El local ovetense se hace por segundo año consecutivo con el premio del Seronda Fest, esta vez con una sofisticada propuesta de Imperial Stout madurada durante 10 meses y llena de matices y aromas
29 oct 2025 . Actualizado a las 09:29 h.Las furias, o furiae, eran divinidades oscuras de la antigua Roma, que emergían del inframundo para vengar a quienes cometían crímenes graves. Esta oscuridad y esta condición divina han sido la inspiración de Furiae, la cerveza que Héctor Alcolea y Karol Herrero han elaborado este año, como vienen haciendo desde hace tiempo todos los meses de octubre, para celebrar el aniversario de su local de la calle La Lila de Oviedo, Vivalabirra, que se ha convertido, tras 13 años de existencia, en uno de los sitios imprescindibles para los amantes de esta bebida.
«Yo hago cerveza en casa, y se me ocurrió hacer una especial para el quinto aniversario; desde entonces, hacemos una distinta cada año», explica el propio Héctor. Y si empezó haciendo cervezas muy básicas, «bebibles pero nada más», con el tiempo ha ido aprendiendo el arte de la elaboración y se ha ido aventurando a hacer cervezas cada vez más sofisticadas. Es el caso de Furiae, una propuesta con la que ha ganado recientemente el premio a la mejor cerveza en el Seronda Fest, celebrado en La Foz de Morcín.
Se aventuró a fabricar una cerveza negra, una Imperial Stout, un tipo que nunca había hecho. Es una cerveza con mucho carácter. En palabras de su creador, «complicada». Por lo pronto, tiene 10,5 grados de alcohol. La elaboró en enero, y desde entonces ha sido sometida a un proceso de maduración de 10 meses, que le da un carácter y unos matices muy ricos. Porque aunque la base sea una stout imperial, le ha añadido trigo para que tenga más cuerpo y espuma, y unas maltas que le dan un sabor cercano al del chocolate negro. Y estos sabores se contrastan con otros también muy poderosos. Usó virutas de roble americano tostadas, que empapó durante varios días en ron de Guatemala. Fueron tres kilogramos de madera que absorbieron tres botellas de ron añejo. Una vez empapada la madera, la introdujo dentro de la cerveza para incorporar el sabor y el aroma. El resultado es un contraste muy potente entre el punto de chocolate negro y café con el amargor de la madera, y el toque dulce y azucarado del ron.
Héctor Alcolea es un apasionado de la cerveza natural, y todos los años da rienda suelta a esa pasión con su propuesta, pero sin demasiadas presiones. «Ya que saco una cerveza al año, me doy el capricho de hacer cosas más complejas», explica. Y, por suerte, aunque los buenos resultados nunca están garantizados al cien por cien, él tiene lo que considera una gran ventaja: «me rodeo de gente que sabe mucho, pruebo mucho y viajo mucho». Con este bagaje, va aprendiendo, tomando notas, piensa en una elaboración, alquila una fábrica y se lanza a la fabricación.
Y aunque sus cervezas están teniendo mucho éxito (el año anterior en el Seronda Fest también se llevó el premio con la cerveza Alewives), tiene una actitud humilde. «Tengo mis ideas pero hay cosas más fáciles de hacer y cosas más difíciles; cuando entiendes el proceso te das cuenta de hasta donde puedes llegar y hasta donde no».
También es para él una ventaja el buen clima que hay en Asturias en torno a la cerveza natural. «La asociación de cerveceros caseros de Asturias es superactiva; hay gente mucho más loca de hacer birra que yo; es cierto que sabes, lees, investigas y pruebas, pero yo estoy al día de muchas cosas gracias a la gente que se dedica a ello», asegura. El sector, cuando él empezó, era muy minoritario en Asturias. Estaba muy lejos de la vasta tradición que hay en países como Alemania e Inglaterra. Y aunque hoy el gusto por la cerveza natural sigue siendo minoritario, lo cierto es que se ha ido extendiendo tanto en consumidores como en productores.
El propio Héctor ha notado la evolución en los 13 años que han pasado desde que abrió la tienda. La cerveza natural tiene muchos adeptos, y todo el tiempo entra gente nueva. Además, lo bueno de este mundo es que hay una variedad tan grande que hay cerveza para todos los gustos. Especialmente en su local. «Yo tengo cosas muy locas y muy frikis, pero también cervezas convencionales. Al principio yo pensé que la gente, una vez que entrara en este mundo, probaría e investigaría, pero no siempre es así: hay gente muy contenta con el estilo que bebe y apenas cambia, y eso no es malo», apunta.
Es lo que ocurre, asegura, en los países con más tradición cervecera. «Ellos beben cerveza y valoran por encima de todo la cerveza bien hecha, y hay un porcentaje muy alto de consumidores que solo beben cerveza natural. Eso es algo que aquí todavía escasea», dice. Héctor Alcolea es uno de esos consumidores. Y prefiere el término cerveza natural al de cerveza artesana. Porque no se trata de volumen ni tampoco de las máquinas que se usan. Se trata de utilizar los ingredientes básicos de la cerveza, sin colorantes, aditivos o potenciadores artificiales del sabor, aunque puede experimentarse con otros productos naturales para darle matices y sabores distintos, como él hace cada año en su cerveza de aniversario.
Una de las muestras de que hay avance en la forma de consumir en Asturias es que la gente en los bares empieza a pedir un estilo u otro de cerveza. Ya no se trata de pedir una cerveza sin más sino una IPA (Indian Pale Ale) o una estilo abadía, por ejemplo. «Eso por lo menos te da una señal de que se va aprendiendo, se nota que está llegando a la gente y ya es un paso», sostiene.
De Furiae ha producido 1.000 litros. Ha puesto a la venta 800 y los 200 restantes los ha dejado reposar en una barrica de bourbon americano donde dejará que maduren a lo largo de un año. Espera que, gracias a este reposo, la cerveza tenga un sabor añejo y más rico aún en matices, de los que podrá disfrutar para el próximo aniversario.
Furiae será, además, protagonista el próximo martes, día 28, de un curioso maridaje, el de la cerveza y el cine. Será en los cines Embajadores Foncalada, donde se presentará y será la protagonista de una charla sobre cerveza y cine. A las ocho de la tarde, aprovechando la cercanía de Halloween, el poderío de las furias convivirá con la película italiana Suspirira. Todo un regalo para los sentidos.