Rodrigo Cuevas: «Me veo como chico Almodóvar, no sé cómo está perdiendo esta oportunidad»
ASTURIAS
Con su tercer álbum a las puertas, el asturiano actuará en en el Coliseum de A Coruña en su gira «La belleza»
10 feb 2026 . Actualizado a las 22:03 h.Cansado de las dinámicas promocionales que rigen en la industria musical desde la pandemia, Rodrigo Cuevas (Oviedo, 1985) optó por sacar tres sencillos a la vez (Sácame a bailar, Asturcón, Una muerte ideal) y, además, presentarlos junto a un cortometraje (Llagares). «Estaba ya harto de eso, porque destripas demasiado el disco y se coge poca perspectiva de lo que es el disco en su conjunto», explica. Ese disco, Manual de belleza, está previsto para marzo, aunque aún sin anunciar la fecha definitiva. Lo que sí está confirmado es su visita el 30 de abril al Coliseum de A Coruña, su única actuación confirmada en Galicia hasta el momento.
—El cortometraje dialoga con el programa «Cantares», de Lauren Postigo, y con la televisión de la Transición. ¿Qué le interesa de ese imaginario?
—Me gusta mucho ese momento en el que la televisión dedicaba mucho tiempo a la música. Se hacían entrevistas muy largas y relajadas, muy ácidas; para nada eran evidentes. Eran entrevistas muy trabajadas, tanto a nivel de texto como de planos y narrativa.
—Y con aroma a sala de fiestas.
—Claro, es muy bonito ese ambiente decadente.
—Viene de «Manual de cortejo» (2019) y «Manual de romería» (2023). ¿Cerrará «Manual de belleza» una trilogía?
—Creo que sí, que va a quedarse en una trilogía del placer en la que uno trabaja tres asignaturas: el cortejo, la fiesta, la romería y la belleza. Yo creo que con eso uno queda bien formado, con el título de máster en los placeres de la vida [risas].
—En «Sácame a bailar», con Ana Belén, recupera el pasodoble. ¿Qué le apetece reivindicar o subvertir de ese género?
—Ya no se hacen pasodobles. No sé por qué quedaron tan abandonados. Hay otros ritmos muy reivindicados, y este, tan divertido y verbenero, no. A mí me gusta mucho hacerlos. Ya hice uno con Ortiga, otro con Caamaño & Ameixeiras y ahora este con Ana Belén. Me parece que el pasodoble hay que usarlo mucho más.
—Rossy de Palma lo entrevista en el corto. Eso nos lleva al cine. ¿Se ve como un chico Almodóvar?
—¡Hombre, por supuesto! Yo me veo super chico Almodóvar. No sé cómo se está perdiendo esta oportunidad que le está dando la vida de meterme en una de sus películas.
—También aparecen entrevistas con vecinos de su pueblo opinando de usted. ¿Por qué quiso meterlos dentro del relato de su nuevo lanzamiento?
—Me encanta, porque me quieren y sé que les mola. Siempre es muy divertido trabajar con la gente con la que estás conviviendo luego el resto del año y poder incorporarlos de alguna forma en tu proyecto artístico. Pero concretamente esto fue porque en Cantares hacían lo mismo. Salían a las calles a preguntar: «¿Y a usted qué le parece Lola Flores?». Y entonces decían: «¡Pues canta fatal!». O: «Canta muy bien». Sacaban las dos partes. Nos parecía muy chulo, muy atrevido, con la artista ahí presente. Porque, luego, montado con las críticas, habladurías de la gente y los rumores, lo ponían y las folklóricas se defendían en la entrevista. Hoy en día hay una tendencia a mostrar solo lo perfecto, y eso las hacía muy humanas. Todos sus defectos las acercaban al público y las humanizaban.
—Es un estandarte de lo que se ha llamado «neofolklorismo». ¿Se siente así?
—Me considero una folklórica, sí. Eso me gusta. No sé si neo, porque me gustaría no ser muy neo. De hecho, intento siempre relacionarme y encontrar puntos en común con las que vinieron antes, y pensar que formamos parte también de una corriente que siguen sus hijas, sus nietas, sus bisnietas, y ahí estamos.
—Se ha ido a una aldea de 20 habitantes a buscar la tranquilidad. ¿Ha alterado usted el pueblo?
—[Risas] Bueno, yo tampoco vine a buscar mucho la tranquilidad. El razonamiento de buscar la tranquilidad en los pueblos nunca lo entendí mucho.
—Hace ahora «Una muerte ideal» con Nuno de Grande Amore. Y cita a Ortiga y Caamaño & Ameixeiras. ¿Qué pasa entre Rodrigo Cuevas y los artistas gallegos?
—Hombre, pues que los admiro mucho. Tengo muchos amigos porque viví ocho años ahí. Tengo mucha relación con Galicia. Desde que me marché quizá menos, porque al final estamos lejos aunque estemos cerca y hay mucho camino hasta allí. Pero, bueno, creo que hay una admiración mutua entre músicos asturianos y gallegos, y hay que seguir fomentándola. De todos modos, yo lo hago porque los admiro, ¿eh? Si no, no lo haría. Pero creo que es algo que debemos seguir, porque nosotros aprendemos mucho. En Galicia, el folklore siempre está en un punto muy vivo, fresco y vital. Y siempre miramos mucho lo que pasa ahí.
«Todos somos un poco hijas e hijos de Mercedes Peón y Eliseo Parra»
La trayectoria de Rodrigo Cuevas corre en paralelo a otras figuras gallegas, como Tanxugueiras, Fillas de Casandra y las citadas Caamaño & Ameixeiras, que ofrecen diferentes enfoques para contemplar la música tradicional, dándole un toque totalmente actual.
—¿Siente que está recorriendo un camino parecido al de sus primos hermanos gallegos?
—Claro, yo creo que sí. De hecho, todo ha sido más o menos en la misma época. Unos nos fuimos abriendo camino a los otros, y todos somos un poco hijos e hijas de Mercedes Peón y Eliseo Parra.
—¿Se considera un discípulo, en ese sentido?
—Sí, y también de Lila Downs. Sin esos tres artistas no creo que hubiera empezado a hacer lo que hago en la actualidad. No quiero decir que ahora mi música esté tan influenciada por ellos, pero sí que me alumbraron, marcando el camino.
—Mucha gente en Galicia habla de Mercedes Peón como el gran referente de lo que está ocurriendo ahora. ¿Cree que se adelantó a todo lo que iba a venir después?
—Claro. Si su primer disco lo llega a sacar en el 2018, hubiera tenido mucha más relevancia: la que tiene Baiuca ahora, por ejemplo. Y, sin embargo, lo sacó en aquella época y quedó un poco más en el underground, ¿verdad?
—Actuará en abril en el Coliseum, que es el recinto de los grandes conciertos cerrados en Galicia. ¿Cómo va a ser su espectáculo «La belleza»?
—Vamos a intentar que la gente pueda vivir lo que se vive en la Panoya Dorada, que es el llagar utópico en el que se desarrolla Llagares. Y que puedan vivir ese universo durante unas horas. Es un concierto bastante inmersivo para el público, con mucha realización de cámaras y demás. Va a ser muy chulo.