Desmienten el mito transmitido por la tradición oral: Cudillero no tiene origen vikingo

Manuel Noval Moro
Manuel Noval Moro REDACCIÓN

ASTURIAS

Cudillero, en Asturias.
Cudillero, en Asturias.

Las fuentes arqueológicas y escritas hablan de incursiones de gentes de origen escandinavo en todo el noroeste peninsular, pero no hay ninguna prueba de que llegaran a asentarse en territorio asturiano

22 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La tradición oral alimentó durante años la idea de que tanto los pobladores de Cudillero, los pixuetos, como el habla característica de la zona, el pixueto, podrían tener origen escandinavo, y que los vikingos, ese pueblo tan dado a las leyendas, habrían dejado su huella en el pequeño pueblo asturiano. Lo cierto es que, según los expertos, se trata de eso, de una leyenda sin ningún fundamento histórico.

Es cierto, como explica Elías Carballido, del departamento de Historia de la Universidad de Oviedo, que «a las costas del noroeste llegaron gentes de origen escandinavo, fundamentalmente de la Normandía donde llevaban instalados desde el siglo X». Hay constancia arqueológica, sobre todo en Galicia, y también en varias fuentes escritas.

«La Crónica de Alfonso III y los Annales Bertiniani dan prueba de la llegada a Gijón de una incursión en 844. La misma que después llegaría a A Coruña y, finalmente, a Sevilla. Las Crónicas también nos hablan de la perjudicial expedición de Gunderedo, algo más de cien años después, en 968, que asoló partes del noroeste, especialmente de Galicia, y llegó a las puertas de Compostela después de acabar con el obispo de la ciudad, Sisnando», relata Carballido.

Esta presencia está bien documentada, y también en otros lugares como las Azores, «donde gracias a varios análisis bioarqueológicos se llegó a la conclusión de que ciertos marcadores evidenciaban una presencia escandinava a finales de la Alta Edad Media». Lo más probable es que al Cantábrico llegasen desde sus asentamientos en las costas de la actual Francia: Normandía, Bretaña y más al sur, hasta el Loira.

Podrían llegar, continúa Carballido, «de manera directa (aprovechando los mejores vientos del norte en verano, lo que les permitía viajar en unos tres días desde esos puntos a las costas asturianas o gallegas) o mediante una navegación de cabotaje». Esta última se emplearía los meses en los que los vientos no permitían una comunicación más directa entre los destinos, y entonces «llevarían a que recalaran y fondearan en más puntos de la costa, como el puerto de Gijón, por ejemplo, que sabemos que emplearon como lugar de llegada».

El historiador se pregunta si pudieron haber fondeado en un lugar como Cudillero. «Pues quizás, quién sabe». Pero lo importante es que su presencia en Gijón se menciona en las crónicas, mientras que el desembarco en Cudillero, no. «No hay evidencia de ello», concluye. El documento más antiguo en el que se cita Cudillero data del siglo XIII, concretamente del año 1285. Esta villa marinera experimentaría su desarrollo y crecimiento, como tantas otras del entorno, la Plena y la Baja Edad Media.

Cudillero
Cudillero Paco Paredes | EFE

El cronista oficial de Cudillero, Juan Luis Álvarez del Busto, publicó algunos textos en los que defiende la tesis de que los primeros pobladores pixuetos habrían sido pescadores que procedían de otros puertos del Cantábrico. La hipótesis del cronista es que esas incursiones de normandos a partir del año 844 representaban una amenaza permanente para los pescadores y comerciantes de la costa, que se veían obligados a abandonar sus asentamientos tradicionales a causa del belicismo de los norteños.

Es en ese contexto de inseguridad y violencia donde Álvarez del Busto sitúa la migración. Los pescadores habrían abandonado otros puertos del Cantábrico ?posiblemente más expuestos a los ataques normandos? y habrían elegido Cudillero por razones de seguridad y conveniencia.

El puerto de Cudillero, protegido por su particular configuración geográfica (una especie de codo o codillo al que podría deberse también el origen de su nombre), ofrecía una protección natural contra los ataques sorpresa que caracterizaban las incursiones. Los vikingos, entonces, pudieron haber influido en el asentamiento de Cudillero, pero eso dista mucho de decir que fueran ellos sus pobladores.

Un hipotético origen escandinavo del dialecto pixueto

Por otra parte, los defensores de la ascendencia vikinga sostenían que las barcas antiguas empleadas por los pixuetos guardaban similitud con algunas del Norte, concretamente de Irlanda, y también se especulaba con un hipotético origen escandinavo del dialecto pixueto. En este caso, según Elías Carballido, «serían más bien influencias culturales que se darían en un espacio de relaciones constantes, y no tanto la evidencia de una procedencia nórdica; los marineros que visitaban otros puertos llevarían consigo palabras e ideas que impactarían en el resto de comunidades».

Y, por otra parte, la toponimia, que en las islas británicas se vio afectada por la presencia escandinava, no lo hizo en Asturias: «No conservamos topónimos de raíz nórdica antigua como en su caso. Y ese sería uno de los mejores indicadores de un asentamiento estable en Asturias. Y lo que hoy conocemos lingüísticamente como pixueto es claramente una variedad local del asturiano occidental», subraya Carballido.

Asimismo, el experto destaca que no solo eran escandinavos los que se movían en la Edad Media por el Cantábrico, sino que había otros pueblos llegados del Norte a las costas cantábricas, fundamentalmente de origen celta. «De hecho, en la Alta Edad Media se funda una diócesis en Galicia, la de Britonia, a partir de la llegada de un contingente de clérigos movidos por la llegada de los grupos anglos y sajones a las Islas Británicas entre los siglos V y VI. Por lo tanto, la presencia de influencias externas en las costas asturianas no habría de deberse exclusivamente a los vikingos», concluye.

Las fuentes dejan bien claro que la ascendencia vikinga de Cudillero no va más allá de una leyenda, que quizá esté bien para los relatos fabulosos y las gestas literarias pero no tiene ningún fundamento histórico. Nunca sabremos a ciencia cierta en qué medida los norteños supusieron una influencia para Asturias pero parece claro que los vikingos, si llegaron a pisar suelo asturiano, en ningún caso vinieron para quedarse.