Un robot «made in Asturias» que desbroza plantas solares en Brasil

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

ASTURIAS

Robot autónomo creado para desbrozar por la compañía energética EDP y la gijonesa SVMAC
Robot autónomo creado para desbrozar por la compañía energética EDP y la gijonesa SVMAC

EDP y la compañía gijonesa SVMAC, en colaboración con el Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación, han creado una máquina autónoma que puede acabar con el impenitente desarrollo de la vegetación y la caña de azúcar, que en época de lluvias crece hasta 4 centímetros diarios, amenazando la seguridad y el rendimiento de estas instalaciones

18 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La compañía energética EDP y la gijonesa SVMAC, con la colaboración del Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación (CTIC), han diseñado un robot autónomo para desbrozar el exceso de vegetación que crece bajo los paneles solares y puede afectar la producción de estas instalaciones. Ya funciona a pleno rendimiento en una planta fotovoltaica de Pereira Barreto, en Brasil.

Se trata de un equipo que evita incidencias y mejora la operatividad de los paneles gracias a su navegación autónoma, sensores de perímetro y cámaras, así como por la supervisión remota. Además, reduce el riesgo de avería e incendio y facilita las revisiones de los paneles. Este mecanismo tiene unas tres toneladas de peso, una potencia de 75 Caballos de Vapor, es capaz de operar en un ancho de hasta 2 metros y de llegar a una velocidad de 7 kilómetros por hora.

Enrique Menéndez, director de Innovación de EDP, apunta que «esta necesidad de siega y desbroce está presente en la práctica totalidad de las plantas fotovoltaicas», si bien Pereira Barreto es el caso «más extremo», por una parte por la extensión de la planta, de algo más de 5 kilómetros cuadrados, y por otra por la abundancia de la caña de azúcar, que en «en tiempo de lluvias o en la época tropical puede crecer tranquilamente unos 3 o 4 centímetros diarios», algo particularmente problemático si se tiene en cuenta que los paneles se encuentran a 1,30 metros en el punto más bajo.

Enrique Menéndez explica que eso «genera problemas» como sombras, polvo, así como en los trackers de seguimiento del sol, ya que si el panel «tiene un objeto o una multitud de objetos contundentes debajo, como son las cañas de azúcar, impiden que el motor actúe». Hasta la fecha este problema se combatía «con medios mecánicos y manuales», es decir, con «tractores y desbrozadoras manuales», con la obvia limitación de que «los tractores por debajo de los paneles no pasan» y, a causa de esto, una superficie «muy grande de la planta se estaba limpiando de forma manual».

La ventaja principal que tiene la máquina es que «se diseñó para que pasara por debajo de los paneles, con 90 centímetros de altura», lo cual permite automatizar una parte de la tarea que ahora mismo no se estaba haciendo con medios mecánicos. Jorge Villarrica, uno de los fundadores de SVMAC, explica que el robot tuvo que ser retocado para adaptarse a las necesidades de la tarea y del terreno, con «la altura» para poder pasar bajo los paneles como primer condicionante.

Asimismo, estaba el reto de «poder meter un motor de 75 caballos en una máquina de 90 centímetros de altura, teniendo en cuenta que del chasis al suelo hay 150 centímetros». El robot opera de dos modos. Una es por radiocontrol asistido de manera visual, y la segunda es por autoguiado, mediante un sistema GPS que puede reproducir las coordenadas que previamente se le aporten.

Villarica explica que hay dos modos de introducir esas coordenadas. Por un lado, «el operador maneja la máquina, que va grabando la trayectoria por donde pasa y luego es capaz de reproducirla ella sola». La segunda es «mediante un planificador de trayectoria externo». Este robot puede incorporar diferentes implementos y cabezales de desbroce, tanto de cuchillas como de martillos, por lo que está habilitado para triturar desde hierba a materiales más leñosos de varios centímetros de diámetro.

En este caso, la caña de azúcar en su fase joven es herbácea, pero a medida que va envejeciendo su consistencia se aproxima a la del bambú. Enrique Menéndez apunta que esta máquina permite obtener «un ahorro significativo» de costes, si bien el beneficio principal se da «en la parte de prevención de riesgos», ya que antes estas tareas se tenían que realizar a mano «en unas condiciones con calor, una visibilidad limitada y utilizando medios de corte», minimizando la posibilidad de daños humanos y permitiendo a los profesionales dedicarse a hacer otras tareas.

La versatilidad de este robot permite pensar que, en el futuro, pueda adaptarse a «hacer inspecciones termográficas de los paneles», explica Enrique Menéndez, así como a tareas de distribución eléctrica. El director de Innovación de EDP explica que incorpora avances procedentes de diferentes proyectos, como la máquina de navegación autónoma (VASD), desarrollada entre SVMAC y EDP con la financiación del IDEPA (hoy Sekuens).

También se está trabajando en paralelo en dotar a la máquina de un sistema «que permita la teleoperación, es decir, que nosotros desde aquí podamos estar operando la máquina en Brasil en condiciones de seguridad, siendo plenamente conscientes del entorno en el que se mueve y recibiendo toda la información que necesitamos para operar como si la estuviéramos viendo». En este caso, se trata de un proyecto llamado Prime, que también ha sido financiado por el Gobierno del Principado de Asturias.