50.000 euros de Zamora a Piedras Blancas para repartir entre diez amigas: «Me presta un montón compartirlo con ellas»
ASTURIAS
El tercer premio de la Lotería de Navidad cae en el número que Marina Aramburu eligió tras aprobar su oposición, y que comparte con nueve amigas de la infancia: «Alguna va a quitar hipoteca, otras para el coche o las reformas del piso»
23 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.«Estoy muy contenta, aún no me lo puedo creer», cuenta Marina Aramburu. La joven ha sido agraciada con 50.000 euros tras resultar premiado con el tercer premio de la Lotería de Navidad un décimo del número 90.693. Pero el premio no es solo suyo, sino compartido con su grupo de amigas de la infancia. «Somos diez y lo repartimos entre todas», explica. A cada uno le corresponden 5.000 euros.
Marina forma parte de un grupo que lleva años jugando varios décimos compartidos cada Navidad. «Todos los años compramos un número cada una para repartir entre todas», relata. No tienen una cifra fija, que repitan cada año, solo siguen una pequeña norma que se repite edición tras edición. «Como somos diez, compramos décimos que terminen del 0 al 9. Así tenemos todas las terminaciones». Este año, fue ella quien eligió el número terminado en 3, por un motivo muy concreto.
«Justo coincidió que yo fui a opositar a Zamora, a presentarme al examen de profesora de secundaria de Lengua y Literatura», recuerda. Tras salir de la segunda parte de la prueba, la defensa de la unidad didáctica, tomó una decisión casi impulsiva. «Pasé por una administración de lotería y decidí comprar un décimo terminado en el número de la unidad que defendí, que era el 3». No solo aprobó la oposición, sino que aquel décimo acabaría convirtiéndose en un tercer premio.
El grupo lleva varias navidades manteniendo esta tradición. «Llevamos mucho, jugando de esta manera, por lo menos cinco años», comenta Marina. Además, procuran comprar los décimos en distintos lugares. «Cuando alguna viaja fuera, compra el décimo allí, para no tener todos comprados en el mismo sitio». Este año, el premiado llegó desde Zamora.
La noticia del premio la pilló por sorpresa. «Yo no me había enterado. Estaba en casa y de repente cogí el móvil y tenía un montón de llamadas perdidas y mensajes». La alegría fue inmediata y compartida. «Ellas estaban contentísimas hablando por videollamada», recuerda.
Habrá celebración, eso es seguro. «Quedaremos todos para cenar», adelanta, aunque cada uno destinará su parte del premio a lo que más necesite. «Alguna va a quitar hipoteca, otras coche, reformas para el piso… cada una lo suyo». En su caso, lo tiene claro: «Yo en principio compraré un coche. No con ese dinero, pero sí que me ayudará».
Más allá del premio económico, Marina se queda con la experiencia. «Me presta un montón compartirlo con ellas», dice. Y lo tiene claro: después de esto, la tradición no se rompe. «Ahora sí que vamos a seguir jugando», concluye.