La iniciativa privada y la reconversión de los pozos mineros hacen de la región un territorio con mucha proyección para albergar centros de Big Data solventes y sostenibles
03 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La economía del dato parece hacerse cada vez más relevante en el mundo, y Asturias no quiere quedarse atrás. La región tiene centros de datos abiertos y algunos proyectos que podrían ayudarla a posicionarse muy favorablemente en este sector. Una de sus fortalezas es que combina inversión privada e iniciativa pública, que juntas apuntan a un futuro prometedor. El objetivo último de una y otra es atraer inversión nacional e internacional aprovechando el clima templado, la disponibilidad de agua y el suelo industrial, además de una red eléctrica y de fibra ya desplegada en partes clave del territorio.
La empresa privada más avanzada es ASAC Comunicaciones, con sede en el Parque Tecnológico de Asturias, situado en Llanera, que cuenta con un centro de datos con una de las certificaciones más altas, la TIER III del Uptime Institute, y que presta servicios a terceros, algo poco común en el norte de España. Este año ASAC ha culminado la ampliación de su centro de datos, que ha duplicado su capacidad de cómputo y de almacenamiento, y además mejoró hasta un 18% la eficiencia energética, sin duda uno de los valores más destacables del potencial asturiano. La operación ha supuesto una inversión de 4,3 millones de euros.
En el ámbito público, el Principado cuenta con el el Centro de Procesamiento de Datos (CPD) «Asturcón» en Oviedo, soporte de los sistemas de la Administración y de servicios críticos como el Sistema de Información Asistencial Integrado, y la Universidad de Oviedo tiene abierto desde 2020 el Centro de Computación Científica (C3) en el Campus de Mieres, destinado a cálculo científico de altas prestaciones (HPC), Big Data, inteligencia artificial y cómputo distribuido para grupos de investigación.
La nueva minería
Y si hay una iniciativa con proyección en el contexto del Big Data en Asturias es el uso de los pozos mineros para convertirlos en grandes centros de datos. El proyecto con el que el Principado quiere abrir esa puerta es la reconversión del Pozo San Jorge, situado en el concejo de Aller, aprovechando las muchas ventajas que ofrecen las dependencias mineras para este tipo de infraestructuras. La iniciativa puede convertirse en un punto de inflexión en una reconversión minera que hasta ahora, salvo en algunos casos excepcionales, ha sido lenta y no demasiado eficiente. Como expresa el viceconsejero de Ciencia, Innovación, Investigación y Transformación Digital, Iván Aitor Lucas del Amo, el Principado quiere pasar «de la minería del carbón a la minería del dato».
Antes que nada, el viceconsejero aclara que el centro de datos del pozo allerano, contra lo que se ha transmitido en algunas ocasiones, está «por encima de la cota cero». Es decir, en ningún caso se va a situar los ordenadores en las galerías subterráneas del pozo. Aunque éstas, eso sí, cumplen una función esencial. Los pozos mineros ofrecen un emplazamiento idóneo porque, en primer lugar, hay edificios ya construidos, y un espacio delimitado con seguridad perimetral, así como acometidas de luz, a veces con sistema de doble respaldo. Y lo más importante que aporta el pozo son grandes cantidades de agua acumulada bajo tierra que se utilizarán para refrigerar las máquinas. Son bolsas de agua no potable que hacen que las instalaciones sean mucho más eficientes eléctricamente. «Esa eficiencia es la que buscamos; así tenemos un centro de referencia verde, amigable con el medio ambiente», explica el viceconsejero, que asegura que hay «miles de metros cúbicos guardados bajo la tierra, que darían para los próximos 80 años», lo que facilita el posicionamiento de Asturias como lugar muy propicio para el sector.
La gestión de la energía en los centros de datos abarca dos aspectos. Por una parte, está el gasto energético de la propia computación, que se transforma en calor y, por otra, la evacuación de ese calor. Esa es la parte que conlleva mayor gasto energético. «Hay varias opciones para expulsar ese calor, y una que queremos poner en marcha es la del agua; en muchos sitios no hay agua, o está destinada a la población; aquí tenemos grandes reservas de agua no potable sin restricciones».
Actualmente, se encuentra en fase de licitación el acondicionamiento de los edificios del pozo San Jorge, los que en su día albergaron los talleres y las máquinas eléctricas para la actividad minera. En un plazo aproximado de dos meses podrían estar en marcha las obras. La intención es que el centro comience a funcionar a finales del 2026 o principios del 2027.
Asimismo, el Principado pretende que el centro, además de dar un servicio, se pueda mostrar al público, en palabras de Iván Aitor Lucas, «para que la gente conozca la nube e intentar generar inquietudes y vocaciones». Otro aspecto muy importante es la incubación de empresas del ámbito del procesamiento de datos y el desarrollo digital, que se situarían en el edificio paralelo al pozo. Normalmente, alrededor de los centros de datos «se crea un ecosistema de empresas que se dedican a ello», explica el viceconsejero. Esto puede convertir la iniciativa púbica en una importante fuente de riqueza empresarial.
Eso es, precisamente, lo que representa, según Lucas, pasar de la minería del carbón a la del dato. Reinterpretar lo que hay y recuperar la actividad de todos esos espacios que están ahora en desuso. Con menos mano de obra —nunca se van a recuperar las cifras de empleo de las minas— pero sí con puestos de trabajo en ámbitos nuevos. «En San Jorge estamos trabajando en algo que hace años no existía, lo que hacemos es llevar la intención más allá de la necesidad: las cosas cambian y hay que cambiar con los tiempos».
Actualmente, hay casi dos decenas de emplazamientos mineros de Hunosa proclives para convertirse en centros de datos, cuya viabilidad se está estudiando. Eso no significa que todos los pozos se vayan a convertir en centros de datos, pero sí abre una oportunidad para revertir la decadencia de las áreas maneras con proyectos con muchas posibilidades de futuro.