Asturias registra tantas renuncias a herencias como las comunidades que subieron la exención al millón de euros
ASTURIAS
Los datos de los notarios revelan que los desestimientos en el Principado son iguales que en La Rioja y Andalucía
15 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Las renuncias a herencias han experimentado un descenso continuado en los últimos años en Asturias a pesar de que la comunidad tienen el tributo de sucesiones más elevado; y no sólo eso, aunque el porcentaje es el más elevado del país, apenas unas décimas separan la tasa de renuncias de Asturias de la de otras comunidades como La Rioja o Andalucía donde se funciona o bien con bonificaciones del 99% o con exenciones para los legados que no lleguen al millón de euros.
En concreto, y según los datos recabados por el Consejo General del Notariado, en el año 2024 se tramitaron en Asturias 9.300 herencias y se registraron 2.033 renuncias, lo que supone un 21,8% (es preciso señalar todo caso que en ese recuento se computan las herencias en conjunto y las renuncias individuales, es decir, de un legado con cinco herederos pueden haber renunciado dos, de manera que se contabilizan dos desistimientos pero para una misma herencia). La cuestión es que en la comparativa entre comunidades se pone de manifiesto que la relación entre el impuesto y las renuncias es inexistente.
Sucesiones funciona en Asturias con un sistema de exenciones, en el caso de los herederos directos (descendientes como hijos y nietos, los ascendientes como padres y abuelos; y el cónyuge) no están obligados a pagar nada si la herencia es menor a 300.000 euros (300.000 euros cada heredero). En La Rioja, al igual que en Madrid se funciona con un sistema de bonificaciones, es decir, todas las herencias, independientemente de su monto, tienen un descuento del 99% en la tributación. A pesar de este modelo tan diferente, las renuncias en La Rioja en 2024 ascendieron al 21,5%, prácticamente el mismo porcentaje que en el Principado.
Uno de los principales caballos de batalla de los partidos conservadores respecto a este impuesto ha sido proponer incrementar la exención hasta el millón de euros, de forma que nadie pague si se recibe una herencia menor de esa cantidad (y fue, de hecho, una de las peticiones que planteó Foro Asturias, sin éxito, para acceder a votar a favor de la reforma del Estatuto que incluyera la oficialidad de la lengua asturiana); una comunidad en la que se llegó a esa reforma fue Andalucía. La exención a partir del millón de euros se aprobó en el último gobierno socialista (que había cerrado un acuerdo en este sentido con Ciudadanos) y se ha mantenido en dos legislaturas con ejecutivo del PP. Sin embargo, las renuncias no han menguado, de hecho han aumentado.
En el presente, y con esa exención hasta el millón de euros, según los datos de los notarios, en Andalucía se tramitaron el año pasado 52.947 herencias y se registraron 10.889 renuncias, esto supone un 20,5% del total, sólo un punto menos que el porcentaje de Asturias.
Los datos de los notarios revelan además que en Asturias las renuncias a herencias han ido disminuyendo en los últimos años. El Principado tiene desde hace más de una década la tasa de renuncias más alta del país, y llegó a tener un pico del 28% en el año 2020 (el año de la pandemia), desde entonces ese porcentaje, sin que haya habido variaciones en la normativa autonómica, ha registrado un descenso, un 23% en 2021; un repunte al 25% en 2022, y nuevos descensos en 2023 (23%) y 2024 (21%). En la inmensa mayoría de los casos se renuncia a una herencia porque viene acompañada de una carga y no compensa, por ejemplo un piso con una hipoteca.
En el caso de Madrid, los notarios han registrado que se renuncia al 14% de las herencias pese a que todas están bonificadas al 99%; no se trata de la comunidad con el porcentaje más bajo ya que País Vasco y Aragón tienen uno menor, del 10%
En Asturias, unas doscientas personas al año pagan el impuesto de sucesiones, lo que representa aproximadamente el 1 % de los herederos en línea directa. En la práctica, la gran mayoría de los asturianos que reciben una herencia están exentos de tributar por este concepto.
La recaudación autonómica derivada del impuesto varía según el número de fallecimientos registrados en cada ejercicio, por lo que no es posible realizar una previsión exacta. Sin embargo, la Consejería de Hacienda realiza estimaciones anuales que suelen situarse en torno a los 100 millones de euros.
Pese a la frecuencia con la que el impuesto centra el debate político y las comparaciones entre comunidades, los casos de grandes herencias son excepcionales. Suele citarse el ejemplo del «soltero de 30 años que hereda 800.000 euros», pero se trata de un supuesto poco representativo. En realidad, la herencia media en Asturias ronda los 50.000 euros, muy por debajo del umbral de tributación. En muchas autonomías, la exención del impuesto se ha ampliado hasta el millón de euros. En el Principado, el número de beneficiarios de herencias de esa magnitud es tan reducido —inferior a una decena al año— que Hacienda los considera secreto estadístico para evitar su identificación.
En cuanto a su impacto económico, el impuesto de sucesiones apenas afecta a la competitividad empresarial. Aunque la crítica es habitual entre asociaciones patronales y algunos empresarios, la normativa asturiana contempla una bonificación del 99 % en el pago del tributo para las empresas familiares. Además, los datos más recientes confirman que desde hace años el saldo de movilidad empresarial es positivo: más compañías trasladan su sede social desde otras comunidades hacia el Principado que en sentido inverso, tanto en número como en volumen de facturación.