La regularización como motor de futuro para una familia de Nicaragua: «Todos los inmigrantes venimos a aportar algo acá»
ASTURIAS
Natalia es una madre nicaragüense afincada en Langreo desde comienzos del pasado otoño que ve en el proceso de regularización extraordinario del Gobierno una oportunidad para formarse y dar a sus hijos «una vida mejor»
04 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hace unos meses, Natalia salía de Nicaragua con sus dos hijos y una maleta cargada de incertidumbre. Su destino era Asturias, en concreto, Langreo, una tierra de la que ya tenía referencias por su madre y que desde entonces representa su oportunidad de empezar de cero, más si cabe desde que la semana pasada el Gobierno estatal anunciara una regularización extraordinaria de extranjeros que ya viven en España. Y es que esta medida significa para Natalia, además de evitar el «impasse» legal de los dos años de espera obligatoria para tener la residencia, una oportunidad para tener un plan de futuro concreto para ella y, sobre todo, para dar «una mejor vida» a sus hijos. No obstante, más allá del beneficio personal, lo que considera esta joven es que «esta regularización es una gran oportunidad para muchos de los que venimos de otros países y queremos aportar algo acá».
Como se indicaba anteriormente, la elección del Principado por parte de Natalia no fue al azar: «elegí Asturias porque aquí ya estaba mi madre y nos acogió cuando llegamos», explica la misma, que en ese sentido tiene la tranquilidad de que su madre ya está en una situación regular porque lleva varios años en la región. Otra cosa que le da tranquilidad es que la adaptación de sus hijos ha sido muy buena tras su escolarización, por lo que todos estos factores unidos la reafirman en querer echar raíces en el norte de España: «me he adaptado bien a esta zona, me gusta mucho y mis hijos están muy cómodos aquí», apostilla la misma, que se muestra con ganas de aportar a la sociedad asturiana. Esto es porque para ella, obtener la regularización no es solo conseguir el permiso de residencia, es el permiso para ser parte activa de la sociedad, ya que sin un Número de Identidad de Extranjero (NIE), el acceso a la formación reglada es una puerta cerrada y ella lo que quiere es formarse para poder trabajar con el máximo de conocimientos.
«Estoy muy contenta porque esta regularización que se plantea nos valdría a muchos inmigrantes para legalizar nuestra situación y poder, por ejemplo, formarnos», comenta con optimismo, un optimismo, podría decirse, novedoso puesto que, cuando llegó a España, la realidad era que tenía que esperar dos años para obtener la residencia legal. Así, una de las principales tareas de Natalia en estos últimos días es en reunir todos los papeles necesarios para cuando se abra el periodo de presentación de solicitudes. «He tenido que volver a pedir el certificado de antecedentes penales, porque traje uno, pero está vencido», explica Natalia, ante el requerimiento de que hay certificados que deben ser recientes en el momento de su presentación.
El objetivo de Natalia una vez esté en situación regular es claro, y es formarse en uno de los ámbitos laborales más acuciantes y con más demanda en la región: el sector de los cuidados. «Una vez tenga regularizada mi situación, lo que quiero es formarme, me gustaría estudiar auxiliar de enfermería», confiesa la misma, que es conocedora de que existe una necesidad real de profesionales en este ámbito, por lo que su pretensión es entrar en el mercado laboral con la preparación adecuada: «quiero formarme antes y tener conocimientos antes de empezar a trabajar», matiza. Por el momento, la imposibilidad de trabajar de forma legal limita sus opciones de subsistencia, ya que, como ella misma indica, «para todos los empleos, incluso para apuntarme a cursos de formación, me piden tener un NIE».
Un mensaje de integración
Natalia es consciente del debate político y social que genera la regularización en España, pero su perspectiva es la de quien busca dignidad a través del esfuerzo. «Sé que hay muchas personas que están de acuerdo y otras que no... pero todos los migrantes venimos acá, a este país, a trabajar; a trabajar y a tratar de salir adelante», defiende con firmeza. Para ella, la migración es una respuesta a problemas políticos, económicos o familiares, pero también es una oferta de valor para el país de acogida: «todos los inmigrantes venimos a aportar algo acá, trabajando en el cuidado, por ejemplo, de personas mayores, pero también en muchos otros trabajos», apostilla esta madre nicaragüense, quien también pone en valor el trabajo y el apoyo que está recibiendo de colectivos como la Asociación Intervalo, una entidad que se ha convertido en un refugio moral y de ayuda en la realización de trámites administrativos para muchas personas de otros países que han llegado a Langreo: «estoy muy agradecida porque en ella me están ayudando y dando ánimos», concluye Natalia.