Productores de huevos y pitos de caleya, ante el riesgo de gripe aviar: «Prefiero tenerlos confinados que tener que sacrificarlos»
ASTURIAS
Granjas que están fuera de las zonas catalogadas como de especial vigilancia han optado por encerrar a gallinas y pollos «por precaución» siguiendo la recomendación que hizo la Consejería de Medio Rural para reforzar la vigilancia frente a la enfermedad
11 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La típica imagen de gallinas y pollos picoteando en libertad por los prados y caminos asturianos ha cambiado desde este lunes 10 de noviembre por corrales cerrados y medidas de seguridad e higiene más estrictas ante el riesgo de gripe aviar. Y es que, si bien en el Principado son 8 los municipios en los que hay obligación de encerrar a las aves de corral por estar catalogados como Zonas de Especial Vigilancia en cumplimiento de la decisión del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de activar la Orden APA/2442/2006, en granjas de producción de huevos y de pollos de otros concejos no obligados a confinar han optado por encerrar a las aves «por precaución», siguiendo la recomendación que el pasado viernes hizo la Consejería de Medio Rural y Política Agraria de que lo aplicaran el resto de propietarios de la región «con el objetivo de reforzar la bioseguridad y la vigilancia frente a la enfermedad». Así, además de en las granjas de Castropol, Corvera, Gijón, Gozón, Ribadesella, Tapia de Casariego, Vegadeo y Villaviciosa, en otras ubicadas en Morcín o Lena, por ejemplo, los productores también han preferido guardar a sus animales.
Es el caso de Amador García, que cría pitos de caleya en la Sierra del Aramo. Este mismo lunes explicaba que ya tenía «los pollos encerrados en las naves» como medida de precaución «porque si hay uno infectado, te los matan todos», lo que para él supone «un riesgo muy alto» porque es de lo que vive y en la actualidad tiene muchos, en concreto, unos 1.200 pitos «porque de cara a la Navidad siempre tenemos más porque es cuando ganamos el jornal». Por tanto, no ha dudado en confinar a sus pitos en las naves y estima que los tendrá así en torno a un mes, aunque, por supuesto, no le gusta tenerlos encerrados: «Es una jodienda, pero si lo hacen es porque tiene que ser así», asevera dando el parabién a la medida. Pese a la situación, Amador descarta por el momento subir el precio del pitu de caleya, aunque se muestra consciente de que a quien él le compra los pollos para después criarlos sí le subirá el precio cuando tenga que reponer ejemplares.
En la granja de producción ecológica de huevos Ecopitas, también en Morcín, las gallinas seguían este lunes al aire libre, aunque su propietaria, Emma Álvarez, se mostraba de acuerdo en la medida de confinar a las aves de corral para hacer frente a la gripe aviar y al aumento de focos en el ámbito nacional: «Prefiero tener las gallinas confinadas que tener que sacrificarlas», manifestaba la misma, que aseguraba mantenerse en contacto con los veterinarios para estar al corriente de la situación y conocer las órdenes ministeriales que se van adoptando.
No obstante, aunque esta criadora permite que las 500 gallinas que tiene entren y salgan de las instalaciones en las que las tiene, apunta que ha tomado algunas medidas, como retirar el pienso del exterior «para que no vengan aves a comer», aunque la zona en la que ella tiene la granja no sea zona de paso de aves silvestres. Por su parte, señala que ella no tiene pensado subir el precio de los huevos, aunque en el mercado se esté dando un encarecimiento de este producto: «Yo no voy a subir el precio de los huevos porque yo sigo teniendo la misma producción. Me parece una medida exagerada», comenta Emma Álvarez, que añade que el encarecimiento que se está produciendo en el mercado la puede llegar a beneficiar porque «se acerca el precio al de mis huevos y en calidad nunca los van a superar», por lo que por un poco más de dinero, el consumidor puede adquirir huevos ecológicos.
Donde sí están encerradas ya las gallinas desde el pasado sábado es en la granja de huevos camperos Huevo Astur, ubicada en Pola de Lena. Aunque este municipio no está entre los catalogados como Zonas de Especial Vigilancia, su propietario, Adrián Flores, prefirió confinar a sus 7.000 gallinas «a que te llegue un pájaro a la granja» y le pueda poner en riesgo a sus aves. Las ha guardado en dos naves que tiene habilitadas para ese volumen de gallinas, pero lo que le preocupa, más que el tema de la alimentación, es que «cuando no están libres les genera más estrés», con lo que apunta que puede derivar «en una bajada de la puesta o en el tamaño del huevo». «Pero yo las dejo encerradas por precaución», manifiesta el mismo, que nunca antes había tenido que tomar una decisión así desde que comenzó con la explotación avícola hace más de una década.
Restricciones obligatorias para 8 municipios
Y mientras en muchos municipios que no están catalogados como Zonas de Especial Vigilancia se adopta el confinamiento de las aves de corral como medida de precaución, en los de Castropol, Corvera, Gijón, Gozón, Ribadesella, Tapia de Casariego, Vegadeo y Villaviciosa la medida tiene carácter obligatorio desde ayer lunes 10 de noviembre tanto para las explotaciones avícolas registradas como para los gallineros de autoconsumo ubicados en los citados concejos. La norma implica las siguientes restricciones:
• Queda prohibida la cría de aves de corral al aire libre. No obstante, si esto no fuera posible, se autoriza esta práctica siempre que se coloquen telas pajareras o cualquier otro dispositivo que impida la entrada de aves silvestres y el contacto de estas con los alimentos y el agua.
• Queda prohibido dar a las aves de corral agua procedente de depósitos a los que puedan acceder aves silvestres, salvo si se trata previamente para inactivar posibles virus de gripe aviar.
• Queda prohibido el uso como señuelo de aves anseriformes (patos, ocas, gansos, cisnes…) y charadriformes (gaviotas, chorlos...).
• Queda prohibida la cría de patos y gansos con otras especies de aves de corral.
• Los depósitos de agua situados en el exterior requeridos para determinadas aves de corral deberán estar suficientemente protegidos contra las aves acuáticas silvestres.
Además, los servicios veterinarios oficiales podrán realizar visitas de control sanitario y análisis periódicos en las explotaciones y recintos con aves.
Esta medida se suma a la suspensión de ferias, concursos, certámenes, subastas, mercados y cualquier otro evento que suponga la concentración de animales, adoptada el pasado 22 de octubre.
Con todas estas iniciativas se busca reducir al máximo el riesgo de transmisión de la enfermedad en los ocho concejos declarados zonas de especial vigilancia. No obstante, a finales de la pasada semana, la Consejería de Medio Rural y Política Agraria recomendaba su aplicación también al resto de propietarios de aves del Principado con «el objetivo de reforzar la bioseguridad y la vigilancia frente a la enfermedad».