017 a uno del 59% en el registro del año pasado.
En el estudio, y a la hora de evaluar el impacto de variables sociales en este ámbito, los autores recalcan que España se mantiene entre los países europeos con mayores niveles de desigualdad y pobreza, aunque ambos indicadores han mejorado desde 2022 gracias al sostenido crecimiento económico. También que el gasto público como porcentaje del PIB se sitúa en torno a la media de la OCDE, pero continúa en descenso desde 2021. En términos per cápita, el gasto sigue por debajo del promedio internacional, pese al notable incremento registrado en los últimos años.
El gasto farmacéutico ha disminuido en términos relativos, aunque sigue siendo elevado, sobre todo en el ámbito hospitalario, donde la presión por los medicamentos oncológicos continúa siendo alta y añade que «los presupuestos autonómicos crecen en la mayoría de comunidades, con Asturias a la cabeza y Cataluña en el extremo más bajo».
En sus conclusiones, el informe del Observatorio Sanitario no detecta una crisis aguda en el sistema de salud español, sino una situación «moderadamente optimista». Así, apunta que España mantiene una de las esperanzas de vida más altas de Europa, con una media de 84 años. Sin embargo, la esperanza de vida en buena salud muestra un retroceso, especialmente entre las mujeres. La mortalidad infantil y general se mantienen en niveles bajos, aunque aumenta el número de nacimientos con bajo peso y crece la incidencia de enfermedades crónicas y mentales.
En cuanto a los factores de riesgo, el número de fumadores diarios continúa descendiendo, si bien el consumo medio por persona apenas varía. También se reducen las muertes por accidentes de tráfico, mientras que los accidentes laborales experimentan un ligero repunte. La obesidad adulta muestra una leve mejora y la infantil un pequeño descenso, aunque ambos indicadores siguen siendo motivo de preocupación.