Las empresas asturianas que cierran un año lleno de conflictividad y recortes

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

ASTURIAS

Vista de las instalaciones de Arcelor Mittal en Gijón
Vista de las instalaciones de Arcelor Mittal en Gijón J.L.Cereijido | EFE

El ejercicio que acaba de terminar fue de evidente zozobra en algunas de las principales compañías del Principado, tales como Duro Felguera, Arcelor, Ence o DuPont. La resolución de muchos de estos conflictos se extenderá, sin duda, en 2026 y más allá

05 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

2025 no ha sido un año en absoluto plácido para el tejido económico asturiano. La situación de la gran punta de lanza de la industria regional, Arcelor, es preocupante en virtud de los problemas del sector del acero en general y del horno alto «B» de sus instalaciones asturianas en particular. Y dice el refrán que cuando Arcelor se constipa, la economía asturiana contrae pulmonía. Asimismo, Duro Felguera ha planteado un plan de reestructuración que, entre otras cuestiones, prevé el recorte de la mitad de su plantilla hasta el final del presente ejercicio. A esto se suman las situaciones de conflictividad laboral e incertidumbre en el seno de Ence, Windar, Nestlé o Telefónica, algunas de ellas sin cerrarse aún de cara al inminente 2026.

Duro Felguera

El expediente de regulación de empleo aprobado por Duro Felguera representa la pérdida de 180 trabajadores hasta el 30 de junio de 2026. Hasta el momento han abandonado la empresa más de la mitad, con una indemnización de 25 días por año trabajado hasta 14 mensualidades. También hay más de medio centenar de salidas pendientes en otros países por cese de actividades, contratos y clausura de delegaciones. El plan de reestructuración de la compañía plantea quedarse con la mitad de trabajadores a final del presente ejercicio, lo que supone medio millar de los 1.005 con que contaba a finales de julio.

El pasado 14 de noviembre la junta extraordinaria de accionistas de Duro Felguera ratificaba el plan de reestructuración, que según la dirección de la compañía es «sólido y viable» y permitirá abrir «una nueva etapa» y «afrontar el futuro con bases sólidas». El plan incluye medidas como la quita de la deuda, una inyección de capital de 10 millones de euros por parte de su socio mayoritario (Prodi), la venta de activos no estratégicos y la reducción de la plantilla.

Windar

Los recortes también han afectado a Windar, empresa de fabricación de componentes para la industria eólica, concretamente en su filial Windar Wind Services. A finales de octubre, 23 trabajadores fueron despedidos, frente a los 70 que el grupo avilesino contemplaba en el ERE. Asimismo, se ha aplicado un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) a las plantillas de todas las empresas del grupo por la debilidad del mercado. Recientemente el consejero de Ciencia, Industria y Empleo, Borja Sánchez, resaltaba que la situación en Windar y su segmento de actividad obedece al entorno mundial, «obviamente» por la política del presidente de EEUU, Donald Trump, «contra los eólicos», que ha traído como consecuencia «cancelación de contratos y falta de carga laboral».

Arcelor Mittal

La dirección de ArcelorMittal cerraba el pasado 19 de diciembre un acuerdo con los sindicatos para prorrogar dos años más el Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) en las empresas del clúster en Asturias, Sagunto (Valencia), Lesaka (Navarra) y Etxebarri (Bizkaia) y el negocio de distribución AMDS, debido a la caída de pedidos en algunas instalaciones. El expediente mantiene el 90% del complemento salarial y no afectará a las pagas ni a las vacaciones hasta el 31 de diciembre de 2027.

Los porcentajes máximos asignados para los paros por plantas son del 15% en Asturias, del 15% en Sagunto, del 40% en Etxebarri, del 35% en Lesaka, y del 40% en AMDS. El ERTE de ArcelorMittal afecta a unos 6.600 trabajadores en diversas plantas del país, incluidas las de Gijón y Avilés. En el caso de Asturias, la avería del horno alto «B», que se encuentra inactivo desde hace aproximadamente tres meses por trabajos de mantenimiento (y, posteriormente, por una concatenación de arranques en falso), las paradas en el área de decapado y en el sínter «A» por obras de mejora han tenido un efecto significativo en la actividad de la empresa.

Ence

Otro sector, en este caso el papelero, tampoco vive sus momentos más plácidos en la región. Ence y los sindicatos iniciaron la negociación para la salida de entre 25 y 29 trabajadores de la planta de Navia mediante prejubilaciones y bajas incentivadas, pero se cerró sin acuerdo, por lo que el recorte queda abocado a un ERE. La fábrica asturiana tiene 400 empleados y a finales de octubre la firma explicitó su intención de plantear un despido colectivo para 97 de ellos.

La compañía ha insistido en la necesidad de llevar a cabo el ERE ya que, «tras sumar cuatro trimestres consecutivos de pérdidas», Ence ha puesto en marcha un plan de eficiencia y competitividad en su negocio de celulosa que se implementará en el período 2025-2027 apoyado en dos pilares: por un lado, la adopción de soluciones de Inteligencia Artificial y reingeniería y automatización de procesos y, por otro, la racionalización de sus procesos operativos. La ejecución de los proyectos de los que se compone este plan implicará una reducción ordenada de su estructura de personal en el marco de un procedimiento de despido colectivo que se implementaría hasta 2027».

La compañía añade que «estas amortizaciones de puestos exigen llevar a cabo inversiones previas que permitan automatizar tareas o mejorar los procesos actuales algunas de las cuales se han realizado ya en 2025». Además, subraya que «de forma paralela a este plan sigue su curso el proyecto Pontevedra Avanza y el proyecto de descarbonización de la biofábrica de Navia».

Telefónica

También corren tiempos turbulentos para Teléfonica, con un ERE que se ha cerrado con un mínimo de 4.539 salidas voluntarias y en torno a 2.500 millones de euros de coste. La operadora planteó en un primer momento hasta 6.088 salidas, si bien las negociadas ahora podrían ampliarse hasta 5.040, siempre que sean voluntarias. El ahorro para la empresa representará 600 millones al año, con salidas que comenzarán a darse ya en el mes de marzo de 2026, pero que en algunos casos se prolongarán hasta 2028.

En la región, 165 profesionales trabajan en Telefónica de España, Telefónica Móviles y Telefónica Soluciones. Se trata de tres de las siete filiales de la empresa afectadas por el ERE, las otras son Movistar+, Telefónica S.A., Telefónica Global Solutions y Telefónica Innovación Digital, que no tienen trabajadores en la región.

Nestlé

Asimismo, a mediados de octubre, la multinacional Nestlé anunciaba que eliminará 16.000 puestos en todo el mundo en los próximos dos años y que 12.000 de estos serán de responsabilidad, lo que calcula que le permitirá reducir sus costes de base en algo más de 1.000 millones de francos suizos (1.075 millones de euros) en el horizonte 2027.

En paralelo, la compañía apuntaba que había registrado una reducción de sus ventas en los primeros nueve meses del año, lo que ha supuesto una caída de su facturación de 1.200 millones de francos suizos (1.290 millones de euros). La compañía dispone de dos centros fabriles en el Principado, uno especializado en la producción de leches infantiles en Sevares (Piloña), con una plantilla de 170 personas, y otro en Gijón, con la enseña Litoral, la cual genera 120 empleos, entre directos (aproximadamente un centenar) e indirectos.

Dupont

En una suerte de calma tensa se encuentra la situación en DuPont. Los días 15 y 16 de este mes SOMA-FITAG-UGT convocaba paros en la fábrica del valle de Tamón (Carreño) en protesta por la pérdida de derechos laborales, los cuales tuvieron un amplio seguimiento, según el sindicato. SOMA-FITAG-UGT denuncia que cuestiones como la regulación de los excesos de las jornadas para los trabajadores por turnos y las vacaciones están en entredicho en el proceso de compraventa con Arclin.

En agosto de 2025, el fondo de inversión estadounidense se hizo con el negocio global de aramidas (fibras resistentes al calor) de DuPont, incluyendo las marcas Kevlar® y Nomex®, que gestiona dos plantas en Asturias, las cuales dan trabajo a unos 300 profesionales (asumidos por Arclin), lo que supuso el final de 32 años de actividad productiva ininterrumpida en la región. La operación se cerró por aproximadamente 1.800 millones de euros. Los sindicatos han expresado de manera reiterada sus dudas de que, ahora que DuPont ha cesado su actividad productiva en la comunidad, acabe deshaciéndose también del centro global de servicios que posee en el valle del Tamón y que emplea a 283 personas.