Rosa Fernández e Isabel Argüelles ya pisan tierra chilena en el «Trekking del Fin del Mundo»
ASTURIAS
Las alpinistas asturianas recorren esta ruta circular, donde hubo el pasado noviembre un accidente mortal, antes de afrontar su gran reto: el duro acceso a Ojos del Salado, el volcán más alto del mundo
16 ene 2026 . Actualizado a las 17:53 h.«Es un reto para todas y lo vamos a hacer con mucha ilusión». Las alpinistas asturianas Rosa Fernández e Isabel Argüelles se encuentran estos días en el parque nacional Torres del Paine, en Chile, realizando el circuito «O», también conocido como «Trekking del Fin del Mundo». Acompañadas por varias mujeres del club asturiano Una a Una, del que Rosa Fernández es fundadora, se pasarán unos nueve días en estos paisajes antes de afrontar su gran reto: el ascenso a Ojos del Salado, el volcán más alto del mundo, situado en la frontera entre Chile y Argentina.
Esta primera expedición sirve de calentamiento, de puesta a punto para la gran ascensión. Y no es una ruta fácil. El pasado mes de noviembre, de hecho, fue noticia por el fallecimiento de cinco personas en el paso John Gardner. Así se llama el punto más alto y exigente del circuito, famoso por sus vientos extremos y condiciones climáticas duras, y también por sus extraordinarias vistas al Glaciar Grey. Ayer precisamente lo atravesaron, y tuvieron suerte con el tiempo: vientos de 25 kilómetros por hora y «un día increíble», en palabras de Rosa Fernández, que confiesa que antes de emprender el paso alguna estaba «bastante nerviosa», esperando que el tiempo no les jugase una mala pasada, aunque todas tenían claro que emprenderían sin dudar la aventura: «las Una a Una somos chicas duras».
Una vez que acaben este trekking, toca el ascenso al volcán. El Ojos del Salado, con 6.893 metros de altitud, es uno de los grandes desafíos del montañismo de altura en Sudamérica. La ascensión se emprende en un entorno extremo, marcado no solo por la altitud sino también por la aridez del desierto de Atacama, con temperaturas que pueden alcanzar los 35 grados bajo cero y la posibilidad de que se levanten vientos muy fuertes.
Las alpinistas, no obstante, señalan que «más allá del desafío físico, el proyecto pone el foco en la preparación, la experiencia y la toma de decisiones en condiciones límite». Además, tienen otras ambiciones en el horizonte, ya que conciben esta expedición como parte del proceso de preparación para un posible proyecto de alta montaña en 2026, en el que afrontarían hacer cima en un ochomil.
También les gusta señalar que el proyecto tiene un mensaje: es la unión de dos alpinistas de distintas generaciones, y concibe la montaña como «espacio de aprendizaje, transmisión de valores y superación personal, independientemente de la edad». Porque el reto, a su juicio, no es solo «un desafío deportivo de primer nivel» sino también «una apuesta por valores como la constancia, el trabajo en equipo, el respeto por la naturaleza y el liderazgo femenino en entornos tradicionalmente masculinizados».
Con esta expedición, que no es la primera que comparten, las asturianas siguen consolidando una trayectoria vinculada al alpinismo responsable y a la proyección internacional del deporte de montaña. Rosa Fernández tiene muchos logros a sus espaldas: ha conquistado seis ochomiles y ha sido la única mujer española que ha completado el Proyecto 7 cumbres, poniendo su pie en la cima de las montañas más altas de cada continente. Este nuevo hito es una forma de aumentar sus propios logros y, también, de trasmitir su sabiduría y experiencia a una nueva generación representada en Isabel Argüelles, su compañera en esta aventura. Ambas están muy contentas por llevar «el nombre de Oviedo a algunos de los escenarios más exigentes del planeta».