El aumento de habitantes se dio en 28 concejos, dos se mantuvieron igual y el resto perdió vecinos
18 dic 2025 . Actualizado a las 10:45 h.La gráfica de la evolución de la población de Asturias es el trazado de una línea descendente sin remedio durante el último cuarto del siglo XX y el primero del XXI. Hasta ahora. Porque en los últimos años, especialmente desde la pandemia del Covid19, el Principado ha empezado a sumar habitantes, año tras año, en buena medida por la llegada de inmigrantes pero también por el retorno de asturianos de mediana edad y por el flujo de otras personas de distintas comunidades de España que han elegido Asturias como lugar para vivir.
El reparto de estos nuevos asturiano es en todo caso desigual, más concentrado en municipios del ára central (aunque no sólo) y con el occidente como el ala de la comunidad en la que sigue pesando más la despoblación. En todo caso los datos correspondientes a este 2025 ponen de relieve que hay lugares que empezaban a despoblarse y han empezado a poblarse de nuevo. Y de forma intensa, según destacó la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), que apuntó que este año «Avilés, Langreo y Mieres ganan población al mismo tiempo por primera vez desde los 60».
En total, según los datos de Sadei, fueron 28 concejos los que ganaron población, Peñamellera Baja, Ribadesella, Cangas de Onís, Onís, Caso, Gijón, Villaviciosa, Siero, Noreña, Nava, Langreo, Mieres, Lena, Laviana, San Martín del Rey Aurelio, Proaza, Oviedo, Llanera, Gozón, Avilés, Las Regueras, Corvera, Candamo, Illas, Muros del Nalón, Pravia, Soto del Barco y Santa Eulalia de Oscos; en dos se mantuvo igual (Rivadedeva y Ponga) y en el resto disminuyó el número de habitantes.
El aumento de población activa
Asturias, pese a ser una de las comunidades con menor proporción de población extranjera, se sitúa entre las que han experimentado un mayor crecimiento de la población activa inmigrante. Según el Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo publicado por Fedea, entre 2017 y 2024 el Principado registró un aumento del 9,7% en este colectivo, la segunda tasa más elevada del país, solo por detrás de Navarra (10,4%) e igualada con Cataluña. El dato no refleja un volumen comparable de inmigración, sino un crecimiento relativo similar de la población trabajadora de origen extranjero.
Este avance contrasta con la evolución de la población activa nativa. Asturias figura entre los territorios que más trabajadores nacionales han perdido como consecuencia del envejecimiento demográfico, una tendencia generalizada en casi todas las comunidades autónomas salvo Madrid, Andalucía y Murcia. En el caso del Principado, la diferencia entre la caída de la población activa nativa y la llegada de trabajadores inmigrantes es la más acusada del conjunto del país, lo que subraya el papel compensador de la inmigración en su mercado laboral.
El informe de Fedea enmarca esta dinámica en un proceso de envejecimiento acelerado que ha generado un déficit creciente de relevo generacional, convirtiendo a la inmigración en un elemento clave para sostener el empleo y compensar las jubilaciones. Tras una primera ola migratoria entre 2000 y 2010, ligada al crecimiento de la población activa nativa, la segunda, iniciada en 2017, se concentra en territorios donde esta población disminuye o se estanca. A ello se suma una insuficiencia de relevo generacional en todos los niveles educativos, incluso entre los más cualificados, y un progresivo envejecimiento de la propia población inmigrante, lo que introduce nuevos desafíos a medio plazo.