Manuel Gutiérrez Claverol, geólogo: «Parece claro que en Asturias sería más atractivo su gas que su petróleo»
ASTURIAS
El doctor en Geología por la Universidad de Oviedo, autor y coautor de 60 libros y de 200 artículos en revistas científicas e informes técnicos analiza para La Voz las posibilidades de la plataforma costera de Asturias a la hora de ser generadora de petróleo y gas natural. Explica que la plataforma continental de la región «contiene petróleo y gas en trampas anticlinales con almacenes en materiales del Terciario y Cretácico». No obstante, los materiales del Jurásico «apenas han sido alcanzados por los sondeos»
29 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Manuel Gutiérrez Claverol es doctor en Geología por la Universidad de Oviedo y fue profesor en la misma, tanto en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas como en la Facultad de Geología. Su labor investigadora queda reflejada en 60 libros y capítulos de libros y en más de 200 artículos en revistas científicas e informes técnicos. Entre otros méritos, posee la Insignia de Oro de su universidad natal, es Miembro Correspondiente del Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA) y ha sido distinguido en 2019 con el I Premio a la Divulgación de la Geología, otorgado por la Sociedad Geológica Asturiana (SOGEAS). En el año 2002, junto con el profesor Jorge Gallastegui, publicó el trabajo «Prospección de hidrocarburos en la plataforma continental de Asturias», que analiza las posibilidades de la plataforma costera regional a la hora de generar gas y petróleo.
—En su trabajo «Prospección de hidrocarburos en la plataforma continental de Asturias» se describen las características principales de los sondeos ejecutados durante los años 1975 y 1985 ¿Ha demostrado el subsuelo de la plataforma costera de Asturias ser generador de petróleo y gas natural?
—Efectivamente, en esa publicación, que data de 2002, los resultados obtenidos a partir de 20 sondeos mecánicos fuera de costa emplazados sobre plataformas petrolíferas, amén de la interpretación de muchos perfiles sísmicos, pueden considerarse satisfactorios al encontrarse hidrocarburos en más de la mitad de las perforaciones realizadas. Las profundidades alcanzadas por los pozos oscilan entre unos 1.600 y 5.078 metros. Los almacenes más importantes se encuentran en materiales del Paleoceno (60 millones de años) y del Cretácico (90 millones de años), aunque el objetivo prioritario de las exploraciones sea la serie estratigráfica del Jurásico, que dada la profundidad a que se encuentra solamente se alcanzó en unos pocos sondeos. Entre las trampas petrolíferas destacan los pliegues anticlinales estrechos y alargados en dirección este-oeste.
—¿En qué zonas de Asturias se centraron en su día las labores de prospección y qué emplazamientos se mostraron más prometedores para la extracción de petróleo/gas?
—Los permisos de prospección de hidrocarburos (en número de 14, fueron nombrados con las letras del alfabeto) están ubicados en la plataforma continental de Asturias, concentrándose en un ámbito que abarca desde el límite con Galicia al de Cantabria. Las primeras investigaciones geológicas orientadas al hallazgo de hidrocarburos en el Cantábrico las realizó, a finales de la década de los años 60, la sociedad Ciepsa que inspeccionó la zona comprendida entre Avilés y Villaviciosa con resultados poco halagüeños. Algo más tarde, las compañías Shell España y Campsa obtuvieron en 1970 seis permisos de investigación. De manera clara, la importancia petrolífera de la plataforma asturiana fue puesta de manifiesto a finales de 1975, encontrándose algunos miles de toneladas de petróleo bruto. En septiembre-noviembre de 1975 se llevó a cabo un sondeo instalado a 22 kilómetros de Ribadesella y a 48 kilómetros al norte de Gijón, pero tuvo que ser abandonado antes de lo previsto al surgir dificultades mecánicas; no obstante, se detectaron indicios alentadores de petróleo y gas desde los 865 hasta los 1.140 metros de profundidad, especialmente en rocas del Eoceno.
—¿Qué ocurrió después de estos sondeos?
—Con estos prometedores resultados se realizó de inmediato otra perforación a tan solo 70 metros al norte de la anterior, dispuesta sobre la plataforma Medusa, muy famosa en los medios de entonces. Comenzaron los trabajos exploratorios en noviembre de 1975 y finalizaron en mayo del siguiente. Como era de esperar, el primer millar de metros atravesó idénticos materiales a los del pozo precedente, luego cortó materiales del Cretácico hasta una profundidad de 4.400 metros. Se confirmó el interés de petrolígeno de los materiales de esta columna estratigráfica, pues además de indicios de gas en casi toda la serie del Terciario, al llegar al Cretácico surgió petróleo de buena calidad (unos 7.100 barriles por día), volviéndose a obtener indicios de petróleo a más profundidad. Además, de los sondeos aludidos se hallaron hidrocarburos en otros seis situados en una franja comprendida entre los meridianos de Gijón y Llanes, estando los más abundantes a la altura de Ribadesella.
—Sin embargo, en su estudio también afirman que «la variación de los parámetros productivos a distancias reducidas y la baja relación almacenes/coberteras no parecen favorecer los hallazgos rentables». Al mismo tiempo, «la compleja estructura geológica dificulta encontrar yacimientos estables con dimensiones adecuadas». ¿Se infiere de esto que las características geológicas y el emplazamiento de los yacimientos de petróleo/gas que hay en Asturias hacen que su rentabilidad sea nula?
—Se puede concluir que la plataforma continental asturiana contiene petróleo y gas en trampas anticlinales con almacenes en materiales del Terciario y Cretácico. No obstante, los materiales del Jurásico apenas han sido alcanzados por los sondeos, a pesar de que constituyen un objetivo prioritario de investigación, ya que las sucesiones de esta edad aflorantes en Asturias son abundantes en los intervalos de lutitas negras y pizarras bituminosas con un potencial importante como rocas madre de hidrocarburos. Como colofón, decir que las campañas prospectivas realizadas son reducidas y harían falta nuevos proyectos para definir eficientemente el potencial petrolífero de esta cuenca submarina.
—El estudio «Evaluación preliminar de los recursos prospectivos de hidrocarburos convencionales y no convencionales en España», elaborado en 2012 por la Asociación de Compañías de Exploración y Producción de Hidrocarburos (ACIEP), cifraba en 313 millones los barriles de petróleo que había en el Golfo de Vizcaya. Esa misma entidad explicaba que, en Asturias, la cifra se situaría en algo más de 3 millones de barriles ¿Es una cantidad ajustada a la realidad?
—El informe elaborado por ACIEP representa una investigación clave para estimar el potencial de petróleo y gas en nuestro país; sin embargo, la legislación actual española (Ley del Cambio Climático) frena nuevos permisos de exploración. Al no disponer de informaciones detalladas más actuales, no resulta fácil evaluar si la cifra propuesta, que supone una cantidad muy reducida si se tiene en cuenta que España consume más de un millón de barriles diarios, (es decir, daría para el abastecimiento de tres días), es o no viable.
—La misma entidad calculaba que, en cuanto al gas natural, Asturias contaría con una reserva estimada de 370.000 millones de metros cúbicos ¿Es una estimación razonable?
—Parece claro que en nuestra comunidad sería más atractivo su gas que su petróleo, sobre todo por el metano que existe en las capas de carbón.
—¿Cabe la posibilidad de encontrar hidrocarburos en otras zonas de Asturias fuera de la plataforma marina?
—La presencia de gas natural es bien conocido en la minería del carbón por las desgraciadas consecuencias de las deflagraciones del grisú, sentidas con cierta frecuencia en la minería carbonífera. La primera emanación gaseosa, producto de una perforación para buscar hulla, conocida como ‘Mecheru de Caldones’, se produjo en 1915. El fluido brotó con tal presión que destruyó el varillaje, además de inflamarse a causa de una fragua que allí existía, cuya ignición no pudo ser sofocada hasta cuatro días más tarde de su comienzo. La producción media de gas en este ‘mecheru’ durante un período de dos meses se estimó en unos 20.000 metros cúbicos diarios. Por otro lado, perforaciones realizadas para los proyectos C.M.R. (Coal Methane Recovery) en Sama de Langreo y El Entrego durante los años 90 han demostrado un potencial notable de reservas de gas metano en los tramos superiores de la sucesión productiva del Carbonífero. Las capas de carbón no solo constituyen la ‘roca madre’ del gas natural, sino que pueden actuar asimismo como almacén de éste, hecho bien patente por las fluencias sistemáticas de metano durante el laboreo subterráneo. Estas investigaciones desarrolladas en la Cuenca Carbonífera Central de Asturias han confirmado las buenas características de la misma, a pesar de no haberse podido realizar una fracturación completa en los pozos ejecutados.
—Hace unos años hablaba en «La minería del azabache» de la rentabilidad que podría ofrecer en la región su extracción, ¿hay algún otro nicho que se podría explorar en la región en este sentido?
—Sin lugar a duda, este mineraloide del grupo de los carbones húmicos, de intenso color negro que una vez pulido luce brillante, está considerado como uno de los mejores del mundo, al estar impregnado de hidrocarburos, junto al de Whitby (condado de Yorkshire, Inglaterra). Esta gema resulta de un proceso de gelatinización de tejidos leñosos de troncos de árboles acontecida durante el Jurásico. El Boletín Oficial del Principado de Asturias de 26 de enero de 2023 publicó una resolución de la Consejería de Cultura por la que se incoa expediente para la declaración de la cultura del azabache como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial. Los yacimientos de esta conocida y difundida gema se ubican en zonas de Villaviciosa y con menor intensidad de Gijón. En el concejo maliayo, especialmente en Oles y Argüero, se practicó un laboreo intensivo para abastecer de este material a los artesanos azabacheros, tanto asturianos como compostelanos (en Galicia no hay azabache), que fabricaban piezas religiosas, joyas y amuletos para el recuerdo de la Ruta Jacobea. En el entorno de Oles han existido muchas explotaciones mineras, siendo la última en activo la denominada mina Les Maruxes. La zona más propicia para abrir una mina corresponde a un espacio geográfico que comprende el curso bajo del arroyo de los Molinos. Se pide a gritos poner en práctica una iniciativa que ponga en marcha una explotación, imprescindible para sostener la atávica tradición azabachera asturiana.