El crimen de Granda: una discusión y un cadáver enterrado en el huerto

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ASTURIAS

Los dos detenidos por la muerte violenta de un familiar cuyo cadáver fue hallado el miércoles enterrado en una finca ubicada en la parroquia de Granda, en el concejo asturiano de Siero
Los dos detenidos por la muerte violenta de un familiar cuyo cadáver fue hallado el miércoles enterrado en una finca ubicada en la parroquia de Granda, en el concejo asturiano de Siero Eloy Alonso | EFE

El principal acusado acepta doce años de cárcel por matar a su tío político en Siero

23 ene 2026 . Actualizado a las 11:45 h.

El acusado de matar su a tío político, cuyo cadáver fue localizado enterrado en una finca de Granda (Siero) un mes y medio después de que se produjeran los hechos en marzo de 2024, ha aceptado este viernes una pena de doce años de prisión, ha informado la Fiscalía del Principado de Asturias.

Un hermano y un primo del acusado han admitido por su parte haber encubierto el crimen, si bien al primero no ha procedido imponerle ninguna pena al serle aplicable la excusa absolutoria por ser encubridor de un familiar cercano, mientras que el segundo ha aceptado una pena de un año de cárcel.

La víctima, de 52 años y nacionalidad colombiana al igual que los anteriores, era padre de cinco hijos y vivía en España desde 2023.

Una violenta discusión disparó el crimen

Según el relato de la Fiscalía, los hechos se inician con la llegada a Asturias de la víctima en julio de ese año. El hombre se trasladó al Principado para trabajar en una empresa de limpieza y enviar ingresos a su familia, que permanecía en Colombia, fijando su residencia en Colloto. En esa empresa coincidía laboralmente con varios familiares políticos: su cuñado, dos sobrinos políticos (uno de ellos el principal acusado) y un primo de estos. El grupo mantenía una relación habitual fuera del trabajo y solía reunirse tras la jornada laboral para tomar algo, un contexto de confianza que, según el Ministerio Fiscal, resulta clave para entender el desarrollo posterior de los hechos.

El 25 de marzo de 2024, tras una de esas reuniones, la víctima y el principal acusado continuaron juntos después de que el resto se marchara. Ambos acudieron a un supermercado para comprar más cerveza y consumieron «un número indeterminado» de ellas. Posteriormente se desplazaron al domicilio del acusado, en Granda. Ya en la vivienda, y tras una videollamada que la víctima mantuvo con su pareja, se desencadenó una discusión relacionada con un episodio de violencia familiar ocurrido en el pasado. En ese momento, siempre según la Fiscalía, el acusado atacó de forma súbita y repentina a la víctima con un arma blanca, asestándole varias puñaladas, principalmente en el cuello y en otras zonas del cuerpo, con la intención de acabar con su vida. La víctima no tuvo posibilidad alguna de defensa, extremo que se ve corroborado por la ausencia de lesiones defensivas.

Tras el homicidio, aproximadamente una hora después, el presunto autor llamó a su hermano, que acudió a la vivienda. Ambos acordaron ocultar el cadáver para evitar que fuera descubierto y borrar cualquier rastro que pudiera conducir al esclarecimiento de los hechos. Para ello, destruyeron el teléfono móvil de la víctima y procedieron a preparar el cuerpo para su enterramiento. Le retiraron la ropa de la parte superior, se deshicieron de ella y envolvieron el cadáver en bolsas de plástico, parcialmente primero y después de forma completa, utilizando cinta americana negra. A continuación, cavaron un hoyo en el huerto de la finca, enterraron el cuerpo, eliminaron el arma del crimen y limpiaron el lugar de manera exhaustiva, además de borrar las conversaciones telefónicas mantenidas ese día.

La investigación se inició el 26 de marzo, tras la denuncia por desaparición presentada por la pareja sentimental del cuñado de la víctima. El segundo acusado, hermano del presunto autor material, compareció inicialmente ante la Policía el 10 de abril y negó recordar si había estado con él el día de los hechos, asegurando no disponer de información relevante. Sin embargo, el día 29 modificó su versión y reconoció haber acudido al domicilio de su hermano aquella tarde, afirmando que cuando se marchó dejó a ambos hombres en la vivienda, ebrios y escuchando música. Para la Fiscalía, esta conducta tenía como objetivo proteger al principal acusado y dificultar el avance de la investigación.

El tercer acusado, primo de los anteriores, también desempeñó un papel relevante en el encubrimiento, según el Ministerio Público. Mantuvo varias conversaciones telefónicas con los otros dos implicados y, en una llamada realizada a las 23.24 horas del día de los hechos, tuvo conocimiento de la muerte. Pese a ello, ocultó esa información a la Policía, borró mensajes de su teléfono y ofreció versiones contradictorias a los agentes. La Fiscalía sostiene que estas actuaciones retrasaron el hallazgo del cadáver y la identificación de los responsables. Finalmente, el 7 de mayo de 2024 se autorizó el registro de la finca del principal investigado y al día siguiente se localizó el cuerpo enterrado cerca de una zona de compostaje, en un avanzado proceso de saponificación (proceso natural de conservación cadavérica) debido a la humedad del terreno, la falta de aire y las bolsas de plástico que lo envolvían.