Los datos del Ministerio de Sanidad revelan que las chicas beben y fuman cada vez más que los chicos, al tiempo que la edad media de inicio en el consumo de sustancias se adelanta a los 13,9 años
02 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El consumo de drogas entre los adolescentes asturianos de 14 a 18 años se mantiene por debajo de la media nacional en la mayoría de los principales indicadores, según los últimos resultados de la encuesta estatal ESTUDES 2025, elaborada por el Ministerio de Sanidad a través del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. El estudio, realizado entre febrero y junio de este año en centros educativos de todo el país, permite trazar una radiografía detallada de los hábitos de consumo por comunidades autónomas, con una muestra de 2.035 estudiantes en el caso del Principado.
El alcohol continúa siendo la sustancia más consumida entre los jóvenes asturianos. El 70,6% de los estudiantes reconoce haber consumido bebidas alcohólicas en el último año, un porcentaje prácticamente idéntico al del conjunto de España, situado en el 71%. En los últimos 30 días, el consumo alcanza al 54,2% del alumnado, por encima de la media nacional, que se sitúa en el 51,8%. El análisis por sexo muestra un mayor consumo reciente entre las chicas (55,8%) que entre los chicos (52,4%).
Los episodios de consumo intensivo mantienen una presencia relevante. El 20,7% de los adolescentes asturianos declara haberse emborrachado en el último mes, una proporción superior a la media estatal, fijada en el 17,2%. Las diferencias por sexo son claras: el 22,6% de las chicas reconoce borracheras recientes, frente al 18,7% de los chicos. Si se amplía el periodo de referencia a los últimos doce meses, el 40,2% del alumnado del Principado afirma haber tenido al menos un episodio de este tipo, con porcentajes del 42,9% entre las chicas y del 37,1% entre los chicos.
En cuanto al cannabis, principal droga ilegal consumida en estas edades, Asturias presenta valores muy próximos a los del conjunto del país. El 15% de los estudiantes ha consumido cannabis en el último año, frente al 15,5% de la media nacional, mientras que el consumo alguna vez en la vida alcanza al 21,5%, ligeramente por encima del promedio estatal, situado en el 21%. El consumo reciente es algo más elevado entre los chicos (15,9%) que entre las chicas (14,2%).
El uso de cigarrillos electrónicos muestra una menor implantación en Asturias que en muchas otras comunidades. El 34,1% de los estudiantes del Principado ha utilizado vapers en los últimos doce meses, claramente por debajo del 40,8% registrado en el conjunto de España. El consumo alguna vez en la vida alcanza al 41,6%, también por debajo de la media nacional, que se sitúa en el 49,5%. De nuevo, llama la atención que el uso es más frecuente entre las chicas (36%) que entre los chicos (31,9%).
Uno de los elementos que permite contextualizar estos consumos es la edad media de inicio, que el informe también desglosa por comunidades autónomas. En Asturias, la edad media de inicio en el consumo de alcohol se sitúa en los 13,9 años, exactamente en la media nacional y en un rango similar al de la mayoría de territorios. El primer consumo de tabaco se produce de media a los 14,2 años, una edad ligeramente superior al promedio estatal (14,1 años). En el caso del cannabis, la edad media de inicio en Asturias se fija en los 14,8 años, idéntica a la media nacional y dentro de una horquilla autonómica muy estrecha, que apenas varía seis décimas entre territorios.
En el contexto estatal, Asturias se sitúa en una posición intermedia en la mayoría de indicadores, lejos de las comunidades con mayores prevalencias de consumo, como Extremadura, Comunidad Valenciana o Murcia. El Ministerio de Sanidad recuerda que los resultados autonómicos deben interpretarse con cautela, especialmente en el caso de las drogas ilegales menos extendidas, debido a los márgenes de error asociados al tamaño muestral.
Con todo, la fotografía que deja la encuesta refleja que el consumo de drogas entre los adolescentes asturianos sigue siendo una realidad extendida. Un escenario que refuerza la necesidad de mantener políticas de prevención en el ámbito educativo y familiar, especialmente ante fenómenos emergentes como el uso de cigarrillos electrónicos o los consumos intensivos de alcohol en fines de semana, que marcan el inicio de muchas trayectorias de riesgo en edades cada vez más tempranas.