El Ayuntamiento remarca que el proyecto de Tabacalera conectará Cimavilla y la ciudad y que destinará el 11% del presupuesto de 2026 a políticas culturales
17 dic 2025 . Actualizado a las 21:19 h.La política cultural no solo generadora de retorno económico sino también como eje de construcción de la identidad y la autoestima de Gijón, fue una reivindicación clave del discurso de la alcaldesa de la ciudad, Carmen Moriyón, en el evento «Gijón, futuro y cultura», organizado por La Voz de Asturias, y que reunió a algunos de los principales protagonistas de las iniciativas más destacadas de la villa, poniendo el foco en el futuro del proyecto de Tabacalera, para desarrollar los planes del gobierno municipal para conjugar arraigo y proyección internacional.
La Antigua Escuela de Comercio acogió el acto en el que Moriyón subrayó que la cultura ocupa un lugar «central» y constituye un ámbito «innegociable» dentro de las políticas municipales, al considerar que «una ciudad que apuesta por la cultura es una ciudad que cree en sí misma». En este sentido, la alcaldesa indicó que la ciudad atraviesa un momento «especialmente significativo» y «trascendental» en materia cultural, fruto de una «apuesta clara» del consistorio por este ámbito, entendido como un «elemento tractor fundamental» para impulsar el progreso y afrontar los retos de futuro. En este contexto, avanzó que Gijón destinará en 2026 el 11% de su presupuesto municipal a la cultura, una proporción que sitúa a la ciudad por encima de otras grandes urbes como Madrid, Barcelona o Bilbao.
La alcaldesa puso en valor distintas medidas adoptadas durante el actual mandato, como las mejoras en los museos y la diversificación y ampliación de la oferta cultural, y destacó el aumento de las donaciones, que interpretó como una muestra de «confianza» por parte de coleccionistas e instituciones. Entre los proyectos más relevantes, calificó de «hito» la licitación por 21 millones de euros del Centro de Arte Tabacalera, destinado a recuperar un «espacio emblemático» y convertirlo en un «motor cultural moderno».
Tabacalera para «narrar la historia de la ciudad»
Por su parte, la concejala de Cultura, Ana Monserrat López, afirmó que Gijón atraviesa una etapa de «ebullición cultural» sin precedentes. Avalada por la mayor dotación presupuestaria en la historia del área y un récord de asistencia que superó los 511.000 visitantes en los museos el último año; según recalcó López, la estrategia municipal se centra en romper la estacionalidad para ofrecer programación los 365 días y descentralizar la oferta llevándola a los barrios a través de los centros municipales integrados. Además, señaló que se ha puesto el foco en la profesionalización del sector creativo, sustituyendo las meras subvenciones por modelos de contratación y residencias artísticas remuneradas, como las que se desarrollan con éxito en el Palacio de la Guía.
En el plano de las infraestructuras, el futuro Centro de Arte de Tabacalera se consolida como el buque insignia del mandato, diseñado «para narrar la historia de la ciudad» --dijo la concejala-- y albergar colecciones internacionales bajo un modelo de gestión dialogado con los agentes locales. Paralelamente, se está acometiendo una modernización tecnológica de los espacios actuales, introduciendo herramientas digitales y realidad aumentada en yacimientos como las Termas Romanas. En este contexto patrimonial, la edil adelantó que el Museo del Pueblo de Asturias recibirá próximamente una herencia millonaria procedente de Chile, que incluye tanto fondos económicos como documentales, cuya gestión ya está siendo tramitada directamente por la dirección del museo en el país andino.
Finalmente, la conversación subrayó la fortaleza de eventos consolidados como la Feria del Libro, que se ha posicionado como la tercera más relevante de España tras su recuperación en 2017 y que ya trabaja en una edición especial para su décimo aniversario en 2026. Tanto los grandes festivales como la programación diaria buscan reforzar una identidad cultural propia que mezcle tradición y vanguardia, con el objetivo último de garantizar una cultura de proximidad, participativa y gratuita que la ciudadanía sienta como propia.
La mesa redonda
El acto continuó con el desarrollo en detalle de varios de los aspectos de muy diversos proyectos culturales para la ciudad.
Aitor Martínez Valdajos, director de la Fundación Municipal de Cultura, destacó el momento crucial que atraviesa la institución, subrayando la importancia de conformar «el equipo de trabajo más adecuado» para materializar el futuro equipamiento cultural de Tabacalera. Martínez insistió en que este grupo debe ser «absolutamente transversal desde la perspectiva de la gestión cultural» para definir con precisión la realidad de un centro que recogerá «valores de identidad absolutamente fundamentales de la ciudad». Según su análisis, este nuevo espacio museístico nacerá «plenamente interrelacionado con el ecosistema cultural de la ciudad» y la programación de la ciudad, garantizando que, cuando abra sus puertas, refleje la historia local «desde el pasado romano hasta el inicio del siglo XXI».
Martínez puso el foco en la red de museos existentes, citando al Museo del Pueblo de Asturias como una institución que salvaguarda «la memoria local y asturiana». Asimismo, enfatizó la necesidad de una «renovación» mediante la incorporación de herramientas digitales en espacios como las Termas Romanas o el proyecto «Campa 3», que incluirá visitas acompañadas de «banda sonora» y medios audiovisuales. Para el director, estas innovaciones permitirán generar un relato atractivo para «nuevos públicos» y asegurar la captación de los jóvenes, integrando la riqueza arqueológica e industrial en el siglo XXI.
María López Castro, directora general de Coordinación de Infraestructuras, aportó la visión técnica y los plazos del proyecto de Tabacalera, al que definió como una intervención de enorme complejidad técnica donde se ejecutan «dos obras en una»: la consolidación del edificio histórico de las Agustinas Recoletas y la nueva edificación. López Castro fue precisa con el calendario, señalando que la intención es firmar el contrato de obra en enero para realizar el acta de replanteo en febrero, enfrentándose a un «plazo de ejecución de 42 meses». Si los plazos se cumplen según lo previsto, la directora estimó que la finalización de la obra civil se situaría en «agosto de 2029».
Además de los plazos, López Castro detalló las características físicas del futuro centro, describiéndolo como un contenedor versátil que contará con una «planta sótano» con almacenes de «seis metros de altura» y talleres de restauración, permitiendo albergar la colección artística municipal que hasta ahora tenía limitaciones de crecimiento. La directora explicó que el complejo incluirá un auditorio para «400 personas» y la recuperación de la iglesia barroca para usos culturales con capacidad para unas 250 personas, configurando un espacio de «13.000 metros» cuadrados que funcionará como una «calle durante el día» para conectar la zona baja con la zona alta de Cimavilla, facilitando así la permeabilidad urbana.
Raquel Huergo, jefa de la división de Cultura de la FMC, centró su exposición en el programa de Residencias Artísticas del Palacio de Revillagigedo, una iniciativa que calificó de «éxito rotundo» tras sus dos primeras convocatorias. Huergo recordó que el proyecto nació en «diciembre de 2023» con la necesidad de buscar un espacio para la profesionalización de los creadores, logrando atraer propuestas de procedencia diversa, incluyendo artistas locales, nacionales e incluso de ámbito «asiático» o «americano». Destacó que el valor diferencial de estas residencias es la «convivencia» que se genera en el palacio, enriquecida por la figura de una «comisaria residente» cuya misión es acompañar a los artistas en su proceso de investigación y servir de punto intermedio con la sociedad.
En cuanto al retorno social de esta iniciativa, Huergo subrayó que los proyectos seleccionados no se quedan en el ámbito privado, sino que «se integran en lo que es la programación» cultural de la ciudad, permitiendo que el trabajo desarrollado intramuros se visibilice en espacios como el propio palacio, la antigua Escuela de Comercio o la Ciudadela. Explicó que los artistas reciben unos «honorarios» y firman un contrato, lo que dignifica su labor y permite vincular su creación con los recursos y el «tejido social de la ciudad», logrando que las colecciones municipales se enriquezcan con una «mirada de un artista contemporáneo».
Jaime Priede, director de la Feria del Libro de Gijón (FeLiX), reivindicó el certamen como un motivo de «orgullo» para la ciudad, recordando que fue recuperada en el «año 17» tras dos décadas de ausencia. Priede destacó que la feria ha logrado posicionarse en la «red estatal de ferias del libro» y es considerada por muchos en el sector como la «tercera ya después de Madrid y Barcelona», no por su tamaño, sino por su «criterio» y «coherencia». Insistió en que Gijón no busca competir en cifras de ventas o firmas mediáticas, sino en generar un modelo propio basado en encuentros culturales de calidad.
Para cerrar su análisis, Priede definió la FeLiX no como un evento meramente comercial, sino como una auténtica «fiesta del libro» donde se genera un «clima» muy apreciado tanto por los lectores como por los autores que vienen de fuera, a quienes a menudo se compara con Madrid para destacar la cercanía y el ambiente único de Gijón. Resaltó que la feria va más allá de las casetas, ofreciendo una programación con «más de 100 actividades» y la participación de «120 autores», consolidando un evento que, aunque limitado por el espacio físico, ha sabido crecer en relevancia y prestigio dentro del panorama literario nacional.