El presidente asturiano asegura que existe una «reflexión real» entre empresarios ante la «debilidad de liderazgo» del PP
13 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En su valoración de los comicios más recientes, los de Aragón, y el panorama general que ve en encuestas y sondeos un auge creciente del apoyo a Vox a cuenta también del Partido Popular, el presidente del Principado, Adrián Barbón, que esta vez actuaba como secretario general de la Federación Socialista Asturiana (FSA), desveló con misterio e intriga que había llegado a sus oídos, «alguno hasta me lo ha trasladado a mí personalmente», dijo, que se cavilaba sobre la creación de un nuevo partido en Asturias, en el espectro ideológico de la derecha, quizá con una orientación regionalista, y que era un proyecto emprendido por empresarios.
La tesis de Barbón es que existe una «reflexión» real en un grupo de empresarios asturianos ante lo que perciben como una «debilidad de liderazgo» en el Partido Popular y la práctica evaporación de Foro Asturias. «Esto existe, esto es real», llegó a asegurar el líder socialista tras la última Ejecutiva de su partido, subrayando que conoce personalmente a los implicados pero que no entrará a «lucubrar» sobre quién encabezará el proyecto. Es cierto que la colaboración entre PP y Foro se ha estrechado en los últimos tiempos y también es cierto que en las últimas décadas ha habido un espacio, pequeño, para una orientación regionalista conservadora que no se encuentra cómoda en el asturianismo más de izquierdas.
¿Hay agua para que el río suene? Por supuesto el PP lo desdeñó con desprecio. El presidente del PP de Asturias, Álvaro Queipo lo consideró una cortina de humo, todo un conejo sacado de la chistera por parte de Barbón ante su directiva, y acusó a la izquierda asturiana de estar «como pollo sin cabeza» y a la FSA en un estado de «descomposición». «Lo que tampoco necesita Asturias es que después de casi 40 años de Gobierno el PSOE nos regale un Jesús Gil», dijo Queipo, advirtiendo contra la aparición de populismos de corte personalista o empresarial. Pero entró al trapo.
Quizá hay que interpretar a Barbón de la manera en la que los augures del mundo antiguo podían leer el vuelo de las aves, quizá Barbón para hablar de una cosa estaba hablando de otra. Cuando el secretario general de la FSA se pone a hablar de la creación de un partido en el espectro empresarial lo hace como réplica tangencial a una cuestión sobre la valoración del alcalde de Siero, el socialista Ángel Garcia 'Cepi', sobre la posibilidad de crear él mismo una agrupación independiente en el concejo. Cepi se pronunció en estos términos quejoso por la lentitud, a su juicio, con la que se están dando los trámites para la instalación de Costsco en el polígono de Bobes. Las declaraciones las realizó en una rueda de prensa junto al presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, Carlos Paniceres, para hacer balance de la actividad de la antena cameral de Siero en 2025; esto es, un servicio descentralizado que facilita asesoramiento, formación y acompañamiento a pymes y emprendedores radicados en el concejo.
Hubo más reacciones en el ámbitopolítico también el pasado jueves, la diputada del grupo mixto Covadonga Tomé ha afirmado que el presidente del Principado, Adrián Barbón, no tiene motivos para estar «tranquilo» tras los resultados electorales en Extremadura y Aragón, y ha advertido de que la FSA-PSOE tiene «mucho sobre lo que reflexionar», ya que no basta, a su juicio, con apelar a frenar a la derecha y a la extrema derecha, sino que es necesario aplicar «políticas que resuelvan problemas y que mejoren las vidas», ámbito en el que considera que el PSOE está «un poco despistado». Además, dijo que le «pone los pelos de punta» la posibilidad apuntada por Barbón de que empresarios impulsaran un nuevo partido en la derecha asturiana por su defensa de «intereses económicos sin pararse a pensar» en otras cuestiones. Por su parte, el secretario de Organización de la FSA-PSOE, Luis Ramón Fernández Huerga, pidió al presidente del PP asturiano, Álvaro Queipo, que «no culpe al PSOE» si no logra articular «una alternativa sólida», al sostener que «sus enemigos están en su entorno», y ha atribuido sus declaraciones a «profundo nerviosismo», además de reprocharle «desmemoria» al recordar que el PP pactó con Vox en Gijón para impedir que gobernase la lista más votada, que fue el PSOE.