Eva Pando, directora de la Fundación Caja Rural de Asturias: «Trabajamos para devolver a la sociedad lo que nos da»
ASTURIAS
«Al ser una cooperativa de crédito nuestros jefes son los ganaderos y los pequeños empresarios autónomos que están en Vegadeo, en Grandas de Salime o en los Picos de Europa»
20 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Eva Pando Iglesias (Moreda, 1971) lleva dos años ocupando el puesto de directora de la Fundación Caja Rural de Asturias, un instrumento dependiente de la entidad bancaria al que se podría definir como un brazo social en la comunidad. La sostenibilidad; la innovación y el talento; la ciencia; y la despoblación del medio rural son las bases sobre las que trabaja el equipo de la fundación. Ingeniera industrial por la Universidad de Oviedo y con un máster en administración de empresas por la Universidad Politécnica de Madrid, Pando ya ha ocupado cargos directivos a lo largo de su trayectoria en la Agencia Sekuens, dedicada a la investigación científica; y en la Fundación para la Investigación y la Innovación Biosanitaria de Asturias (FINBA) asumiendo la presidencia a través de Caja Rural como integrante del patronato.
—¿Qué balance hace de la fundación desde que la dirige?
—Pues genial, la verdad, está siendo una etapa preciosa. Han sido dos años muy intensos de actividad, poniendo en marcha una nueva etapa de una fundación que, por otro lado, ya existía aunque se llevara desde la propia Caja Rural existía. Dado el crecimiento de la Caja Rural de Asturias en los últimos años, veían que cada vez era más necesario dotarla de su propio equipo, profesionalizar la fundación, y ahí se provoca un poco mi incorporación. Al final, Caja Rural de Asturias es una entidad muy especial. Es una entidad bancaria, pero claro, no es un banco al uso. Es una cooperativa de crédito en la que los accionistas son los propios clientes. Tenemos más de 150.000 socios y estás trabajando para ellos. Realmente son nuestros dueños. Eso ya da una cultura a la entidad muy especial. Y claro, imagínate, la casa ya tiene esa cultura. Una cultura de estar siempre muy atento a lo que te pide la sociedad, tus clientes, que son tus dueños, por decirlo de alguna manera.
—¿Qué cambios destacaría desde su llegada?
—Tenemos claro que estamos aquí para devolver lo que la sociedad nos da. La fundación lo que tiene es un presupuesto derivado de parte de los beneficios de la propia Caja Rural, con lo cual, al ser beneficios que nos hacen tener nuestros clientes se lo queremos devolver a través de acciones, a través de proyectos, a través de iniciativas que generen un impacto en el territorio. Queremos ver cómo puede invertirse ese dinero y que no sea un gastar por gastar. No hacer cosas sin más o atender peticiones sin tener un foco claro, sino vamos a pensar en qué ejes queremos hacer nuestros proyectos para alcanzar el máximo impacto posible.
—¿Cuáles son esos ejes?
—El primero la sostenibilidad, pero con un doble enfoque. El enfoque medioambiental, que es el que todos más o menos conocemos, sostenibilidad, preservar el capital natural, cuidar de nuestro paisaje, cuidar de nuestro territorio, de nuestra tierra. A ello le añadimos el demográfico. Nosotros somos unos firmes defensores que para que nuestro territorio pueda ser sostenible tiene que haber personas que vivan en él y que lo cuiden. Lo hemos visto con los incendios. Realmente el que haya cada vez menos personas en el medio rural hace que no sea sostenible. Entonces el primer eje es sostenibilidad medioambiental y demográfica. El segundo eje, innovación y talento. Creemos que realmente son las principales palancas de generación de riqueza. Por eso muchas de nuestras actividades van focalizadas en el talento, en hacer que los jóvenes asturianos, sobre todo, puedan formarse en la mejor de las condiciones e intentar que tengan oportunidades aquí, que yo creo que es el objetivo de todos. Pero también la innovación da mucho ahí, porque para que pueda haber oferta atractiva para todos esos jóvenes que salen cada vez de las diferentes aulas de formación profesional de la universidad, para que pueda haber oportunidades de trabajo para ellas, las empresas tienen que ser innovadoras, tienen que apostar por la tecnología, tienen que tener proyectos que les atraigan. Un tercer eje que es la ciencia. Creemos que la ciencia es la mejor inversión a largo plazo y ahí estamos apoyando líneas y grupos de investigación del sector salud fundamentalmente, pero también divulgando, porque realmente creemos que la ciencia hay que acercarla a la sociedad para que vean que es importante. Por último, tenemos un cuarto eje que le llamamos inversión de impacto, que ahí lo que buscamos es invertir en emprendedores, en empresas jóvenes, en empresas que estén empezando, que tengan un proyecto que a su vez tenga impacto social y o medioambiental.
—A nivel de impacto, con acciones y proyectos concretos. ¿Cuáles son los más sifnificativos que han llevado a cabo para aportar valor al territorio?
—Estamos empezando.Dos años entre que marcas la estrategia, haces el equipo y arrancas... Creo que todavía no podemos estar de alguna manera muy satisfechos, todavía nos queda mucho por hacer. Pero por ejemplo, en sostenibilidad con ese doble enfoque hemos puesto en marcha un proyecto que llamamos «Reduce tu Huella». Ahí ayudamos a las empresas asturianas a que calculen su huella de carbono, que la verifiquen. Es decir, que haya un externo que les diga esta es realmente tu huella, que la registre en los registros oficiales y que hagan un plan de reducción y después para aquella huella que no pueden reducir aún más, les ofrecemos un fondo de créditos de carbono, que ahí está la parte demográfica. Ese fondo de créditos de carbono lo hemos conseguido dándoles a los ganaderos y a la gente que vive en el medio rural y que están en esos bosques donde se está almacenando ese CO2, que nos lo den a cambio de que les hagamos obras de mejora allí. Para que te hagas una idea, hicimos un monte en Ibias, en Villares de Arriba. Les hemos dicho a los ganaderos, darnos los créditos de carbono que absorben los árboles que tenéis aquí. ¿Qué queréis a cambio? Nos pidieron una pista para llegar allí, un pastizal arriba para que pueda pastar el ganado por el verano, una traída de agua y un paso canadiense.Pues les hicimos todas esas obras, las financió la Caja Rural de Asturias, la fundación, y a cambio nos dieron esos créditos de carbono que ahora los tenemos en nuestro fondo y sirven para compensar esa huella de carbono de las empresas. Yo creo que eso es un buen ejemplo de esa doble sostenibilidad. Otro ejemplo, en cuanto a talento tenemos las becas de excelencia. Hemos becado este año a 207 jóvenes que han destacado por sus expedientes brillantes. Para que tengas una idea, tienen una nota media de acceso a la universidad o a Formación Profesional superior a un 9. Pero también han presentado un proyecto de impacto en el territorio, sobre todo para las becas de máster nacional e internacional, que ahora van a desarrollar. Es decir, son gente que no solo tienen unas buenas notas, sino que además tienen un compromiso con el territorio especial. También tenemos cátedras con la Universidad de Oviedo y financiamos el programa para mayores de la Universidad de Oviedo, el PUMUO. Por otro lado, en ciencia estamos dando apoyo al grupo de investigación ENDO, que es de Endocrinología, Nutrición, Obesidad y Diabetes. Estamos ayudando al Laboratorio de Oncología Molecular. Estamos dando una beca para que se estudie sobre Parkinson. El dinero que damos a los grupos de investigación, les hemos pedido que lo enfoquen, sobre todo a que se pueda becar a jóvenes investigadores para que inicien la carrera. Porque cuando, para iniciar la carrera investigadora, lo que nos dicen los jóvenes que quieren dar ese paso es que cuando ya tienen experiencia y ya pueden acreditar investigación, ya es más fácil acceder a otras becas. Es decir, hay ahí como un valle de la muerte, que cuando acaban, hasta pueden tener algo que poner en sus currículos, no tienen becas. Entonces estamos orientando nuestros apoyos en investigación a esos jóvenes para que tengan esa primera oportunidad.
—Para llegar a todas esas iniciativas que cuenta hace falta construir conexiones con entidades, asociaciones y con la Administración. ¿Cómo es ese trabajo?
—Como ves, somos un equipo muy pequeño. Y claro, para poder llevar a cabo todo eso, tiene que ser con socios, con compañeros de viaje. Para que tengas una idea, solo este año hemos colaborado con 60 entidades con nombre y apellido. Que realmente, por un lado, ellas vienen atraídas por la divulgación y la difusión que hacemos de nuestros proyectos. Hicimos una convocatoria de proyectos de impacto el año pasado, que se presentaron 44 entidades. Finalmente estamos haciendo nueve proyectos de esos. Pero bueno, vienen tanto por esas convocatorias, como porque nos conocen por las redes. Hacemos una labor muy importante de dar a conocer todos estos proyectos, porque creemos que es la base para que gente que tenga proyectos parecidos, nos los presente. Ahora mismo tenemos una comunidad en redes sociales de más de 24.000 personas, en los diferentes perfiles y LinkedIn. Trabajamos mucho en LinkedIn, porque realmente creemos que es una red muy profesional y que ahí la gente comparte proyectos interesantes, pero también estamos en Instagram, en Facebook o en TikTok. Tenemos ahora mismo más de 1.700.000 visualizaciones en YouTube y un podcast de personas que dan vida, que es un podcast que está teniendo mucho tirón.
—Entiendo que muchas de esas conexiones pasan, lógicamente, por la administración pública. ¿Cómo es esa relación con el Principado?
—Estupenda, la verdad. Es cierto que tenemos una relación muy intensa, sobre todo con Consejería de Presidencia, Reto Demográfico, Igualdad y Turismo. Ellos están en la misma línea que nosotros, intentando que haya esa fijación de población en el medio rural y esa atracción. Por ejemplo, con la Dirección General de Reto Demográfico, con Marcos Niño, estamos haciendo muchísimos proyectos.
—Ya desde hace varios años, las entidades bancarias a ojos de la sociedad se ven prácticamente como máquinas de generar beneficios. ¿Qué hay de esa responsabilidad social que comentaba?
—Ese, digamos, es nuestro ADN. Al ser una cooperativa de crédito nuestros jefes son los ganaderos y los pequeños empresarios autónomos que están en Vegadeo, que están en Grandas de Salime, que están en los picos de Europa, etc. Con lo cual, tenemos que estar comprometidos a ellos porque a ellos nos debemos. Entonces no es que digamos, vamos a poner un área de responsabilidad social, sino que toda la Caja Rural tiene una responsabilidad social, por ejemplo, con nuestra red de oficinas. En Asturias tenemos una red de más de 115 oficinas y hemos abierto bastante recientemente en Pola de Somiedo, en Arenas de Cabrales, en Los Oscos o en Boal. Oficinas que si viéramos solo los resultados, no se mantendrían.
—Mantener abiertas esas oficinas presenciales en el contexto actual, donde el cierre de oficinas en las zonas rurales está a la orden del día, supongo que es complicado.
—A ver, es que es muy costoso mantener oficinas con personal, porque esos pueblos es cierto que han ido perdiendo población. Es verdad que claro, si solo vas a mirar la cuenta de resultados, no te permitiría mantener esas oficinas, pero nuestro compromiso nos obliga a ello. Entonces yo creo que hay el compromiso de la Caja Rural, está en el ADN, y ahí ya casi no se entiende como una responsabilidad social, es que no se nos ocurriría no hacerlo de otra manera, al igual que por ejemplo la atención, la atención al público sin cita previa, las puertas están abiertas. Y por ejemplo, ¿qué pasa? Yo creo que hay una inclusión financiera para las personas mayores, que yo creo que se está poniendo un poco en riesgo, la persona mayor se siente que tiene dificultad para que le atiendan. La Caja Rural tiene que estar en todos los ámbitos, y lo que no podemos es solamente hacer eso, porque si no, no seríamos sostenibles económicamente. Entonces yo creo que la Caja Rural lo que ha hecho es decir, vamos a ser digitales, tenemos nuestra banca digital, vamos a tener aplicaciones del mismo nivel y de la misma calidad que el resto de los bancos y todo tipo de instrumentos.
—¿Cuáles son los objetivos que se marca para los próximos años?
—Nuestros objetivos van muy orientados a lo que decíamos. Sobre todo generar vida en el territorio, dar vida al territorio. Nuestros objetivos están porque haya más personas que vivan en el territorio, porque haya más empresas innovadoras en Asturias, y que muchas de ellas estén en esa zona rural, o que estén sobre todo poniendo en marcha servicios y productos para esos retos que tiene la zona rural. Esos son nuestros objetivos. Que haya más ciencia, que haya más investigadores, que el talento asturiano esté al mejor nivel y que intenten quedarse aquí en Asturias porque tengan oportunidades, pero que si se van puedan seguir colaborando con Asturias para que Asturias crezca. Y después, como proyecto concreto, hemos adquirido un local para convertirlo en la sede de la fundación, pero queremos que sea algo más, porque nosotros tampoco necesitamos unas oficinas muy grandes, lo que queremos es que sea un punto de encuentro, porque como hablábamos también, este año hemos trabajado con 60 entidades, estamos haciendo más de 40 proyectos. Queremos un lugar donde se puedan encontrar todas las entidades con las que colaboramos, donde se encuentren nuestros becados, esos 207 becados de este año, los 140 del año pasado, que tengan un lugar donde encontrarse. Imagínate, que las entidades que están en el medio rural, que son las que conocen las dificultades, que puedan presentarlas y que los jóvenes puedan ofrecer soluciones, queremos que sea un punto de encuentro.
—Le quiero preguntar también por el Premio Talento de la Ingeniería 2025, que se celebrarán esta tarde (por ayer). Van a premiar a Luis Rodríguez-Ovejero y a Iván Jares. ¿Qué mensaje lanzan con este reconocimiento?
—El mensaje es que la ingeniería está muy ligada con Asturias, sobre todo porque somos una región industrial. Por eso se creó el Premio de Talento de la Ingeniería, porque creemos que hay mucho talento en la ingeniería en Asturias. Pero no queremos solo premiar ese talento por sus conocimientos, porque hayan estudiado mucho y porque sepan mucho de telecomunicaciones o de caminos o de minas o de industria. Queremos premiar sobre todo a los ingenieros que además tienen una actitud especial, tienen un talento porque tienen una visión, porque tienen un compromiso con lo que hacen, muy importante. Luis se refleja con una trayectoria muy larga, porque ya tiene una edad que le ha permitido crear una empresa como Satec, que es una empresa multinacional, que la ha creado desde aquí, que lleva a Asturias por todo el mundo. Yo creo que ha demostrado que es un visionario, porque cuando puso a marcha Satec, las empresas tecnológicas no eran tan habituales como ahora. En el caso de Iván, es un chico muy joven, tiene 28 años, y ya ha creado su propia empresa, ha creado un instituto que ha agrupado a 40 empresas asturianas para dar formación a jóvenes en el ámbito de las energías renovables, con lo cual es otro que ha tenido una visión especial con lo joven que es. Entonces premiamos más que expediente o notas, o que saben mucho de un tema concreto, pues esa visión de que las cosas que están haciendo tienen mucho impacto en la sociedad.