La esperanza de una argentina ante la regularización de personas extranjeras: «Quiero estar legal para ir tranquila a trabajar, sin tener miedo por no estar regular»
ASTURIAS
Afincada en Asturias desde hace algo más de año y medio, confía en que el proceso anunciado por el Gobierno para 2026 le permita salir de la invisibilidad administrativa y conseguir estabilidad laboral
05 feb 2026 . Actualizado a las 09:31 h.Franchesca, en realidad, no se llama Franchesca. Es el nombre (y a partir de aquí no es ficción, es realidad) que ha elegido para contar que llegó a Asturias hace algo más de año y medio desde Argentina. Actualmente vive en una localidad de la comarca del Nalón, aunque antes residió en Gijón, lugares ambos en los que ha trabajado principalmente en hostelería y en los que ha tejido una red social de la que se siente muy agradecida por lo bien que la han acogido. Desde hace una semana, como ocurre a miles de personas que están en situación administrativa irregular en España, el procedimiento de regularización extraordinaria anunciado por el Gobierno estatal para 2026 supone para ella una nueva esperanza, la de obtener el permiso de residencia un poco antes de lo que pensaba y así dejar atrás una etapa marcada, en cierta manera, por el temor que le genera no estar de forma regular en España y carecer aún de un Número de Identidad de Extranjero (NIE). De hecho, el principal deseo que traslada es el siguiente: «quiero estar legal para ir tranquila a trabajar, sin tener miedo por no estar regular».
Como la inmensa mayoría de los inmigrantes, Franchesca vino a España, y en concreto a Asturias, por circunstancias familiares. «Y me quedé», resume la misma, que también reconoce que «me gustó este lugar» y eso también contribuyó a que Asturias se convirtiera en su lugar de arraigo. De mano, vivió en Gijón, donde trabajó en distintos restaurantes y sidrerías, y posteriormente se trasladó a la comarca del Nalón motivada por un mercado del alquiler algo más accesible. «Conseguí un piso sin aval, solo con la recomendación de que soy trabajadora y pagadora, por lo que estoy muy agradecida a la gente que confió en mí», señala la argentina.
A pesar de ser terapeuta, haber sido dueña de un gabinete de estética y tener experiencia como gerente de hotel en Argentina, la falta de papeles ha obligado a Franchesca a reinventarse a su llegada a Asturias trabajando, principalmente, en hostelería, sector en el que comenzó como ayudante de cocina: «en la cocina es en lo que he trabajado más, pero también lo he hecho de masajista», explica la misma, que añade que su compromiso con la excelencia, que es como le gusta hacer las cosas, la ha llevado incluso a realizar un curso de cocina asturiana para entender la cultura gastronómica local. «El cachopo era para mí una milanesa rellena, pero ahora ya entiendo el concepto», comenta como anécdota.
A pesar de sentirse cómoda en los lugares en los que ha trabajado y considerar que «siempre he tenido buena experiencia con mis jefes», siente la sombra de la irregularidad, sobre todo, tras un incidente reciente con la policía en su lugar de trabajo, que terminó en una multa y precipitó su salida del empleo. Es por ello que ansía poder regularizar su situación: «quiero estar legal para ir tranquila a trabajar, sin tener miedo por no estar regular», confiesa Franchesca, quien también se preocupa por sus empleadores: «no quiero que otras personas que hacen el favor de darme trabajo tengan que pagar multas que, además, son muy altas», apostilla.
Así, la regularización no solo traerá tranquilidad personal a esta argentina afincada en Asturias, sino que le podría darle la posibilidad de volver a su verdadera vocación: «yo soy terapeuta y tengo estudios en muchas otras cosas, pero no los puedo homologar hasta que no tenga el NIE», indica. Uno de sus objetivos es, por tanto, trabajar de lo que sabe hacer y seguir formándose, como ya ha hecho estudiando quiromasaje. No obstante, como se decía anteriormente, en los lugares en los que ha trabajado ha encontrado amigos más que compañeros, por lo que Franchesca tiene la puerta abierta en su último empleo para volver cuando haya regularizado su situación. «Mi jefe quiere que vuelva y mi compañera también», comenta la argentina, que incide en que «con la gente que he dado no he tenido problemas jamás y me han incluido en su vida social», hasta el punto de asegurar que «me han quedado amigos de los lugares en los que trabajé».
Proyecto de futuro familiar
Pero el proyecto de vida y de futuro de Franchesca en Asturias no es individual, es familiar. Aquí tiene también a su hermano, a su hijo y a hija, quien llegó hace un año a la región y ha hecho crecer la familia aquí: «nacieron dos asturianos, porque soy abuela de mellizos», dice con orgullo. Para ella, el hecho de que a sus hijos también les concedan el NIE es la pieza clave para que el 2026 sea un año «genial», y más cuando señala que «2025 terminó complicado porque me había quedado sin trabajo».
En este camino no ha estado sola. Destaca el papel fundamental de colectivos en los que se ha integrado, como Impulsa o la Asociación Intervalo. Respecto a esta última, especialmente agradecida se muestra hacia su presidenta, María Luisa Fernández, más conocida como Cuqui, a quien describe como «una genia y un amor de persona» que, junto a su equipo, la ayudan para asegurar que todos los papeles estén en regla. Además, señala que en estas asociaciones trata de hacer aquí lo mismo que hacía en su país: «si puedo ayudar, ayudo», agrega.
Por todo ello, el anuncio del Gobierno estatal sobre la regularización extraordinaria de 2026 ha supuesto para esta argentina un alivio al saber que cumple con los requisitos exigidos: «tengo mi empadronamiento y estudios de más de un año, por lo que puedo justificar que llevo bastante tiempo en España. También he pedido ya los antecedentes penales en Argentina», explica Franchesca, que confiesa que «estoy súper feliz de poder iniciar los trámites porque todos los requisitos que piden los tengo».
«En Argentina la vida no vale nada»
Franchesca no oculta las razones por las que quiere que su futuro esté ligado a Asturias en vez de regresar a Argentina: «es un país hermoso y rico, pero hay mucha violencia y mucha delincuencia. Sales a trabajar y no sabes si vas a volver. La vida allí no vale nada y eso no lo quiero para mis nietos», asevera. Además, su historia migratoria también tiene raíces familiares: su padre, que era italiano, fue emigrante al irse a Argentina y uno de sus abuelos era español. Por tanto, la misma asegura que al irse de Argentina «no sentí tanto el desarraigo. Allí hay mucha influencia española e italiana y no hay tantas diferencias culturales por todas las cosas que nos enseñaron nuestros padres y abuelos». En todo caso, y como anécdota, comparte una de sus primeras impresiones sobre la gente de Asturias: «los asturianos gritan mucho; parece que están riñendo y solo se están saludando».
En definitiva, Franchesca representa a miles de inmigrantes que, sin olvidar de dónde vienen, pero con el pensamiento en un futuro mejor en España y, en concreto, en Asturias, buscan en la nueva normativa estatal la llave para tener una vida plena.