Las industrias extractivas y la intermediación financiera registran las menores tasas de mortalidad
01 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La ley de la selva del mercado es dura para las empresas y no todas sobreviven. En Asturias, en último lustro, casi la cuarta parte de las compañías dejaron de tener actividad, un porcentaje en todo caso menor que la media nacional, y que no es igual para todos los sectores.
Así se desprende del estudio Mortalidad de las empresas creadas en los últimos 5 años, elaborado por Informa D&B que analiza la evolución de las empresas constituidas entre los años 2020 y 2025. Durante ese período se crearon en Asturias un total de 6.315 sociedades. De ellas, 4.976 permanecen actualmente activas, lo que supone el 1,28 % del conjunto de empresas operativas en España. En paralelo, 1.339 sociedades han cesado su actividad, una cifra que representa el 1,15 % del total nacional de empresas inactivas. Con estos datos, la tasa de mortalidad empresarial en la comunidad se sitúa en el 21,20 %, por debajo de la media estatal, que alcanza el 22,93 %.
En todo caso, el informe revela diferencias significativas en la supervivencia de las empresas en función del sector de actividad. La mayor tasa de mortalidad se registra en el ámbito de la energía, donde el 40,74 % de las sociedades creadas en el periodo analizado ha dejado de operar. Le siguen el comercio, con una tasa del 26,62 %, la agricultura, con un 24,35 %, el transporte, con un 23,15 %, y la educación, que alcanza el 23,08 % de empresas inactivas.
En el extremo opuesto, el estudio identifica varios sectores con un comportamiento más resiliente. Las industrias extractivas presentan la menor tasa de mortalidad, con un 10,00 %. También muestran menores niveles de cierre la intermediación financiera, con un 15,82 %, otros servicios, con un 16,97 %, la sanidad, con un 17,82 %, y los servicios empresariales, que registran una tasa del 19,01 %.
Zombis y fantasmas
Otra cosa son las empresas zombis; es decir, aquellas cuyo rendimiento no alcanza para cubrir sus gastos financieros y que, pese a no ser rentables, continúan operando gracias a refinanciaciones constantes de deuda o al apoyo de ayudas públicas. Su presencia genera preocupación por el impacto negativo que tiene en la productividad del conjunto de la economía. Según un estudio de la misma Informa D&B publicado el pasado verano, en España se han identificado 35.685 empresas en esta situación, el 2,8 % del total de compañías activas. La mayoría son microempresas y se concentran principalmente en la Construcción, las actividades inmobiliarias y el Comercio.
Por territorios, Madrid y Cataluña destacan como las comunidades con mayor número de empresas zombis, mientras que Asturias presenta una incidencia menor. En el Principado se contabilizan 803 empresas de este tipo, frente a las 1.160 registradas en 2021, lo que equivale al 2,25 % del tejido empresarial asturiano, uno de los porcentajes más bajos del país. El informe subraya que, a diferencia de Asturias y de la mayoría de comunidades, en Madrid y Cataluña el peso de estas compañías resulta más relevante en términos absolutos y relativos.
El estudio también recuerda que un cambio metodológico de Eurostat obligó a depurar el registro de empresas, excluyendo a las económicamente inactivas o «fantasma», lo que redujo de forma notable las cifras, especialmente en Madrid. La capital concentra una proporción significativamente mayor de inversión extranjera que cualquier otra comunidad. No obstante este fenómeno puede estar relacionado con prácticas como la compra de asesorías inactivas por parte de inversores internacionales, con el único fin de participar en rondas de financiación de startups para, posteriormente, abandonar dichas estructuras empresariales.
Asimismo, este tipo de operaciones se vincula con las críticas que algunas comunidades autónomas han dirigido contra Madrid por presunta competencia fiscal desleal, al aplicar rebajas impositivas a grandes patrimonios. De este modo, se estarían registrando en Madrid sociedades cuyo único propósito es reducir la carga del IRPF al declarar un bien inmueble (habitualmente un terreno) a nombre de una empresa en lugar de una persona física.
La mortalidad de empresas a nivel nacional
En el ámbito nacional, el estudio de Informa D&B refleja que el tejido empresarial español ha mantenido en el último lustro una dinámica de recuperación, aunque acompañada de una mortalidad todavía elevada. Entre 2020 y 2025 se crearon en España un total de 506.192 nuevas sociedades, de las que el 77,07 % continúan activas en la actualidad. En términos agregados, la tasa de mortalidad empresarial se sitúa en el 22,93 %, lo que equivale a 116.095 empresas que han cesado su actividad en ese periodo.
El informe pone de relieve el fuerte impacto de la pandemia en la supervivencia de las empresas. Los mayores picos de mortalidad se registraron en 2020, con una tasa del 41,60 %, y en 2021, cuando alcanzó el 37,52 %, cifras que reflejan de forma directa los efectos de la crisis sanitaria sobre la actividad económica y el cierre de negocios.
Otro de los aspectos destacados del análisis es la naturaleza de los ceses empresariales. Según el estudio, el 67,06 % de las bajas se produce de manera informal, sin que medien procedimientos oficiales como concursos de acreedores o disoluciones registradas. De hecho, los concursos apenas representan el 0,22 % del total de ceses. Ante esta realidad, buena parte de las inactividades se estiman mediante algoritmos que detectan incumplimientos en el depósito de cuentas o la imposibilidad de localizar a la sociedad.
Desde el punto de vista territorial, Madrid, Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana concentran el mayor número absoluto de empresas inactivas. En términos relativos, las tasas de mortalidad más elevadas se localizan en Melilla, con un 37,61 %, Ceuta, con un 27,88 %, y Andalucía, con un 25,36 %. Por sectores, el mayor volumen de bajas corresponde al comercio, la construcción y los servicios empresariales, mientras que las tasas de mortalidad más altas se observan en el textil (31,71 %), el comercio al por mayor (30,30 %) y las industrias extractivas (29,30 %).
El estudio también constata una relación directa entre el tamaño de las empresas y su capacidad de supervivencia. Las microempresas concentran casi el 98 % de las bajas y presentan una tasa de mortalidad del 23,88 %, frente al 6,99 % que registran las empresas de mayor tamaño. A ello se suma la influencia del capital social: cuanto mayor es la capitalización inicial, menor es la probabilidad de cierre, con tasas que oscilan desde el 30,18 % en las empresas con menor capital hasta el 8,18 % en las más capitalizadas.