Un año de lucha de dos madres para que les pongan más cerca de casa la parada de bus escolar a sus hijas, ambas con pluridiscapacidad motórica

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Las dos niñas, con una de las madres
Las dos niñas, con una de las madres

Las familias de dos niñas con un 78% de discapacidad denuncian la peligrosidad del trayecto que deben recorrer a diario en La Foyaca (Langreo). Ante la falta de solución por parte de la administración regional, han presentado el caso al Defensor del Pueblo, que ya ha solicitado «la remisión urgente» del expediente

12 mar 2026 . Actualizado a las 10:23 h.

Para la mayoría de las personas, 400 metros es una distancia insignificante, pero para dos niñas con Síndrome de Angelman que residen en La Foyaca (Langreo), recorrer ese trayecto a diario es, además de un reto por sus dificultades motoras, una carrera de obstáculos si se tiene en cuenta que es «un recorrido intransitable» por el importante deterioro del firme y porque carece de aceras para que las pequeñas puedan caminar con cierta seguridad sin los riesgos añadidos que supone el tráfico. «Y desde la parada hasta casa, que es cuesta arriba, es insufrible, sobre todo, con lluvia», comenta la madre de una de las niñas, que en ocasiones opta por llevarlas en coche hasta la parada para evitar el riesgo de caídas y atropellos. El caso es que, a pesar de su movilidad reducida y de las constantes advertencias de las madres de las dos niñas, la solicitud que han realizado las mismas de una parada más cercana se mantiene bloqueada desde hace un año. Tal es así, que han llevado la situación al Defensor del Pueblo, que investiga por qué la Administración ignora las excepciones legales previstas para alumnos con necesidades motóricas severas.

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La mudanza de ambas familias a la zona de La Foyaca en enero del año pasado marcó el comienzo de un calvario burocrático al tener que desplazarse las menores unos 400 metros hasta la parada oficial del bus escolar, ubicada en el barrio de La Joécara. Lo que para cualquier estudiante sería un paseo de cinco minutos, para ellas supone una travesía de obstáculos, explica Sheila Fernández, ya que el mal estado de la carretera y la falta de una acera las expone diariamente a atropellos o caídas por las dificultades derivadas del Síndrome de Angelman, una condición neurológica que afecta severamente a su equilibrio y coordinación motora. «Es una carretera peligrosa y las niñas sufren ataxia al caminar; el riesgo de caída es constante», explica la mamá de una de las menores, que lo que pide es una parada que les quede más cerca de casa a las niñas.

A pesar de que las alumnas asisten al Centro de Educación Especial Juan Luis Iglesias Prada, en Sama, y cuentan con un grado de discapacidad reconocido del 78%, las peticiones de las mamás han chocado sistemáticamente contra la negativa oficial. Dicen que tanto la Consejería de Educación como el Consorcio de Transportes de Asturias (CTA) han rechazado la solicitud basándose en criterios técnicos al alegar que la nueva parada estaría fuera de ruta. Sin embargo, Sheila Fernández sostiene que la propia normativa contempla excepciones para alumnos con necesidades educativas especiales vinculadas a discapacidades físicas de tipo motórico. En concreto, la misma señala que, si bien la resolución de la administración regional que regula la prestación del servicio de transporte escolar contempla que «la distancia entre dos paradas consecutivas no será inferior a 500 metros», dicha resolución indica también que «se excepciona expresamente de esta regla general al alumnado al que se refiere el apartado 3 del artículo 2 de la presente resolución (alumnado con discapacidad), para el que se realizará la planificación de las paradas viables para el tipo de vehículo que sean necesarias, siempre dentro del recorrido establecido para la ruta».

En este sentido, Sheila alude a que, aunque en la zona en la que ellas residen es más estrecha, «todos los días sube una ambulancia», un vehículo similar al bus escolar que utilizan las niñas. Además, también comenta que el sitio en el que está establecida la parada actualmente en La Joécara «tampoco es un sitio idóneo para parar», aunque la misma quiere dejar claro que su reivindicación de una parada más cercana a casa para las niñas «no es para que quiten la otra parada» ya que hay otro niño que la utiliza.

La cuestión es, según denuncian las mamás de las dos niñas, que llevan meses de gestiones y de papeleo, porque han querido tener constancia por escrito de todo, sin recibir una solución o una explicación que justifique por qué no se aplica la excepción que recoge la resolución en este caso.

Intervención del Defensor del Pueblo

El último paso que han dado las mamás de las dos niñas ha sido elevar su petición al Defensor del Pueblo, que ha admitido a trámite la reclamación. Así, el pasado mes de diciembre, la institución solicitó formalmente al CTA «la remisión urgente» de todo el expediente y la documentación relativa al caso, aunque esta semana aún seguían sin avances, por lo que permanecen a la espera de que se dé respuesta al requerimiento del Defensor. «La esperanza de que atiendan nuestra solicitud no la perdemos», concluye Sheila Fernández, que incide en que el fin último es facilitar el día a día a dos niñas que tienen pluridiscapacidad motórica.