Pedro Luis Fernández, presidente de GAM: «Asturias tiene un problema muy estúpido, su fiscalidad; nadie tiene que pagar más si no recibe más»
ASTURIAS
«Todos nos sentimos muy ecologistas, pero la realidad es que muy pocos en el mercado están dispuestos a pagar más por un producto más sostenible»
07 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Pedro Luis Fernández (Oviedo, 1965) es el presidente y fundador de GAM. Desde sus raíces en Carretillas del Principado hasta la expansión internacional actual, Fernández analiza los resultados económicos, la apuesta por la economía circular con plantas como «Reviver», los desafíos competitivos del sector y su compromiso con Asturias. También aborda, desde su perspectiva, los obstáculos para el desarrollo industrial de la región, la transición energética y la guerra por el talento técnico. Además, de la situación que atraviesa el Real Oviedo.
—Vamos a empezar por el principio. En 1991 fundó Carretillas del Principado y años después, en 2003, la actual GAM. La empresa ya cuenta con más de 2.000 personas (unas 400 de ellas en Asturias) y unas 40.000 máquinas en propiedad en todo el mundo. ¿Qué principios de aquella etapa siguen definiendo en GAM hoy, y cómo ha evolucionado su filosofía de empresa?
—Yo quiero pensar que lo que nos queda, ojalá, durante mucho tiempo, son los valores. Esos son los fundamentales. Es verdad que luego la compañía se ha tenido que ir adaptando a los tiempos, lo primero, a circunstancias y siempre al mercado. Cuando digo circunstancias, las circunstancias de mercado no siempre son las mismas. Tienes momentos en que el mercado tira mucho, tienes momentos de crisis, tienes momentos más «flat», más planos y para eso tienes que ir adaptándote. Pero también tienes que ir continuamente adaptándote a lo que tus clientes requieren y eso también es muy dinámico. Hace 23 años nacimos con un concepto de dar un servicio porque veíamos una oportunidad. Es verdad que hay muchas cosas esenciales que siguen siendo válidas, pero es verdad que hoy ha evolucionado muchísimo y ya los clientes requieren mucho más que alquilar una máquina, por supuesto.
—Con la empresa creciendo en otros países y con inversiones fuera de la región, ¿cómo compagina GAM su vocación asturiana con la expansión global? ¿Qué compromiso tiene con el empleo en Asturias?
—Mira, Asturias para GAM es donde están nuestros servicios centrales, donde están nuestros «headquarters», donde está la mayoría del empleo de la compañía. No hay ninguna, obviamente, ninguna delegación ni ninguna región que tiene 400 personas en el mismo centro. Eso es único en GAM y es donde están todos los, por decirlo de alguna forma, centros de decisión. GAM tiene mucho orgullo de pertenencia a Asturias y eso nos encanta además. Creo que las compañías tienen que tener raíces, tienen que tener alas, pero tienen que tener raíces. Y Asturias es nuestra raíz, sin duda, y además nos sentimos muy orgullosos, cada día más. Cada proyecto que evaluamos, ahora que estamos haciendo presupuestos para el año que viene, también estamos viendo oportunidades para hacer cosas en Asturias. Por compromiso, pero también porque nos encontramos una gente leal, muy capaz, donde tenemos menos rotación que en otros sitios, donde tenemos un muy buen ambiente, donde hay mucho, por decirlo de alguna forma, orgullo de pertenencia. Es verdad que tenemos ese compromiso con Asturias o con la gente de Asturias, pero es verdad que también la gente de Asturias, nuestros empleados de Asturias, lo tienen con la compañía. Es decir, porque eso hace que sea muy cómodo para todos.
—En un mercado globalizado de maquinaria, alquiler y servicios industriales, ¿qué ventajas competitivas cree que tiene GAM frente a los competidores internacionales?
—Nosotros pretendemos tener una compañía que escucha mucho al cliente. Qué es lo que el cliente necesita. Nosotros durante un tiempo quizás éramos una compañía más de... mira tenemos este producto, tenemos este servicio, vamos a salir a venderlo, por así decirlo. Hoy, no. La compañía tiene estas capacidades y le decimos al cliente, dime cómo puedo ayudarte. Cómo puedo ayudarte a hacer tu trabajo, a quitarte problemas y a especializarme en aquello que a ti te interese, pero que yo por volúmenes pueda hacer. Eso es, creo, nuestra mayor ventaja competitiva. Hay otra, no hay duda, que es el poder tener la capacidad de dar un servicio estándar en muchas zonas diferentes, con los mismos precios, con los mismos controles de calidad, etc. Para muchos clientes que están en muchas ubicaciones también es muy garantista.
—Asturias sufre desde hace años, aunque la tendencia últimamante se ha revertido un poco, el reto de la despoblación y la pérdida de industria. Dado el peso de GAM, ¿qué responsabilidad asume la empresa para contribuir al desarrollo socioeconómico regional?
—Creo que Asturias tiene muy buenas oportunidades para atraer. Primero para fijar a la población y para atraer población y para atraer emigrantes. No hemos tenido todavía una ola de emigrantes, pero estoy seguro que la podremos tener porque la necesitamos, además. Yo en ese aspecto soy un poquito optimista, moderadamente optimista. Pero sí, Asturias necesita fijar población. Asturias, además, necesita fijar población en sus alas y yo siempre digo que nuestro paraíso, nuestro paraíso paisajístico y ambiental, no cabe si no hay paisanaje que lo cuide, que lo preserve, que lo limpie, que lo mantenga, y eso tiene que ser un empeño de todos.
—¿Y qué granito de arena puede aportar GAM?
—Yo creo que con el empleo. En la medida que trae esa actividad para la región, no solamente de empleo, sino también de proveedores. No hay ninguna zona en el mundo que tenga tanta cuota de proveedores como Asturias para GAM. O sea, aquí compramos muchísimas de las cosas que utilizamos en todo el mundo, muchísimos de los servicios y muchísimos de los productos que compran en Asturias. Eso es la forma de colaborar a fijar población, a fijar industria, a fijar actividad.
—Hasta septiembre de 2024 GAM logró un beneficio neto de 5,1 millones, un aumento del 90%. La facturación aumentó un 6% hasta los 233,4 millones. ¿Qué ha funcionado mejor, y por qué, para obtener esos resultados?
—Llevábamos muchos años invirtiendo en muchas cosas, sobre todo en digitalizar la compañía, ser más eficientes en todos los procesos, cometer menos errores y utilizar todos los mecanismos que teníamos a nuestro alcance. Poco a poco seguimos invirtiendo, pero empezamos a ver mucho retorno en eso. Eso sería el primero. También hemos invertido mucho en nuevas líneas de negocio. Cuando empezamos con nuevas líneas de negocio tienen un proceso de maduración. Ahora todas están ya próximas a ese proceso de maduración, todas están en «break-even» o en resultado positivo y ahora yo creo que todavía nos quedan años muy buenos para que todo esto vayamos recogiendo. Hemos estado muchos años sembrando, por así decirlo, y empezamos a recoger.
—GAM inauguró recientemente la planta «Reviver» en León, destinada a la refabricación y reutilización de maquinaria, con planes de alcanzar los 300 empleos. ¿Qué supone esa apuesta por la economía circular para GAM? ¿Cree que ese modelo puede replicarse en Asturias?
—Lo primero es que es un proyecto muy innovador. De hecho, es un proyecto que tuvimos la desventaja de que no pudimos mirarnos en ningún sitio porque no existía y tuvimos que hacerlo todo de nuevo. Nunca habíamos visto una fábrica de ese tamaño partiendo de componentes de una máquina que ya habían sido utilizados, que es lo que es el «Reviver». Con lo cual es un proyecto muy ambicioso, es un proyecto muy comprometido. Prácticamente el 80% de los materiales que van en la máquina nueva ya han sido utilizados en una anterior. Eso es muy potente. A nivel de empleo estamos ya muy próximos a esos 300. No te oculto que hoy pensamos que estaremos por encima de los 300 puestos directos allí. Y por supuesto que es replicable. Estamos aprendiendo ese modelo. El modelo tiene pinta de que funciona y tiene pinta de que va a funcionar con otros productos. Y ojalá podamos traer algo de eso a Asturias.
—¿Ya tienen planes concretos para traer ese modelo a Asturias?
—No tenemos planes concretos, pero no descartamos nada. Es verdad que nos gusta mucho Asturias. Es verdad que Asturias, a mi modo de ver, tiene un problema muy importante que nos cuesta mucho entender, que es su fiscalidad. Nos gustaría que todos tuviésemos el compromiso con Asturias, no solamente unos pocos, y que ese compromiso fuese también sobre la fiscalidad. Y que el compromiso fuese por encima de ideologías, que seamos prácticos y que hagamos las cosas de forma inteligente, lo primero, y lo segundo, de forma justa. Porque hoy nos parece que la fiscalidad de Asturias es tan injusta, porque nadie tiene que pagar más si no recibe más, y es muy injusto que por haber nacido en Asturias o por vivir en Asturias pagues más que el resto de España. Y a la vez esa fiscalidad es muy estúpida porque lo único que te hace es que recaudes menos y que la gente marche y no venga.
—Usted ha señalado que la descarbonización y la burocracia pueden ser un problema si Asturias quiere «ser alumno aventajado». ¿Qué obstáculos concretos ve y qué propondría?
—Sí, es cierto. Yo creo que como en tantas cosas, en la descarbonización va a ser muy difícil ir a los primeros y tendría mucho coste. Yo creo que tenemos que acompañar, yo creo que todos tenemos que tener un compromiso, porque no tenemos claramente que consumir esta tierra comprometiendo el futuro de las generaciones venideras. Eso es un compromiso que tenemos que tener todos y que Asturias tiene que tenerlo, pero Asturias por donde viene, por la tipología de industria que viene, yo insisto siempre que no tiene que ser el primero de la clase. Tenemos que ir acompasando esto a un ritmo inteligente sin quedar atrás, pero yo no me pondría al frente. Yo creo que hay que innovar, hay que utilizar tecnología, hay que ir transformándose y todo eso requiere un tiempo. No se puede hacer de un día para otro. Yo creo que Europa ha sido demasiado ambiciosa y ahora estamos viendo como hay que atemperar un poquito o reducir los plazos. Yo creo que iremos a menos emisiones o a cero emisiones, inexorablemente Europa va a tener una industria más sostenible, pero todo eso hay que hacerlo sin dejar de competir.
—¿Cómo encaja GAM esa transición sin perder competitividad?
—«Reviver» es un ejemplo de ello. En «Reviver» el primer foco que tenemos es la sostenibilidad económica. Tenemos que hacer un producto competitivo desde la óptica económica y a partir de ahí que además sea eficiente energéticamente, eficiente en emisiones, eficiente en ahorro energético y en sostenibilidad. Pero si no es sostenible económicamente va a ser muy difícil y esa es la clave de mi modo de ver. Todos somos ecologistas, todos nos sentimos así, pero muy pocos en el mercado están dispuestos a pagar más por un producto más sostenible. Por eso digo siempre que hay que acompasar. Según la tecnología nos vaya dando la posibilidad de crear los mismos productos, los mismos servicios con el mismo precio y la misma sostenibilidad. Si el precio fuese mayor quedaríamos fuera del mercado.
—Ha hablado en varias ocasiones de una «guerra por captar determinados perfiles de trabajadores y talento». ¿Qué perfiles le cuesta encontrar?
—Básicamente son perfiles técnicos, habilidades técnicas relacionadas con electrónica, electricidad, mecánica o metálica. Hay mucha escasez de mano de obra, incluso conductores, choferes, manipuladores de máquinas. No tengo el dato, pero posiblemente todos los años se jubilen más personas de estas habilidades que las que se incorporan al mercado. Y el mercado sigue requiriendo de esto. Yo creo que ahí tenemos que trabajar para ser más eficientes, para con menos manos hacer más cosas. Eso es a base de eficiencia, de tecnología, de digitalización. Pero lo que no es inteligente es abrir una lucha por ese talento.
—¿Y cómo se solventa esa lucha? ¿Con mayores salarios, mejores condiciones laborales...?
—Nuestra apuesta es por la formación. Formar a personas y formarlas continuamente para que sean cada día mejores y más eficientes. La segunda es la flexibilidad. Que la gente tenga flexibilidad recíproca. Que podamos adaptar nuestros horarios de trabajo, nuestras condiciones de trabajo a nuestra vida, a nuestra familia, incluso a nuestro ocio. Y que también estemos dispuestos a adaptar nuestras tareas y nuestros tiempos de trabajo a lo que requiera el mercado o los clientes. Que sea recíproca. Esas son nuestras dos apuestas más fundamentales. Formación y flexibilidad.
—¿Le pone deberes también al Principado en materia de formación?
—Sí, yo creo que hay una serie de habilidades suaves, por así decirlo, que no sé por qué las hemos abandonado. Sobre todo lo que viene de Formación Profesional y estas cosas. Cuando hay mucha demanda en el mercado, cuando pueden ser profesiones muy interesantes, muy dignas, muy divertidas, diría. Y no sé por qué durante un periodo parecía mucho más bonito todo lo que fuese si tuviese un rango universitario. Creo que eso ha sido un error y hay que ir corrigiendo. La sociedad requiere de todo tipo de trabajos. Todos los trabajos son igual de dignos. Todos los trabajos pueden ser igual de divertidos. Todos los trabajos pueden ser igual de facilitadores de la organización de la persona. Y no hay que etiquetar. Este trabajo es más digno, es más aspiracional que este otro. Eso ha sido un error, no solamente de Asturias, sino de toda nuestra sociedad.
—¿A qué se refiere?
—Yo creo que nuestra sociedad venía de donde venía y aspiracionalmente nuestros padres o nuestros abuelos entendieron que tendríamos que aspirar todos a unos procesos universitarios de aprendizaje y que lo demás era algo así como quedar en una escala inferior. Claramente hoy eso sabemos que ha sido un error. Hay gente que han sido los mejores de la clase en su etapa, que luego han hecho una carrera muy exigente, que han sacrificado su juventud, que después de eso todavía tuvieron que hacer los másteres o residencias en el caso de medicina. Y hoy, sin embargo, no tienen una retribución adecuada a toda esa formación, a todo lo que saben hacer. Casi te diría hasta ni un reconocimiento social. Entonces eso hay que reajustarlo porque no ha estado bien.
—¿Diría que los niños de mañana preferirán ser electricistas, por ejemplo, a ser abogados?
—¿Y por qué no? Yo soy abogado y por qué yo tengo que ser un ser socialmente más reconocido que un electricista cuando posiblemente tenga tanto impacto en el bienestar de la sociedad el electricista como yo, sino más. Por eso digo que eso hay que darle una vuelta a todo eso. Es verdad que tendremos que tener electricistas muy bien formados, tenemos que tener electricistas que utilicen la tecnología adecuada, que tengan acceso a todos los mecanismos que haya en el mercado para hacer muy bien su trabajo, pero claro que lo tenemos que tener.
—Recientemente también ha dicho que «debería haber mayor transparencia en la gestión de los fondos europeos» para que los planes de inversión funcionen. ¿Tiene algún ejemplo concreto de mala gestión o ineficiencia?
—Yo sobre los fondos europeos lo que tengo en mi retina son unos anuncios de unos cientos de miles de millones de euros que vendrían de fondos europeos para hacer una transición justa, para adaptarnos a digitalizar Europa y la gran apuesta unida a la sostenibilidad. Y pasados unos cuantos años, modestamente desde mi óptica, no he visto ni dónde se han aplicado ni cómo han impactado. Me impacta mucho el tener un anuncio que ha sido tan sustancial y que todo eso se ha ido diluyendo. O a mi modo de ver no lo he visto. Yo recuerdo anuncios de compañías para hacer chips en España, pero luego no se han sustanciado. Incluso sectoriales, pero se han sustanciado muy pocos. Me parece una pena eso. Porque eso además hace, primero porque no se ha hecho, y es una pena, pero también hace que todos luego seamos escépticos ante cualquier anuncio, ante cualquier proyecto, ante cualquier programa. Y eso es malo. Si no tienes confianza en los líderes no es una cosa buena para la sociedad. Claramente ahí tenemos un debe.
—¿Cómo ve usted el horizonte del sector de maquinaria, alquiler y servicios industriales para los próximos años?
—Hay una tendencia claramente a la escenarización, a sacar del balance procesos y a sacar del balance actividades que no sean el foco de las compañías y ahí tenemos una oportunidad porque es posible que muchas compañías vayan a estabilizar esos procesos. Puede ser interesante. Por otra parte, tenemos todavía un sector muy atomizado con muchos actores que hace que los márgenes no sean los mejores y creo que ahí todavía queda, hay una oportunidad para concentrar y para hacer compañías más grandes, por lo tanto más eficientes.
—Si tuviera que lanzar un mensaje claro a los asturianos sobre el futuro industrial y económico de la región, ¿qué diría?
—Yo creo que Asturias está muy insertada en lo que es la economía española igual que España está muy insertada en la economía europea. Puede haber momentos como este que te desvíes un poquito, pero no vas a estar siempre ahí en esa franja. Yo creo que Asturias tiene retos, yo creo que tiene que mejorar cosas, que los puede mejorar, pero hace falta voluntad política para hacerlo. Pero no creo que vayamos a ser muy diferentes de lo que vaya a ser España y de lo que vaya a ser Europa.
—Cambiando de tema. A nivel de ocio, por así decirlo, usted ha dicho que le aburren los libros de autoayuda para ejecutivos y prefiere leer ensayos. Hoy están muy de moda los podcast, con figuras como el empresario José Elías. ¿Qué opinión le merece ese salto de los despachos a las redes? ¿Se ve dando usted ese salto en algún momento?
—No, espero no dar ese salto. Conozco a José Elías, he sido consejero de una empresa suya, de Audax, durante tres años, pero es verdad que no le sigo en las redes sociales. No te puedo opinar porque no tengo criterio, no le sigo. Soy consciente porque me han dicho que es muy activo en redes sociales, pero no le sigo.
—¿Cuántas horas trabaja al día?
—Es difícil, pero de media puedo trabajar unas diez horas, auqnue también me divierte. Es difícil de evaluar. Puedo estar a las nueve de la noche todavía contestando llamadas, sí, contestando algún correo, sí, pero bueno, ya estoy en casa también. No es fácil, hoy día, con las terminales que van contigo, con tu teléfono, con los WhatsApps que cada vez nos invaden más desde la óptica también laboral. Es difícil determinar qué es trabajo y qué es ocio.
—¿Qué hace fuera de la oficina un día normal o un fin de semana?
—Desconecto cuando hago deporte y desconecto cuando estoy con la familia. Son los dos puntos que desconecto totalmente. El resto es muy difícil, son zonas grises, ¿no? Por lo demás, tengo una huerta en casa, mucho deporte y estar con la familia. Lo que más me gusta es eso. Bueno, leer, pero leo mucho cuando viajo. Y deporte, todo tipo de deporte.
—Usted que fue director general del Real Oviedo entre 1991 y 1996. ¿Le gusta lo que está viendo esta temporada del equipo, primero con Paunovic y ahora con Carrión? ¿Cree que se salvará?
—Hoy le faltan cosas al equipo. Mira, yo creo que tenemos posibilidades, pero hay que madurar el equipo. Hay que quitarse algún complejo, hay que mejorar alguna cosa y hay que estar muy unidos. Espero que no haya desunión, pero sí es verdad que hay que transmitir más unión a la afición, a los medios y a todo el mundo. Tenemos que ser conscientes de que hemos estado 25 años para conseguir esto. Hay que mantener la ilusión, mantener el esfuerzo. Nadie dijo que iba a ser fácil. Pero bueno, yo creo que se puede mejorar.
—Carrión ya ha dicho abiertamente que el Real Oviedo conseguirá la permanencia.
—Yo también lo creo.