Del desastre de Adamuz a la historia negra del ferrocarril asturiano: los accidentes de tren más graves de Asturias

Nel Oliveira
Nel Oliveira REDACCIÓN

ASTURIAS

Pruebas de fiabilidad en la Variante de Pajares
Pruebas de fiabilidad en la Variante de Pajares ADIF

En el Principado se han producido siniestros documentados desde finales del siglo XIX que han dejado decenas de fallecidos y cientos de personas heridas de diversa gravedad

19 ene 2026 . Actualizado a las 20:03 h.

El accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) ha vuelto a poner sobre la mesa la seguridad del transporte por tren en España. En ese siniestro, el descarrilamiento y colisión frontal entre dos trenes de alta velocidad causó al menos 40 muertos y 152 heridos, de los que 41 continúan ingresados en hospitales. Calificado ya este último como uno de los peores de la historia reciente del país, durante el último siglo ha habido varios que han afectado a Asturias —ya sea por producirse dentro de su territorio o por involucrar trenes que tenían en sus rutas origen o destino en la región—.

En conjunto, la historia documentada deja varios accidentes con víctimas humanas —mortales o heridos— vinculados a Asturias, sumando decenas de fallecidos y heridos de gravedad en distintas épocas. Cabe destacar que la selección tan solo engloba algunos de los siniestros más relevantes o que más impactaron a la región en cada una de las épocas. Sin embargo, existen otros accidentes también documentados desde finales del siglo XIX que también han formado parte de la historia ferroviaria asturiana y en los que también se produjeron pérdidas humanas.

Vega de Anzo —2 de agosto de 1993—

El accidente más trágico dentro de Asturias ocurrió en Vega de Anzo (Grado) cuando dos trenes de la red de vía estrecha colisionaron frontalmente dentro de un túnel. El impacto fue brutal y el choque provocó un incendio que dificultó las labores de rescate. Fue, de largo, el siniestro ferroviario con más víctimas mortales en territorio asturiano en el último medio siglo, con 12 fallecidos y hasta siete heridos graves, muchos de ellos con quemaduras y traumatismos severos. Un accidente que marcó profundamente la memoria ferroviaria de la región.

Paredes de Nava —11 de julio de 1922—

Aunque no ocurrió dentro de Asturias, este accidente figura en la historia regional porque uno de los trenes implicados era el Correo de Asturias que viajaba hacia Gijón. En la estación de Paredes de Nava (Palencia), el tren asturiano se empotró contra otro convoy detenido al no detenerse a tiempo, provocando un choque brutal. 32 personas fallecieron y varias decenas resultaron heridas. Fue una de las tragedias más graves vinculadas a la red ferroviaria que servía a Asturias, y dejó una huella profunda.

Arévalo —7 de septiembre de 1989—

También fuera de Asturias, cinco personas fallecieron y otras 59 resultaron heridas (44 tuvieron que recibir asistencia hospitalaria) al chocar el Talgo Madrid-Gijón con un mercancías en la estación de Arévalo (Avila). 

Villallana —10 de abril de 1950—

Dentro de la propia Asturias, en la localidad de Villallana (Lena), un tren correo procedente de Madrid con destino a Gijón descarriló en plena marcha, causando la muerte de 18 personas entre pasajeros y tripulación, y dejando más heridos. Este accidente fue uno de los más sangrientos en territorio asturiano antes del final del siglo XX y reforzó la percepción de riesgo de las líneas largas que conectan Asturias con la meseta.

Pola de Gordón —25 de julio de 1941—

El tren correo de Madrid a Gijón chocó por alcance, cerca de Pola de Gordón (León), con una locomotora que había sido enviada a retirar de la vía un árbol derribado por el viento. Las crónicas de la fecha hablaban por entonces de entre 11 y 16 fallecidos. Un suceso que tuvo un discreto eco en la prensa en una época de posguerra en que se trataba de minimizar las malas noticias.

Túnel 50 de Pajares —27 de septiembre de 1978—

Otro episodio dramático en la historia ferroviaria asturiana tuvo lugar en el túnel número 50, en la Rampa de Pajares, en la línea entre León y Gijón. Un tren con combustible averiado quedó detenido dentro del túnel y un convoy de rescate que iba a socorrerlo colisionó con él, provocando un explosivo incendio. Siete trabajadores ferroviarios perdieron la vida en el siniestro. No hubo viajeros afectados, pero sí trabajadores. El choque y la posterior explosión lo sitúan entre los accidentes más graves para la comunidad ferroviaria asturiana.

Infiesto —3 de agosto de 1988—

En la localidad de Infiesto (Piloña), también en la red de vía estrecha, un tren de pasajeros descarriló al rozar la vía en un punto crítico, dejando cuatro muertos y una decena de heridos. El accidente puso de manifiesto, en la época, las dificultades de circulación en tramos con curvas pronunciadas y condiciones complicadas para la infraestructura de la red tradicional.

Perlora —26 de julio de 1992—

Tres jóvenes, de 17 y 18 años, fallecieron al ser arrollados por un tren de pasajeros de la compañía estatal Ferrocarriles de Vía Estrecha (FEVE), que circulaba entre Gijón y Candás. El suceso se produjo a la noche en el interior de un túnel situado entre las localidades de Perlora y Xivares.

Oviedo y Ceceda —13 y 15 de noviembre de 1987—

En Ceceda (Nava), un tren cayó por un terraplén tras descarrilar y causó la muerte de cuatro personas, además de herir a otras. Este siniestro, aunque menos recordado que otros, formó parte de una serie de accidentes graves en la red de vía estrecha que operaba en la región durante los años ochenta. Dos días antes, en las inmediaciones de Oviedo, el choque frontal de dos trenes de FEVE causó la muerte de dos personas y dejó heridas a otras 46, tres de ellas muy graves. Dos accidentes en menos de 48 horas que volvieron a poner encima de la mesa el debate sobre la seguridad ferroviaria.

Prendes —27 de marzo de 2002— 

Un choque entre dos trenes industriales que transportaban mercancías cerca de Prendes (Carreño) terminó con un muerto y tres heridos graves entre los trabajadores ferroviarios. Aunque no afectó a pasajeros, el accidente industrial ferroviario recordó que incluso las circulaciones de mercancías presentan riesgos serios que pueden costar vidas. Una colisión frontal que se produjo entre un convoy que iba de vacío y otro que transportaba productos fríos, de desbastes de acero.

Llanes —24 de agosto de 1997—

El accidente se produjo después de que un tren arrollara a un autobús en un paso a nivel. El suceso dejó hasta doce personas heridas de carácter grave y otras 13 de forma leve. Las causas del accidente no fueron determinadas, según publica una crónica de El País, pero uno de los 32 pasajeros, miembros de un club e submarinismo, afirmó que «el conductor no hizo caso de los avisos sobre la llegada del tren».

Parres —23 de febrero de 2009—

En Arobes (Parres), a la altura de Soto de Dueñas, un descarrilamiento de un tren de cercanías de vía estrecha provocó el vuelco parcial de los coches y dejó quince heridos, tres de ellos graves. No hubo víctimas mortales, pero la magnitud de las lesiones y la respuesta de servicios de emergencia confirmaron que las fallas en la operación de trenes regionales podían tener consecuencias serias.

Puertas —27 julio de 2024— 

En verano de 2024, un tren arrolló un vehículo en un paso a nivel sin protección en Puertas (Llanes). El impacto causó varios heridos entre los ocupantes del coche, y aunque ningún viajero del tren resultó muerto o gravemente lesionado, el accidente desencadenó un debate renovado sobre la seguridad de los pasos a nivel y las medidas de protección en tramos secundarios de la red ferroviaria en Asturias.

San Andrés de Rabanedo —3 de mayo de 2021—

Un tren Alvia descarriló por la mañana en San Andrés del Rabanedo cortando el tráfico ferroviario con Asturias. En él viajabn 40 personas que resultaron ilesas, pero que tuvieron que continuar el viaje por carretera en autobús. El convoy venía de Madrid y se dirigía a Gijón. Un suceso en el que afortunadamente no se produjeron heridos.

Pajares —30 de septiembre de 2016—

Otro Alvia, en este caso desde Barcelona con destino Gijón, descarriló en el puerto de Pajares. Las autoridades que acudieron a la zona se encontraron con 78 pasajeros totalmente ilesos después de que el tren, que circulaba a 62 kilómetros por hora, tropezara con un carril con la cabeza rota.