Javier Sáenz de Jubera, presidente de la APD en Asturias: «Asturias es una tierra de oportunidades: tenemos mucho que trabajar, pero estamos a la cabeza de todo»
ASTURIAS
El máximo representante de la Asociación para el Progreso de la Dirección en la región planteará durante su mandato la posibilidad de abrir la entidad a empresas de menor tamaño, además de reforzar el liderazgo directivo ante los retos de la transición energética y la inteligencia artificial
28 dic 2025 . Actualizado a las 10:35 h.Tras casi 47 años de trayectoria profesional, Javier Sáenz de Jubera (Mieres, 1957) se prepara para un cambio de etapa vital que, lejos de ser un retiro silencioso, se perfila como un nuevo capítulo de compromiso con el tejido empresarial asturiano. El hasta ahora presidente de TotalEnergies en España, que se jubila coincidiendo con el final del año, asume la presidencia de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) en Asturias. Este relevo se produce en un momento de especial trascendencia para la región, marcada por el desafío de la transición energética y la irrupción de nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial. Sáenz de Jubera, cuya experiencia abarca desde la minería del carbón hasta la dirección de grandes multinacionales, hereda una asociación con casi 13 años de trayectoria en el Principado y el prestigio de agrupar a las principales firmas de la región. En la entrevista concedida a La Voz de Asturias, el directivo desgrana sus planes para fortalecer la APD, su visión de integrar a empresas más pequeñas en este foro de formación y su visión sobre la competitividad fiscal de la comunidad. Con el optimismo de quien conoce bien el territorio, defiende el potencial de Asturias, por lo que no duda en manifestar que «cualquier industria del mundo que quiera establecerse en España, tiene que mirar a Asturias como un lugar privilegiado» porque, si bien reconoce que «tenemos mucho que trabajar», también señala que «Asturias es una tierra de oportunidades» que está «a la cabeza de todo».
—En primer lugar, ¿qué supone para usted asumir la presidencia de la APD en Asturias y qué le motivó a aceptar este nuevo reto?
—En primer lugar, tengo que decir que es un honor y una satisfacción personal asumir el cargo porque la APD es una entidad que tiene muchísimo prestigio entre los directivos con implantación en toda España, con más de 3.000 empresas. Entonces, que se acuerden de mí para proponerme la posibilidad de ser presidente en Asturias es una gran satisfacción. Hay que tener en cuenta que, al final son los directivos los que te están proponiendo. Respecto a qué me motivó a asumir la presidencia, pues lo que comentaba anteriormente: la APD es una entidad con muchísimo prestigio que lo que busca, en definitiva, es la mejora de la sociedad a través de una mejor formación de los directivos. Tiene una actividad que yo la conozco bien, porque en los cinco últimos años he formado parte del Consejo Rector de APD en Asturias, por tanto, sé que la asociación hace muchísimas actividades de formación, de networking, de relaciones y, además, está muy pegada al terreno. La ventaja que tiene APD es que está formada por directivos y son los propios directivos los que ponen encima de la mesa las necesidades que entendemos que hay que fomentar y que hay que desarrollar, así que reitero que es una satisfacción asumir el cargo y estoy dispuesto a trabajar para que siga teniendo el nivel que ha ido escalando en todos estos años. La APD se constituyó hace ya 70 años en España y surgió copiando a una entidad similar que había en Estados Unidos. En Asturias se creó hace casi 13 años y lo que ha hecho en este tiempo ha sido crecer en prestigio, en nivel de empresas y en nivel de directivos.
—¿Cuáles serán las prioridades de su mandato al frente de la APD en la región y qué objetivos se marca a corto y medio plazo?
—Yo soy muy de equipos y todavía está pendiente cerrar el Consejo Rector. Yo, desde luego, estaría encantado con que la mayoría de los miembros del Consejo Rector actual continuaran, pero tengo que hablar con cada uno de ellos y son más de 20 personas: hay algunos que creo que sí van a continuar, pero hay otros que no sé si están en disposición, porque depende de su situación personal y de su situación empresarial y, desde luego, estar en el Consejo Rector es una actividad que lleva tiempo. No obstante, yo creo que el objetivo tiene que ser, pues como decía, seguir fomentando unos directivos de primer nivel porque los directivos asturianos, por muchas razones históricas, como puede ser la implantación industrial que hay en Asturias, por cuestiones de energía, o por toda la implantación que hay en el ámbito tecnológico, son directivos de primer nivel. Lo que tenemos que conseguir es que esos directivos sigan teniendo una formación adecuada, adecuada a los tiempos actuales, adecuada a las necesidades de una sociedad en cambio y, además, conseguir que haya un intercambio de conocimientos entre los propios directivos de Asturias y los directivos de otras zonas de España. En mi opinión, es una de las grandes ventajas de APD, la implantación nacional que tiene. Pero como digo, todo esto hay que ponerlo sobre la mesa, pero en estas fechas es bastante complicado cerrar equipos, así que será en las dos primeras semanas de enero cuando el equipo de APD en Asturias está completamente cerrado. A partir de ahí, definiremos la estrategia, que creo que no puede ser otra que fomentar cada vez más que haya unos directivos mejor formados y mejor conectados con las necesidades de la sociedad.
—Asturias afronta importantes desafíos económicos y de transformación empresarial. ¿Qué papel cree que debe jugar la APD en este contexto?
—La APD tiene que estar pegada al terreno y saber, por ejemplo, que en esta transición energética que lleva años viviendo, debe hacer todo lo necesario para que los directivos que estén implicados en ese proceso de transición energética tengan toda la formación y todos los conocimientos para que el tránsito energético en Asturias sea lo más eficiente posible y lo más ventajoso para Asturias, por lo que si vemos que la principal fuente de energía ya no es el carbón, que se ha avanzado hacia el gas, que llegará el hidrógeno, que llegará el biometano, pues habrá que hacer hincapié en temas formativos sobre el hidrógeno o sobre el metano y ver qué es lo que se está haciendo en otras zonas de España o en otros países del mundo. En definitiva, nuestro papel es ayudar en todos los procesos de transición, y aunque acabo de hablar de energía, también podemos hablar de todo el tema tecnológico, de inteligencia artificial, que Asturias está muy bien situada, o todo el tema industrial… Asturias tiene una tradición industrial indudable y en lo referente a la transición energética está muy bien posicionada, porque grandes fabricantes de equipos, de instalaciones renovables o de instalaciones eólicas y fotovoltaicas están implantados en Asturias. Entonces, hay que ayudar a que todas esas empresas y que todos esos equipos directivos hagan las cosas de la manera mejor posible para Asturias.
Liderazgo, colaboración y capacidad de adaptación
—Desde su experiencia, ¿qué competencias considera hoy imprescindibles para los directivos que lideran organizaciones en un entorno tan cambiante?
—Yo creo que son casi casi las de siempre: es muy importante el liderazgo de las personas en unos entornos tan complicados, tan híbridos, tan diversos como los que tenemos, para desarrollar y gestionar el talento de las personas, gestionar los cambio, mantener los equipos comprometidos. Así que, el liderazgo de personas es de lo más importante. Pero luego hay otras dos capacidades que a mí me parecen que son muy muy relevantes, que lo son ahora pero que no han sido siempre y seguramente si lo serán en el futuro: la primera es la capacidad de colaborar y de construir alianzas entre las empresas, porque vivimos en un entorno donde muchas de las cosas que hacemos dependen de terceros, por tanto, hay que construir las alianzas adecuadas para trabajar en estos ecosistemas; y también es muy relevante para mí la capacidad de adaptarse. Estábamos hablando antes de temas de transición energética, pero lo mismo pasa en la transición industrial y viene la inteligencia artificial y una nueva manera de trabajar. La capacidad de adaptarse creo que es otra de las cosas más importantes para quienes lideran organizaciones empresariales: en resumen, el liderazgo de personas, capacidad de colaborar y capacidad de adaptarse a los escenarios cambiantes que estamos viviendo.
—Desde el punto de vista de la competitividad empresarial, ¿cómo valora el actual marco fiscal de Asturias en comparación con otras comunidades?
—Desde el punto de vista societario no hay diferencia. En Asturias la fiscalidad es prácticamente igual para una empresa, por ejemplo, del tamaño de la que yo he estado presidiendo en los últimos cinco años, como es TotalEnergies, que la fiscalía que podríamos tener en cualquier otro sitio de España. Donde hay diferencias es a nivel individual en impuestos como el IRPF, sucesiones, patrimonio…
—La fiscalidad es un factor clave para atraer inversión y retener talento directivo. ¿Qué papel puede desempeñar la APD como interlocutor para impulsar un debate constructivo sobre política fiscal en Asturias?
—El papel que le corresponde a APD, y es lo que voy a proponer al Consejo Rector, es ser un espacio neutral en un tema tan sensible como es el tema de la fiscalía. Creo que nosotros no debemos de tomar partido, sino que lo que tenemos que hacer es aportar rigor, aportar comparativas, aportar datos, en definitiva. Yo soy ingeniero de formación de inicial y luego economista, y hablar sin datos me cuesta bastante trabajo. Insisto, nuestro objetivo como APD sería poner datos encima de la mesa para que todas las instituciones, las públicas y las privadas, tomemos las decisiones que tengamos que tomar en función de esos datos y también de las necesidades. Yo soy, y creo que todo el mundo en APD somos defensores a ultranza de la sociedad del bienestar que tenemos en Europa y que tenemos, en particular, en España y en Asturias y, evidentemente, hay temas como es la sanidad o las pensiones que nos preocupan, a mí en particular, a nivel individual, también porque, lógicamente, el tema de la sanidad y el tema de las pensiones me preocupan mucho más ahora de lo que me preocupaba hace 20 o 30 años. Esos ámbitos tienen que cubrirse y yo creo que nuestro objetivo como APD tiene que ser aportar rigor, aportar datos y ver qué es la mejor solución para todos, también para conseguir que directivos de nivel estén dispuestos a venir a Asturias en ninguna restricción.
Asociación sin ánimo de lucro
—¿Qué valor diferencial puede aportar la APD a los directivos y empresas asturianas frente a otros foros o asociaciones empresariales?
—Como decía al principio de la entrevista, esta es una asociación que está implantada a nivel de toda España, con más de 3.000 empresas y más de 20.000 directivos que la utilizan a lo largo del año en las diferentes prácticas formativas de la sociedad. Entonces, formar parte de ese grupo, creo que es importante para los directivos asturianos, porque les va a dar una perspectiva de ideología mucho más amplia. Y, luego, es una asociación que no tiene ningún ánimo de lucro. Hay otras entidades de formación que lo que buscan es ganar dinero, que es muy respetable también, pero la APD no tiene ánimo de lucro y su cartera de formación, de conferencias y de jornadas está definida por los propios directivos. Ahora a principios de año haremos reuniones a nivel de España para ver qué temas formativos pueden ser interesantes a nivel global, porque hay temas que pueden ser tan interesantes para un directivo que esté en Madrid, como para uno que esté en Asturias, para uno que esté en Málaga. Hay otros temas más específicos por zonas, pero todo esto lo vamos a decidir entre todos los directivos. Entonces, una de las ventajas diferenciales de APD que destacaría es la perspectiva nacional y que no hay ningún ánimo de lucro.
—¿Ve como objetivo que se siga aumentando el número de asociados de APD, tanto a nivel regional como nacional?
—Sí, es un objetivo, pero es muy difícil, porque cuando tienes más de 3.000 empresas asociadas o cuando ves, por ejemplo, la composición del Consejo Rector de Asturias, te encuentras que están todas las empresas asturianas de nivel. Quizá uno de los objetivos que deberíamos marcarnos, pero esto tendremos que hablarlo al nivel del Consejo Rector de Asturias, es que haya empresas de nivel más pequeño, medianas y pequeñas empresas de Asturias, que formen parte de APD, porque ahora cualquier empresa asturiana de un cierto tamaño, cualquiera que se nos ocurra, está ya formando parte de APD. Por tanto, es muy difícil crecer cuando estamos todos. Sin embargo, sí que creo que hay empresas de un tamaño mediano en Asturias para cuyos directivos puede ser muy interesante formar parte de la APD. Sería sumar talento y formación a esas empresas, y luego para la propia APD sería darle otra visión, porque a veces nos quedamos con visiones de empresas grandes y los problemas y las necesidades de formación de una empresa de 40 empleados son bastante diferentes a las de una empresa de 500. Entonces, sería bueno para los directivos que entren, pero también los sería para la APD.
—A lo largo de su trayectoria ha liderado equipos y organizaciones complejas. ¿Qué aprendizajes personales cree que serán más útiles en esta nueva etapa?
—Yo creo que en esta nueva etapa me puede ser útil el nivel de relaciones que tengo después de casi 47 años trabajando. Es un nivel de relaciones muy amplio, sobre todo en Asturias, aunque también he tenido que viajar mucho, especialmente a Portugal y a Francia en los últimos años. Pero la mayor parte de mi actividad profesional se ha desarrollado en Asturias. Entonces, desde mi punto de vista, la APD creo que puede sacar ventaja de ese nivel de relaciones que tengo. Por otro lado, también de la experiencia que tengo a nivel de liderazgo de personas. Es bastante diferente trabajar en el primer frente de batalla en la minería del carbón, en contacto directo con el día a día de la producción o de la seguridad, que en una línea industrial. Te hace relativizar bastante las cosas son muy muy urgentes de las cosas que son muy muy importantes. Después tengo la visión de haber estado en multinacionales, de haber estado en empresas públicas, de haber estado en universidades, también de haber estado en empresas privadas pequeñas y en multinacionales portuguesas o francesas. Yo creo que todas esas experiencias pueden ayudarme a liderar la APD en Asturias.
Balance positivo en TotalEnergies
—En unos días se hará efectiva su jubilación como presidente de TotalEnergies, ¿cómo vive este cambio de ritmo profesional?
—Todavía no sé cómo va a ser el cambio de ritmo porque, además de estar en APD, voy a estar en alguna otra actividad: voy a seguir en FADE, estoy en los consejos asesores de la Universidad y del Ayuntamiento de Oviedo, estoy en Compromiso Asturias 21 dirigiendo un ‘Think Tank' de energía… Entonces no sé muy bien cómo va a ser y, aunque espero reducir la actividad bastante, con todas las actividades que tengo, tendré que encajar todo a partir de enero. Yo empecé a trabajar el 1 de febrero de 1979, tengo 68 años y me toca vivir un poco, entonces tengo que buscar el equilibrio entre no aburrirme y no hacer más cosas, o las mismas cosas, que hacía antes. Tengo que adaptarme a la nueva etapa
—¿Qué balance hace de su etapa al frente de la compañía?
—He estado algo más de 5 años al frente de Total Energies y creo que es un balance positivo, aunque mi visión es una visión muy subjetiva. Teníamos el objetivo de dar a conocer la marca TotalEnergies en España, que venía de la marca Total, que es una multinacional que viene del mundo del petróleo y del gas, una empresa muy grande, la mayor empresa energética europea, con 120.000 empleados en 120 países. Había que dar a conocer esa marca en España y tener la confianza de los clientes era nuestro objetivo. Creo que lo hemos conseguido: tenemos 2.500.000 de contratos, de ellos, 700.000 en Asturias, siendo nuestro centro principal en términos relativos y por eso tenemos nuestra oficina principal en Oviedo. Yo creo que hemos trasladado la imagen de que somos una multinacional diferente, que somos una multinacional cercana, que somos una multinacional un poco especial, porque no tenemos nuestra oficina principal en Madrid, sino que la tenemos en Asturias, con el call center también en Asturias, mientras que otras empresas energéticas lo tienen en Marruecos o en Colombia. Es algo más caro tenerlo en Asturias, pero creemos que desde el punto de vista de la calidad es mejor. Por tanto, creo que hemos hecho las cosas bien y que nuestros clientes nos lo valoran, y por eso seguimos teniendo tasas de fidelidad muy altas, especialmente en Asturias. Para mí el balance es satisfactorio, pero, como decía, es un balance hecho en primera persona y sería mejor que lo hiciera alguien neutral desde fuera.
—Para finalizar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los directivos y jóvenes líderes asturianos que miran al futuro con incertidumbre, pero también con ambición?
—El mensaje principal es que Asturias es una tierra de oportunidades y siempre lo ha sido. Es una tierra donde hay una calidad de vida muy buena; desde el punto de vista climático es una tierra maravillosa, que combina mar y montaña; es una tierra donde se vive muy bien; que además tiene una tradición industrial importante y esto hace que cualquier industria del mundo que quiera establecerse en España tenga que mirar a Asturias como un lugar privilegiado, porque tenemos una tradición histórica y un conocimiento industrial que no se aprende de un día a otro y que viene de muchos años. Creo que, además, estamos a la cabeza en temas de tecnología: tenemos importantes empresas tecnológicas en Asturias, como Campiemini, como el centro principal de Orange o como DXC. En Hidrógeno estamos a la cabeza de los proyectos que se están haciendo; en movilidad eléctrica, el presidente de la Asociación de Usuarios de movilidad eléctrica de España es asturiano, el presidente de la Asociación de Empresas para movilidad eléctrica es asturiano, el director técnico de esa asociación es asturiano, la principal empresa en movilidad eléctrica (Guppy) es asturiana; estamos a la cabeza en temas de equipamientos para el hidrógeno, porque una de las principales empresas de Europa es asturiana; en energía eólica, Windar es asturiana, que es una de las principales fabricantes de torres eólicas… Es decir, yo creo que estamos a la cabeza, hemos estado a la cabeza muchos años en temas industriales, pero estamos a la cabeza de todos estos procesos nuevos que vienen. Entonces, mi mensaje tiene que ser un mensaje de optimismo, porque tenemos mucho que trabajar, pero estamos a la cabeza de todo.