Los proyectos de El Musel o Naval Azul forman parte de la apuesta por la recuperación de una ciudad que fue golpeada por la crisis industrial
04 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Gijón afronta el horizonte de 2026 y los años siguientes con una agenda de proyectos estratégicos que buscan redefinir su modelo urbano, económico y cultural, y también consolidar la ciudad como uno de los principales polos del norte de España. En este proceso confluyen grandes inversiones en infraestructuras sanitarias, logísticas y culturales, junto con una apuesta por la innovación industrial ligada al mar, un ámbito en el que la ciudad quiere reforzar su identidad histórica mirando al futuro.
La villa de Jovellanos ha sido tradicionalmente industrial -aunque pasó por horas muy bajas-, pero no todo es industria en el horizonte. La ampliación y modernización del Hospital Universitario de Cabueñes es uno de los proyectos más determinantes para su futuro inmediato.
Concebida como una transformación integral del complejo sanitario, la actuación persigue no solo aumentar la capacidad asistencial, sino adaptar el hospital a las nuevas exigencias de la medicina del siglo XXI, con más espacio para la alta tecnología, la investigación clínica y la atención especializada.
La obra, largamente demandada por profesionales y usuarios, se ha convertido en un símbolo del compromiso con la sanidad pública y con la mejora de los servicios esenciales para una población envejecida. Más allá de su impacto sanitario, Cabueñes actúa también como un factor de empleo y conocimiento, con efectos directos sobre la economía local y la atracción de talento especializado.
Más Musel
En el ámbito de las infraestructuras, los accesos al puerto de El Musel representan otra de las grandes prioridades estratégicas. El refuerzo de la conectividad viaria y ferroviaria del puerto es clave para mejorar su competitividad logística y consolidar su papel como nodo fundamental del Arco Atlántico.
Las actuaciones previstas buscan aliviar la presión del tráfico pesado sobre los barrios del oeste, mejorar la seguridad y reducir el impacto ambiental, al tiempo que se facilitan las operaciones portuarias y la llegada de nuevas inversiones. El Musel no solo es una infraestructura económica, sino un elemento estructural de la ciudad, y su mejor integración con el entorno urbano es uno de los retos que marcarán la planificación de los próximos años.
La dimensión cultural de la transformación de Gijón tiene uno de sus epicentros en las obras del centro de arte de Tabacalera. Este antiguo edificio industrial, cargado de memoria colectiva, avanza hacia su conversión en un espacio cultural de referencia, llamado a albergar exposiciones, proyectos creativos y actividades vinculadas al arte contemporáneo y la innovación cultural.
La rehabilitación de Tabacalera simboliza una manera de entender el desarrollo urbano que apuesta por reutilizar el patrimonio industrial como motor de dinamización social y económica. El futuro centro de arte aspira a convertirse en un punto de encuentro para creadores locales e internacionales, y en un nuevo atractivo para el turismo cultural, más allá de los meses estivales.
Junto a estas grandes obras, Gijón mira al mar como uno de los ejes fundamentales de su estrategia de futuro a través del impulso a Naval Azul. Este proyecto pretende convertir el entorno de los antiguos astilleros en un distrito de innovación ligado a la economía azul al combinar actividades empresariales, tecnológicas, formativas y culturales relacionadas con el sector marítimo.
La iniciativa busca aprovechar el conocimiento acumulado durante décadas en la industria naval para impulsar nuevos desarrollos en energías marinas, logística avanzada, digitalización y sostenibilidad. Naval Azul representa una oportunidad para diversificar la economía local, generar empleo cualificado y reforzar la conexión entre la ciudad y su frente marítimo, integrando pasado industrial y futuro tecnológico.
Estos proyectos dibujan un Gijón que apuesta por un crecimiento equilibrado, donde la mejora de los servicios públicos, la modernización de las infraestructuras, la cultura y la innovación industrial se refuerzan mutuamente. De cara a 2026 y los años siguientes, la ciudad se enfrenta al reto de ejecutar estas actuaciones con visión a largo plazo, diálogo social y capacidad de adaptación, consciente de que en ellas se juega buena parte de su modelo de ciudad para las próximas décadas.