Varios municipios del Principado ha cambiado oficialmente la extensión de su territorio
22 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.A lo largo del año pasado ha habido varios concejos de Asturias, especialmente en el área central, que han crecido en habitantes, pero aunque parezca extraño algunos de ellos han disminuido de tamaño y al terminar 2025 hay municipios que han perdido kilómetros cuadrados; y es así porque los han ganado otros.
Ese balance de delimitación de lindes ha sido recogido por la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei) que ha publicado cuáles fueron los concejos que vieron aumentar su territorio, y cuáles lo vieron menguar, al término del año pasado.
Con fecha del 1 de enero de 2026; el concejo de Las Regueras es el que registra el mayor aumento de extensión en el último año, al pasar de 65,851 kilómetros cuadrados en 2025 a 67,408 kilómetros cuadrados en la medición actual. Este incremento de 1,557 kilómetros cuadrados tiene su reflejo directo en el concejo vecino de Llanera, que aparece como el municipio con la mayor pérdida de superficie del Principado. Llanera ha reducido su extensión oficial de 106,693 a 105,018 kilómetros cuadrados, en el que supone el ajuste de límites más importante detectado en Asturias en este período, con una variación superior al kilómetro cuadrado y medio. La misma Sadei destacó que este cambio de debe a que «la entidad singular de Premió pasa a estar completamente dentro del término municipal de Las Regueras, algo que ya sucedía funcionalmente».
Otro de los ajustes destacados se localiza en el entorno de la capital. Oviedo ha visto disminuir su superficie oficial desde los 186,656 kilómetros cuadrados registrados en 2025 hasta los 186,100 kilómetros cuadrados a comienzos de 2026, lo que supone una pérdida de 0,556 kilómetros cuadrados. Este cambio beneficia principalmente a Santo Adriano, que incrementa su extensión de 22,601 a 23,191 kilómetros cuadrados, con una ganancia exacta de 0,590 kilómetros cuadrados tras la revisión de los deslindes.
La revisión realizada por Sadei también recoge ajustes de menor entidad en otros puntos de la comunidad, relevantes desde el punto de vista estadístico. En las cuencas del Nalón y del Caudal se han producido ligeros aumentos de superficie en Langreo, que pasa de 83,538 a 83,582 kilómetros cuadrados, y en Mieres, que sube de 146,037 a 146,055 kilómetros cuadrados. En sentido contrario, Grado ha experimentado una leve reducción, al situarse ahora en 216,691 kilómetros cuadrados frente a los 216,711 kilómetros cuadrados contabilizados el año anterior.
Este baile de cifras no se debe a movimientos geológicos, sino a la precisión cartográfica. Desde 2020, Sadei calcula las superficies a partir de las Líneas Límite que publica el Instituto Geográfico Nacional (IGN), empleando el sistema de referencia ETRS89 con la proyección Lambert Azimutal Equivalente. Esta tecnología permite corregir desajustes históricos y unificar los tres sistemas geodésicos que coexistían anteriormente.
En todo caso, estas variaciones apenas afectan al cómputo global de la comunidad autónoma. La superficie total de Asturias se mantiene estable en los 10.605,234 kilómetros cuadrados, la misma cifra que ya se alcanzó tras los grandes ajustes de 2022. Porque sí, aquel año Asturias se hizo un poco más grande, la comunidad pasó de 10.603,517 kilómetros cuadrados en 2021 a 10.605,234 kilómetros cuadrados en 2022, lo que supone un aumento de 1,717 kilómetros cuadrados que se mantiene desde entonces como referencia oficial. Este ajuste se produjo tras abandonar registros antiguos y adoptar la cartografía oficial del Instituto Geográfico Nacional, unificando además el sistema de proyección utilizado para todo el territorio, lo que permitió corregir pequeñas imprecisiones en los límites entre concejos.
Fronteras de siglos
Las fronteras de muchos concejos asturianos se fijaron hace siglos, en algunos casos en la Edad Media, utilizando referencias físicas como caminos, ríos, mojones de piedra o elementos naturales que con el paso del tiempo han desaparecido o han dejado de ser reconocibles. Aunque para la mayoría de la población estos límites tienen poca relevancia en la vida diaria, su importancia aumenta cuando pequeñas superficies de terreno pueden influir en inversiones o aprovechamientos económicos. Esta circunstancia explica que Asturias destaque como una de las comunidades con más conflictos por lindes municipales en España.
De hecho, antes de la pandemía, los datos del Instituto Geográfico Nacional mostraban que un amplio porcentaje de expedientes por disputas de límites municipales estaban vinculados a Asturias, ya sea por conflictos internos o con otras comunidades. El interés por definir con precisión los términos municipales no es nuevo: ya a mediados del siglo XIX se iniciaron las primeras mediciones sistemáticas, impulsadas por la necesidad de calcular impuestos territoriales y elaborar el catastro, en un contexto en el que las delimitaciones podían tener márgenes de error de hasta 20 metros.
En la actualidad, esas imprecisiones adquieren un valor estratégico en proyectos como los parques eólicos, que suelen ubicarse en divisorias municipales. Cuando surge un conflicto, su resolución depende del ámbito territorial afectado y puede acabar en los tribunales si no hay acuerdo. El procedimiento comienza con la revisión de documentos históricos y acuerdos antiguos, sigue con el análisis del ejercicio efectivo de la jurisdicción y, si es necesario, con el estudio de la propiedad del suelo. Se trata de procesos largos y complejos, condicionados por la antigüedad y la difícil interpretación de muchos documentos, algunos de ellos de varios siglos de antigüedad.