Cuando Asturias pudo tener una central nuclear: 1974, el año en el que Cudillero fue Fuenteovejuna

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

ASTURIAS

Juan Luis Álvarez del Busto, corresponsal de La Voz de Asturias que se opuso a la central nuclear de Cudillero
Juan Luis Álvarez del Busto, corresponsal de La Voz de Asturias que se opuso a la central nuclear de Cudillero

A mediados de los 70, Hidroeléctrica del Cantábrico proyectó instalar una planta de este tipo nada menos que en la Concha de Artedo. Juan Luis Álvarez del Busto, cronista oficial de Cudillero, y entonces corresponsal de La Voz de Asturias, lideró la oposición «unánime» frente a una «locura» que habría supuesto «el exterminio de la fauna marítima» y el fin del turismo en la zona

19 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La década de los 70 del siglo pasado se erigió en una de las más importantes para el desarrollo y prosperidad del sector pesquero pixueto. Asimismo, Cudillero fue asentándose paso a paso como una de las postales turísticas por excelencia en el Principado de Asturias. Sin embargo, hubo un año, el 74, en el que todo eso estuvo muy cerca de cambiar para siempre.

Y es que entonces fue cuando saltó primero el rumor y luego la noticia de que Hidroeléctrica del Cantábrico proyectaba construir una central nuclear de ciclo abierto en la Concha de Artedo, ni más ni menos. Juan Luis Álvarez del Busto, cronista oficial de Cudillero, lo recuerda bien. Tan bien que es la persona responsable de que «esa locura» no llegará a materializarse.

Esa época, mediados de los 70, fue de auge de la energía nuclear en España. En dos años, entre 1968 y 1970, se inauguraron tres plantas: José Cabrera (Guadalajara), Vandellós I (Tarragona) y Santa María de Garoña (Burgos). Tras la crisis del petróleo de 1973, el Gobierno de Arias Navarro diseñó el Plan Energético Nacional (PEN-75), que planteaba la construcción de 25 centrales nucleares, con 38 reactores de los que finalmente se construyeron una decena.

Álvarez del Busto explica que en abril de 1974 tuvo lugar una reunión del Pleno de la Junta Local del Movimiento, que presidía el entonces alcalde Urbano Cuervo-Arango, y al que el cronista pertenecía en representación de los jóvenes. «Era un chavalín», rememora. Entonces contaba con 22 años y le acababan de designar «Delegado Local de Juventud». Todo ello, «dos meses después de ser nombrado cronista oficial del concejo».

Precisamente, durante su intervención en el mencionado Pleno, informó «del rumor insistente de que se pretendía instalar una central nuclear en la Concha de Artedo, de las denominadas de circuito abierto», esto es, en las que el agua utilizada para la refrigeración vuelve al mar a altas temperaturas, lo que hubiera traído aparejado «el exterminio de la fauna marítima de la costa y el caos de una de las zonas con más auge turístico de la región».

El Consejo aprobó rechazar tal posibilidad «de forma unánime». Juan Luis Álvarez del Busto escribía «en La Voz de Asturias desde el año 1969», por lo que al día siguiente publicó en sus páginas «la noticia con el 'no' a la central nuclear, por lo que se montó un tinglado». En este sentido, insiste en que él no se posicionó «ni a favor ni en contra de la central» per se, sino que el motivo de su rechazo «fue de que se hiciera en la Concha de Artedo, un lugar que utilizaban los pescadores cuando Cudillero tenía casi 1.000 pescadores».

El artículo publicado por Juan Luis Álvarez del Busto sobre el rechazo a la central
El artículo publicado por Juan Luis Álvarez del Busto sobre el rechazo a la central

Si, finalmente, este equipamiento hubiera recalado en esta ubicación, habría supuesto «la perdición» para una zona «eminentemente turística y pescadora y para todo el concejo». El cronista oficial recuerda que «hubo unanimidad total» en la oposición a la central y rememora cómo, después de publicar la noticia en La Voz de Asturias, recibió visitas de personajes como el profesor, ecologista y «tremendo activista» Pedro Costa Morata desde Águilas, en Murcia, Ramón Fernández-Rañada, de Oviedo, y José Manuel Nebot «todos apoyando esta cuestión».

Se trató de una bandera que enarboló orgullosamente «por Cudillero», lejos de siglas y afinidades políticas. La negativa de Cudillero a la instalación de este equipamiento de generación energética traspasó las fronteras de la información local. «Carlos Rodríguez, que era director de Radio Nacional de España en Oviedo y que estaba también en televisión, me hizo una entrevista para el Telediario», apunta.

«Te va a costar el puesto, me decían», bromea. Álvarez del Busto recabó «firmas en Cudillero y apoyó desde la persona más humilde hasta la familia Selgas o los Bravo», que residían por temporadas en La Torre de Villademar, donde solían veranear distintas personalidades, entre ellas los ministros Laureano López Rodó y Alberto Monreal Luque. «Estoy muy orgulloso de haber ejercido de portavoz del pueblo para que Cudillero no contara con una central», manifiesta.

Y es que la que se proyectaba «era una central de estas de ciclo abierto, es decir, que el agua salía directamente al mar, acabando con la fauna y con la playa». por suerte, sus promotores «desistieron de esa locura» y hoy ha quedado para la historia «un episodio en el que la unión del pueblo de Cudillero fue crucial», un poco al estilo de «Fuenteovejuna». «Lo importante era salvar Cudillero», remarca, ante el «grave perjuicio a la fauna marítima y por tanto al sector pesquero, así como también al turístico», el «latente peligro de radioactividad», la «anulación de zonas urbanísticas residenciales y de playas» y el «peligro de desequilibrio ecológico».