El doble desafío de la «generación sándwich»: casi la mitad de las personas cuidadoras de Asturias cuida de hijos y padres
ASTURIAS
El 45,6% de las personas que atienden a familiares mayores en el Principado lo compatibiliza con la crianza, y un 72,4% de estas compagina el rol de cuidador con su actividad profesional, según el I Estudio del Observatorio Cinfa de los Cuidados
01 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Entre mochilas escolares, gestiones médicas y jornadas laborales, más asturianas que asturianos hacen malabares para sostener a dos generaciones a la vez. Una investigación reciente de Laboratorios Cinfa revela cómo viven, qué sienten y qué les preocupa a quienes forman parte de esta exigente realidad familiar. Es la conocida como «generación sándwich», personas que cuidan a la vez de sus hijos y de familiares mayores y que en Asturias tiene un peso cada vez más notable por una combinación de circunstancias, como son el retraso de la maternidad y el envejecimiento de la población.
El caso es que, según el I Estudio del Observatorio Cinfa de los Cuidados «Radiografía de los cuidados familiares en la sociedad española», elaborado a partir de una muestra de más de 3.200 personas cuidadoras de nuestro país, el 45,6% de las personas cuidadoras del Principado pertenece a esa generación. El fenómeno se agrava si se tiene en cuenta que el 72,4% de ellas compagina los cuidados con su actividad profesional.
El estudio traza un retrato claro de quienes cuidan en Asturias. El perfil es el de una mujer con una edad media de 49 años que en seis de cada diez casos (61,2%), es mujer y cuidadora principal, frente al 38,8% de hombres que asume este rol. En ocho de cada diez casos (83%), el miembro de la familia atendido es el padre o la madre de la persona encuestada y, en la mitad (51,1%), su edad supera los 81 años. Además, cabe destacar también que la mitad (51,8%) de las personas cuidadoras convive con la persona a su cargo y el 46,5% afirma atender a familiares con algún grado de dependencia.
Otro dato relevante del estudio es que casi la mitad de las personas cuidadoras en Asturias (47,8%) declara llevar más de dos años asumiendo esta responsabilidad, con un tiempo promedio atendiendo al familiar de 3,6 años. Además, un 50,6% lleva a cabo los cuidados con una frecuencia semanal y la otra mitad (49,4%) de forma diaria. La investigación revela asimismo que, de media, las personas encuestadas en la comunidad asturiana dedican 26,1 horas semanales a esta labor y dos de cada tres (66,3%) afirman haber tenido que quitar tiempo de otras actividades: casi tres de cada cuatro (73,8%) se han restado tiempo a sí mismas mientras que siete de cada diez lo han quitado al ocio (71,3%) y un 32,5% ha prescindido de tiempo con otros familiares y amigos.
Respecto al reparto de las tareas, dos de cada diez (19%) aseguran actuar como único cuidador o cuidadora, mientras que el 81% restante comparte responsabilidades a la hora de atender a su familiar. En este sentido, casi seis de cada diez (58,2%) de los asturianos encuestados que comparten los cuidados lo hacen con los hermanos o hermanas; dos de cada diez (21,4%), con la pareja; el 17,3%, con la madre; el 16,3%, con otros familiares, y el 14,3% lo hace con los hijos e hijas o recurre a ayuda profesional (también 14,3%).
La edad avanzada y la soledad, principales motivos del cuidado
Por otra parte, de acuerdo con el I Estudio del Observatorio Cinfa de los Cuidados, una de cada tres (34,6%) personas cuidadoras en Asturias consideran que la edad avanzada de su familiar es el primer motivo de que necesite ser cuidado. El segundo es la soledad (19,8%) y el tercero, una enfermedad neurodegenerativa (13,4%).
Respecto al tipo de cuidados que se prestan al familiar en Asturias, el 55,7% acude con él o ella a las citas médicas y la mitad (51,4%) le hace compañía para apoyarle emocionalmente. El 49% le acompaña a la calle en sus gestiones cotidianas y realiza labores domésticas (47,2%), mientras que cuatro de cada diez (41,8%) van de paseo con la persona cuidada.
Al ser preguntadas por cómo asumen hoy este papel, seis de cada diez (58,7%) de las personas cuidadoras asturianas lo consideran una muestra de afecto y la mitad (51,2%), una elección personal. Para el 43%, cuidar constituye una obligación personal o familiar; para tres de cada diez (31,4%), este rol dignifica como persona y dos de cada diez (21,5%) consideran que su economía les impide plantearse otra opción. Por último, el 14,9% de las personas encuestadas lo vive como una obligación social y el 10,7%, como una carga.
En esta línea, en Asturias, seis de cada diez personas cuidadoras (61,9%) consideran que atender a su familiar tiene tanto aspectos positivos como negativos. Más de la mitad (52,2%) de aquellas que han declarado que tiene aspectos positivos apuntan a la satisfacción de cuidar a un ser querido como la emoción que predomina en su experiencia de cuidado. Para el 50,4%, una de las emociones primordiales es la tranquilidad de saber que está bien atendido y el 43,4% siente gratitud por poder estar presente. Para quienes consideran que el cuidado tiene aspectos negativos, el cansancio o agotamiento físico y/o emocional es la sensación predominante en seis de cada diez casos (63,9%), la mitad (51,8%) siente responsabilidad y que debe estar siempre pendiente, y el 45,8% experimenta preocupación y se pregunta si está haciendo lo suficiente.
Incertidumbre y preocupación por quién les reemplazará en el cuidado
El I Estudio del Observatorio Cinfa de los Cuidados también aborda las preocupaciones que inquietan a quienes asumen el rol de cuidadora o cuidador. Para el 38,8% de las personas asturianas encuestadas, la principal inquietud es la incertidumbre sobre quién cuidará a su familiar si en algún momento no pueden. Una de cada tres (32,2%) duda de si estará cuidándole bien, mientras que a tres de cada diez (29,8%) les preocupa que esta labor pueda afectar a su propia vida familiar, es decir, a la relación con hijos e hijas, pareja, etc.
A pesar del peso emocional, tres de cada cuatro personas cuidadoras (77,7%) opinan que atender a un familiar mayor les ha cambiado el modo de ver la vida: tres de cada diez (30,6%) afirman valorar más el tiempo y las pequeñas cosas; casi dos de cada diez (18,7%) aseguran que ahora su vida está más enfocada a los demás que a sí mismas; para el 16,2%, su visión vital ha cambiado un poco, pero no de manera fundamental, y el 12,2% piensa que se ha hecho más fuerte y resistente. Respecto a las habilidades o valores que las personas cuidadoras afirman haber desarrollado con su nueva labor, la paciencia y la tolerancia (52,6%) ocupan el primer puesto, seguidas de una mayor fortaleza emocional (43,9%) y de la empatía y la capacidad de escucha (42,1%).
Por último, la mitad (52,8%) de las personas encuestadas en Asturias considera que la situación de cuidado ha fortalecido su relación con el familiar atendido. En uno de cada tres casos (36,3%), este vínculo no ha experimentado variaciones y, en uno de cada diez (10,9%), la relación se ha deteriorado.
Un reto social creciente
El caso es que Asturias, una de las regiones más envejecidas de España, avanza hacia un escenario en el que la figura del cuidador familiar será aún más crucial. De hecho, según los últimos datos publicados por la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar, más de 13.000 personas cuidadoras perciben una ayuda económica del Principado para atender a mayores dependientes en su entorno familiar. Otras 1.016 reciben apoyo especializado, tanto emocional como para la adquisición de habilidades en el manejo del cuidado en el hogar, a través de los centros de día dependientes de dicha consejería.
Aun así, el estudio de Cinfa pone sobre la mesa una realidad silenciosa, sostenida en gran medida por mujeres en plena edad laboral, que comparten responsabilidades entre la atención familiar y su propio proyecto vital. Una generación, la sándwich, que sostiene dos extremos de la vida y que reclama, aunque sea entre líneas, reconocimiento, recursos y descanso.