La cuesta de enero llega con subidas de precios en casi todas las partidas

Sara Cabrero
S. Cabrero REDACCIÓN

ASTURIAS

Un puesto de quesos en el mercado del Fontán de Oviedo
Un puesto de quesos en el mercado del Fontán de Oviedo J.L.Cereijido | EFE

Alimentos, vivienda y carburantes se encarecerán con la llegada del 2026

01 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Todavía con los turrones en el estómago y a punto de afrontar los últimos coletazos de los fastos navideños, muchas familias miran al arranque de enero (y su temida cuesta) con el temor de tener que ajustarse el cinturón todavía más para cuadrar las cuentas. Después de unas semanas de dispendio llegan otras en las que un buen puñado de facturas experimentarán una subida importante.

Tarifas telefónicas

Las tres grandes. Pocos serán los que se libren de ver cómo sus facturas telefónicas y de internet se encarecen el año que viene. Telefónica, Masorange y Vodafone ya anunciaron hace unos días que aplicarían un importante incremento. Y ya van cuatro años consecutivos en los que este fenómeno se produce. A pesar de que las pequeñas compañías (como Digi) mantienen opciones más baratas en el mercado, las grandes apuestan por mejorar sus servicios tirando, eso sí, de precios cada vez más altos.

Correos

Cartas, pero también paquetes. Las misivas tradicionales, las cartas de toda la vida, languidecen en un mundo dominado claramente por las nuevas tecnologías. Pero siguen siendo de obligado uso en algunos casos. Y el año que viene, también subirán de precio. La carta nacional ordinaria, la más común en las oficinas de Correos, se encarecerá el año que viene un 7,9 % . O lo que es lo mismo, costará siete céntimos más (pasando de los 0,89 euros que se exigían ahora a los 0,96 que supondrá echar mano de este servicio a partir del 1 de enero). Pero tampoco se librarán de ello los paquetes que, a diferencia de las cartas, viven su época dorada. Tal y como explicaba el servicio postal público la semana pasada, enviar un paquete será en el 2026 un 5,5 % más caro que este año, ascendiendo a los 17 euros por menos de un kilo. 

Alimentación

Suma y sigue. No es una novedad. Porque los consumidores se han acostumbrado a que el paseo por el supermercado se convierta en una más que patente demostración de los efectos que está teniendo una inflación que no consigue meterse del todo en vereda. Y no ayuda a mejorar la situación problemas como la reciente crisis de la gripe aviar o la peste porcina. Los huevos, por ejemplo, cuestan ahora un 30 % más que hace solo un año y la carne de vacuno un 20 %. La guerra comercial que se extiende por todo el mundo puede traer todavía más sustos al año que viene y los expertos advierten que los tiques de algunos alimentos seguirán sufriendo su particular fiebre.

Aerolíneas

Una reacción en cadena. Hace unas semanas, Competencia desvelaba que las tarifas aeroportuarias que las compañías pagan a Aena por usar sus terminales, pistas o controles de seguridad subirían un 6,44 % a partir de marzo. Y esto provocará una reacción en cadena que llegará al bolsillo de los consumidores, quienes tendrán que absorber parte del sobrecoste en el billete. Los cálculos apuntan a que cada pasajero pasará de pagar algo más de 10 euros a rozar los 11.

Carburantes

Un impuesto al diésel en ciernes. En las últimas semanas, los carburantes parecen mostrar en los surtidores una pequeña tregua y se dispensan algo más baratos de lo que lo hacían en el mes de noviembre. Sin embargo, el precio del barril de Brent empieza a mostrar algunos signos de repunte, lo que podría contagiar rápidamente a los monolitos de todas las estaciones de servicio. Y esto es solo la punta del iceberg, porque un impuesto se cierne sobre los conductores de coches propulsados con diésel. España tiene todavía pendiente cumplir algunos de los deberes que le impuso Bruselas para hacerle llegar fondos europeos. Uno de los requisitos precisamente pasaba por equiparar los impuestos del gasoil a los de la gasolina y todo apunta a que, tras mucho deshojar la margarita, el 2026 será el año en el que finalmente se ejecute la medida, que según los expertos provocará un aumento de unos 10 céntimos de media por cada litro de diésel.

Vivienda

Supera los tiempos de burbuja. No parece encontrar techo. Los últimos datos del INE apuntan a que la vivienda ha visto cómo su precio se incrementaba un 13 % en el último año, lo que supone el mayor incremento en 18 años. Y no es esta una tendencia aislada, porque suman ya 42 trimestres consecutivos repuntando. Alzas para los que compran y también para los que alquilan, porque con el nuevo año llegará la gran revisión de alquileres para los más de 600.000 contratos que se firmaron en la pandemia.

La otra cara de la moneda: luz, gas y transporte darán un respiro al bolsillo

No todo serán malas noticias con el arranque del año. Algunas de las partidas comenzarán el 2026 con un (leve) recorte en el coste.

Es el caso de la energía. En el de la luz, por ejemplo, vendrá con cara y cruz. Porque la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) aprobó la semana pasada un aumento medio del 0,5 % en los peajes de acceso a la red. Lo que conforma la parte fija de la factura. El objetivo con esta subida es asegurar la financiación de las inversiones. Pero no deben preocuparse los consumidores, porque esta alza se compensará (previsiblemente) con una esperada reducción del coste de la electricidad. Según vaticinan voces expertas, el precio de la luz se situará en una media de 56,8 euros por megavatio hora en el 2026, cuando actualmente ronda los 65 euros.

El verdadero respiro lo traerá el gas, que ya muestra actualmente precios bastante bajos a causa del exceso de oferta que hay en el mercado. Todo apunta a que, salvo catástrofes imprevisibles, así se mantendrá a lo largo del 2026. Y aquellos que tengan contratada una tarifa de último recurso (TUR) de gas individual verán cómo sus facturas se reducirán un 8,7 % a partir del 1 de enero.

Transporte público

Esta es una de las partidas que resultarán más agraciadas con la entrada del próximo año. El Gobierno anunció hace unos días que extenderían la subvención al transporte público que ya aplicó en el 2025. Y no es el único beneficio que llegará con el 2026. Porque también se ha creado un abono único de 60 euros al mes (que quedará reducido a los 30 euros para los menores de 26 años) que permitirá tomar autobuses de titularidad estatal y trenes de Cercanías y media distancia de manera ilimitada. Es solo el principio, porque le Ejecutivo de Sánchez ha asegurado que en sus planes está que el abono vaya creciendo en cuestión de servicios y que también se puedan incluir metros, otros trenes y autobuses de cada localidad.

También está por ver si ayuntamientos y comunidades deciden ampliar el 20 % de descuento que se aplicaba al metro y autobús en toda España.

Los autónomos mantendrán sus cuotas pero los sueldos se resentirán por el alza de las cotizaciones

Los trabajadores por cuenta propia respirarán tranquilos. Eso sí, por ahora. Porque aunque el Gobierno ha renunciado finalmente a elevar las cuotas que pagan a la Seguridad Social este colectivo —que conforman cerca de 3,5 millones de personas— lo cierto es que ese balón de oxígeno tiene muchas trazas de ser meramente temporal.

El ministerio que dirige Elma Saiz puso hace unas semanas una propuesta encima de la mesa que elevaba de manera considerable —unos 200 euros al mes— el desembolso que debían hacer los autónomos este año. Pero las patronales se plantaron, obligando a la Seguridad Social a dar marcha atrás y presentar una nueva oferta con una mínima subida, que se movía en unas mínimas cuotas de entre 2,91 y 14,75 euros mensuales. Tampoco fue aceptada por los agentes sociales. Con esto, el Consejo de Ministros aprobó en la última reunión del año una prórroga de cuotas que, sin embargo, habrá que ver hasta cuándo se extiende.

Por cuenta ajena

No tienen la misma suerte los trabajadores por cuenta ajena, que verán cómo se resienten sus sueldos tras imponer una triple subida que afectará, sobre todo, a los que más ganan. La base mínima permanecerá congelada a la espera de la subida del salario mínimo interprofesional (SMI), pero la máxima experimentará un alza del 3,9 % que la elevará hasta los 5.101,2 euros al mes, frente a los 4.909,50 euros del 2025. Además, aumentará el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI), para todos los trabajadores, que será del 0,9 % en el 2026, frente al 0,8 % de este año. Por último, se impone un alza de los tipos de la cuota de solidaridad, que oscilará desde enero entre el 1,15 % y el 1,46 % y supondrán entre 70 y 800 euros más al año.