Sandra Fernández, Miss Trans Asturias 2025: «Si te das a respetar, la gente te respeta, pero sigue habiendo mucha transfobia»
ASTURIAS
Esta gijonesa explica que se trata de una manera de dejar «un legado» y poner su granito de arena «para que se remuevan las conciencias» y desaparezcan los prejuicios en torno al colectivo trans
21 feb 2026 . Actualizado a las 13:08 h.Sandra Fernández García ha sido seleccionada como Miss Trans Asturias 2025 para participar en el certamen nacional Miss España Trans. Reconoce que esto es una manera de dejar «un legado», contribuyendo a cumplir aún más su sueño de la niñez que era, sencillamente, «ser una mujer» en un mundo que no comprendía lo que le ocurría. Esta asturiana de 50 años está pudiendo «hacer ahora» lo que en la infancia no le dejaron. Y es que si la actual aún es una sociedad en la que, para el colectivo trans, cualquier nimiedad es una excusa o un detonante para el odio, los ataques y las agresiones, bien se puede imaginar como era el panorama en los años ochenta.
Sandra reconoce con orgullo que es de Gijón y «nacida en 1975, en el hospital de Cabueñes», hija de madre langreana, de Barros, y padre sierense, concretamente de Carballín Alto, ya fallecido. «Tengo dos hermanas mayores que yo, una me lleva 2 años y otra 7, pero ya nacieron en Oviedo», añade. El proceso para la elección de Miss Trans España 2026 «ya ha empezado, hace un mes y pico o dos». En este sentido, Sandra Fernández apunta que «a Asturias todavía le queda un poco para llegar a donde están otras provincias». Reconoce que le da «un poco de pena» admitir que en otras comunidades el colectivo trans disfruta «más la libertad». «Tú vas al País Vasco y no tiene nada que ver con Asturias», apunta. Explica que, por ejemplo, ha trabajado como actriz en productos audiovisuales como la serie de 'La Veneno' y en 'La Unidad', entre otros.
Recuerda que su proceso de transición lo empezó «con 18 años, para 19». «Me tuve que ir de mi casa para empezar a hacer una vida nueva, porque en esa época no se podía hacer la transición en tu tierra porque, primero, tu familia no la aceptaba» , añade. «Ahora que tengo 50 años, he vuelto después de mucho tiempo viviendo fuera para estar cerca de mi familia», explica.
Ese retorno a Asturias le ofrece «más tranquilidad» que ciudades más grandes, aunque a veces siente este pedacito del mundo «un poco pequeño, acostumbrada a vivir en algunos sitios». De su participación en Miss España Trans quiere, independientemente del resultado, «sentir que he aportado mi granito de arena para que se remuevan las conciencias en las personas y a ver si damos un pasito más adelante, que creo que hace falta».
Explica que para su proceso de transición, primero se fue «a Madrid y luego para Bilbao, diciendo que me iba a trabajar a un restaurante». Todo ello se desarrolló «a escondidas» de su familia, «hasta que se enteraron» lo que, en principio, derivó en «rechazo total». Y es que Sandra nació «una familia muy buena», pero también «muy tradicional», si bien «a día de hoy no pasa nada y soy maravillosa para todos mis tíos y mis tías».
Sandra resalta que esa fuerte sensación de ser mujer «es algo que sientes desde que naces, pero no entiendes lo que te pasa, aunque ves que eres diferente al resto de niños». «Encima me tocó estudiar en un colegio de curas», apunta, «desde parvulitos hasta octavo de EGB, cuando se me echó del colegio». En este contexto, pensaba que eso que le ocurría y experimentaba «era pecado» y «no lo entendía». «Yo no podía expresarle a nadie lo que sentía», detalla, y añade que no contó con «la libertad, a lo mejor, de otras amigas, que a lo mejor empezaron ya a salir de noche con 14 o 15 años».
«Hasta los 18 años no pude fumar un cigarrillo delante de mis padres, ni empezar a salir de noche», recuerda. Para ella, un momento decisivo fue cuando «una amiga profesora, con la que iba a clases particulares, me llevó a un local de ambiente de aquí de Asturias, al Eros, en el que hacían espectáculos y, cuando llegué, vi que esto era lo que me pasaba a mí y no entendía».
Tras periodos de «mucho bullying, tanto en la niñez como en la adolescencia», insiste en que comenzó «a ser un poquito feliz» cuando empezó su transición. Sandra Fernández no duda en afirmar que, «si tú te das a respetar, la gente te respeta, pero sigue habiendo mucha transfobia». Insiste en que el objetivo de su paso por Miss Trans España es «aportar algo», en un certamen en el que «se va a mirar todo, el físico, la proyección, pero luego como estás como persona, como activista,... muchísimas cosas».
Considera que, para avanzar, es necesario hacerlo de la mano de la comprensión y la información. «Si en el núcleo familiar a los niños desde pequeños se les enseñara que existe, aparte de las matemáticas, sociales y las ciencias naturales, la diversidad del ser humano, pues igual sería todo más fácil», apunta. Y es que, reconoce que por su vida «han pasado muchas amigas y compañeras que ya no están, más jóvenes que yo incluso», todas ellas «chicas muy hermosas, muy guapas, que estaban económicamente muy bien», pero el «rechazo» de sus familias las han llevado a abandonar este mundo antes de tiempo, «otras se han muerto en las calles, a otras las han matado...».