Trabajar vuelve a costar la vida en Asturias: todas las víctimas mortales de lo que va de 2025

Nel Oliveira
Nel Oliveira REDACCIÓN

ASTURIAS

F. Sotomonte

El último accidente laboral en Coaña eleva a 14 los fallecidos en la región en horario laboral, una cifra que los sindicatos aumentan hasta 18 por patologías no traumáticas

08 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La siniestralidad laboral está dejando este año en Asturias un balance especialmente preocupante. En lo que va de 2025, 14 trabajadores han perdido la vida mientras desempeñaban su actividad laboral, según los casos registrados y comunicados por los sindicatos. A esa cifra, UGT añade cuatro muertes más por patologías no traumáticas ocurridas en la jornada de trabajo —infartos y derrames cerebrales—, lo que elevaría el total a 18 fallecidos. CCOO, por su parte, reconoce al menos 16 fallecimientos en horario laboral en lo que va de año. La tendencia, en todo caso, se enmarca en una evolución creciente de la gravedad de los accidentes. El pasado 2024 se registraron 17 muertes laborales en Asturias, y 15 en 2023, según el Ministerio de Trabajo. Tomando en consideración accidentes in itinere y la clasificación final del Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales, 2024 cerró con 21 fallecimientos y 80 accidentes graves, la cifra más alta desde 2019. Es por ello que los sindicatos alertan de que la prevención falla especialmente en pequeñas empresas, en sectores como la construcción, la industria y la ganadería, y en cadenas de subcontratación donde la responsabilidad, a efectos prácticos, se diluye.

El año quedó marcado desde abril por el accidente minero de Cerredo (Degaña). El 31 de marzo, una bolsa de grisú explotó en una galería de la tercera planta. Murieron cinco mineros: Jorge Carro, Rubén Souto, Amadeo Bernabé, Iván Radio y David Álvarez, de entre 32 y 54 años. Cuatro trabajadores resultaron heridos de gravedad y otros dos lograron salir por su propio pie. Fue el accidente minero más grave en Asturias desde el pozo Nicolasa en 1995.

El 7 de mayo, en Gijón, un trabajador de 34 años falleció tras precipitarse desde el tejado de una nave industrial en la calle Isidoro Clausel, en el polígono de Bankunión (Tremañes). El accidente se produjo sobre las 8.55 horas; los equipos de emergencia únicamente pudieron certificar la muerte. También ese mismo mes, el 29 de mayo, tres operarios murieron y otros tres resultaron heridos en Coaña tras el derrumbe del tejado de una nave ganadera en obras. Los fallecidos tenían 60, 52 y 46 años, vecinos de Tineo, Tapia de Casariego y Gijón. Dos heridos ingresaron en el Hospital de Jarrio y uno fue evacuado al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

El 6 de junio, un trabajador autónomo de 58 años falleció en Gijón, en Cabueñes, al ser golpeado por una hormigonera. Los sanitarios no pudieron reanimarlo. Este siniestro se produjo apenas once días después del derrumbe de Coaña. Casi un mes después, el 2 de julio, un trabajador de 51 años de la empresa Harsco murió en la planta de ArcelorMittal en Gijón cuando una máquina pala que estaban elevando cayó sobre él en la zona próxima a la entrada de Sotiello.

El 17 de septiembre, un trabajador de 54 años falleció en Tineo tras caer con el vehículo que conducía por un desnivel de unos veinte metros en la antigua mina de cielo abierto de Buseiro, donde se realizaban labores de restauración. Era empleado de la empresa Mota. El 21 de octubre, un trabajador de 59 años murió en Gozón al precipitarse desde el tejado de una ganadería en la parroquia de Laviana, donde una empresa de construcción realizaba trabajos de reforma. Cayó desde una altura aproximada de cinco metros. Los servicios médicos solo pudieron certificar el fallecimiento. El pasado 4 de noviembre, falleció un trabajador de 27 años en Coaña, en Trelles, electrocutado mientras realizaba labores de limpieza y desbroce bajo una línea de alta tensión. No hubo más heridos directos, aunque dos personas fueron atendidas por crisis nerviosa.

Lo que denuncian los sindicatos

A partir de estos hechos, CCOO y alerta de que los últimos accidentes «son propios de otras épocas y no deberían producirse». El sindicato insiste en que la formación en prevención debe ser continua, no solo inicial, y que la coordinación entre empresas contratistas y subcontratistas suele incumplirse para ahorrar costes y tiempo, con consecuencias fatales. Además, señala que el Plan de Choque contra la Siniestralidad Laboral en Asturias «no está dando resultados».

Por su parte, UGT sostiene que «no se puede prevenir lo que no se vigila». El sindicato reclama más inspectores de trabajo, recordando que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomienda un inspector por cada 10.000 trabajadores, y que Asturias no cumple ese estándar. También exige que se cubran de forma inmediata las vacantes en el Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales y que los servicios de prevención ajenos dejen de operar con cargas de trabajo desproporcionadas: un solo técnico puede llegar a asumir más de 150 empresas. En todo caso, ambos sindicatos coinciden en un punto: la siniestralidad laboral en Asturias no es un fenómeno inevitable, sino una consecuencia directa de la falta de prevención, supervisión y recursos.