En los últimos años la brecha entre hombres y mujeres que se ponen al volante se ha reducido en la comunidad
11 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.A mediados del siglo pasado el coche se convirtió en algo más que un vehículo, fue un todo un símbolo de autonomía en comunidades como Asturias, con una orografía escarpada, el instrumento más relevante para la movilidad en muchísimas poblaciones. No es extraño que en las últimas décadas, incluso en en los momentos en los que ha disminuido la población, el porcentaje de habitantes capaces de conducir no haya menguado sino que se haya mantenido muy estable y en ello ha tenido que ver también que se han incrementado las mujeres que se ponen al volante. Pero la situación de los concejos no es igual.
Algunos de estos datos han sido recogidos por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei) y en el balance entre 2021 y 2024, los números de sus estadísticas reflejan que, de forma muy intensa, los municipios más motorizados, están en el occidente de la comunidad.
En Asturias viven poco más de un millón de personas. Aunque la población ha bajado un poco en los últimos años, el número de conductores no cambia: hay unos 605.000. Esto significa que el 60% de los asturianos tiene carnet de conducir; aunque la población es cada vez más mayor, el coche sigue siendo algo fundamental para vivir y trabajar en el Principado.
El análisis por municipios muestra así diferencias significativas. A grandes rasgos, algunos de los concejos más envejecidos y con población más dispersa, situados mayoritariamente en el occidente asturiano, presentan las tasas de motorización más elevadas. Pero hay excepciones. El caso más extremo es Yernes y Tameza, que en 2024 contaba con 136 habitantes y 133 conductores, lo que supone una tasa del 97,79%. Le siguen Allande, con un 71,00% calculado sobre 1.531 habitantes; Villayón, con un 69,37%; Cangas del Narcea, con un 67,71%; y Tineo, con un 67,29%. También destacan Grandas de Salime, con un 56,91%, frente a concejos urbanos como Gijón (56,3%) u Oviedo (59,2%), donde la concentración de servicios y la oferta de transporte público reducen la dependencia del vehículo privado.
Pero los datos por sexo, reflejan una evolución diferenciada, toda vez que tradicionalmente eran mucho más los hombres que cogían el coche que las mujeres, aunque esto ha cambiado de forma intensa en las últimas décadas. Entre 2021 y 2024, el número de conductores varones descendió de 345.575 a 343.462, mientras que el de mujeres aumentó de 259.533 a 262.369, lo que evidencia un crecimiento sostenido de la presencia femenina al volante. Esta tendencia es especialmente visible en la franja costera occidental. En 2024, los concejos con mayor tasa de motorización femenina fueron Castropol, con un 68,27% (1.138 conductoras de 1.667 mujeres); Navia, con un 64,89% (2.734 de 4.213); Coaña, con un 64,72% (1.088 de 1.681); Tapia de Casariego, con un 62,80% (1.160 de 1.847); El Franco, con un 61,60% (1.187 de 1.927); y San Tirso de Abres, con un 60,66% (128 de 211). Fuera de este ámbito, solo Llanera, con un 58,85%, e Illas, con un 58,10%, alcanzan valores similares. En el extremo opuesto, concejos de alta montaña como Ponga (38,13%) y Caso (28,33%) presentan las tasas más bajas de motorización femenina.
A este contexto se suman los datos del informe anual de la Dirección General de Tráfico (DGT), que permiten completar el panorama de la movilidad en la región. En 2024 se expidieron en Asturias 16.110 permisos de conducción. De ellos, 10.425 correspondieron a nuevos conductores, mientras que 4.097 fueron otorgados a titulares de otros permisos que obtuvieron una nueva clase. En cuanto a las pruebas de aptitud, se registraron 8.315 aptos en el examen teórico (54%), 3.300 aptos en el específico (77%), 3.115 en la prueba de destreza (60%) y 10.762 aptos en el examen de circulación (54%).