La mina de Cerredo donde murieron cinco trabajadores extraía hasta 60 toneladas de carbón cada día

J.C. REDACCIÓN

ASTURIAS

Investigadores, miembros de la brigada de salvamento minero y Policía Judicial de la Guardia Civil ayer martes en el exterior de la mina de Cerredo
Investigadores, miembros de la brigada de salvamento minero y Policía Judicial de la Guardia Civil ayer martes en el exterior de la mina de Cerredo J.L. Cereijido | EFE

El informe de la Guardia Civil detalla el ritmo de extracción, las advertencias por gas el día de la explosión y señala responsabilidades en la gestión de la explotación

13 feb 2026 . Actualizado a las 07:55 h.

La tragedia en la que perdieron la vida cinco mineros el pasado 31 de marzo en la explotación de Cerredo se analiza ahora a la luz del informe elaborado por la Guardia Civil. El atestado recoge declaraciones de heridos, detalla el funcionamiento de la mina y apunta a posibles responsabilidades penales y civiles derivadas de lo ocurrido aquel día.

Entre los extremos que subrayan los investigadores figura la extracción continuada de carbón. Varios trabajadores que resultaron heridos coinciden en que de la mina salían cada jornada entre 50 y 60 toneladas de mineral, lo que equivalía a unas 30 o 50 vagonetas diarias. Uno de ellos explicó que el carbón se acumulaba primero en el exterior, después se cargaba en camiones con destino a un lavadero situado en La Robla, vinculado a Chus Mirantes, y posteriormente regresaba a la explotación.

Una vez allí, se almacenaba en una nave para su venta a una empresa de Villablino y también a particulares de la zona. Ese mismo testigo aseguró que llevaban meses extrayendo mineral, aunque en el punto concreto donde se produjo la explosión los trabajos se habían iniciado apenas tres meses antes. Según informó TPA, todos los heridos apuntan en la misma dirección sobre el ritmo de producción y el circuito comercial del carbón.

Las declaraciones de los mineros describen además lo sucedido en la jornada del accidente. Uno de ellos relató que, camino del tajo, el medidor de grisú de uno de los picadores comenzó a emitir una alarma. También el detector del compañero que avanzaba unos metros por detrás alertó de la presencia de gas. Este último trató de avisar al grupo preguntándoles adónde se dirigían con una concentración tan elevada, pero sospecha que no llegaron a escucharlo. Intentó comprobar si funcionaban las turbinas de ventilación y llegó a plantearse reiniciar su aparato de medición; inmediatamente después, vio una llamarada y oyó la detonación. Los heridos sostienen que el siniestro podría haberse evitado y que en la explotación no existían protocolos de seguridad definidos, más allá de que el encargado accedía primero y distribuía las tareas.

El papel de Chus Mirantes

En cuanto a la estructura empresarial, el nombre de Jesús Rodríguez no aparece formalmente al frente ni de Combayl ni de Blue Solving. Sin embargo, la Guardia Civil concluye en su informe que este empresario, conocido como Chus Mirantes, ejercía el control efectivo de ambas mercantiles, aunque la titularidad oficial de la primera correspondiera a su esposa y la de la segunda a su hijo. El atestado enumera distintos indicios, como su presencia en labores de supervisión y su papel como interlocutor ante los funcionarios de la consejería durante las inspecciones.

El empresario de la mina de Cerredo, Jesús Rodríguez Morán (d), conocido como Chus Mirantes, comparece este martes en Oviedo, en la comisión parlamentaria de investigación del accidente de la mina de Cerredo, en el que fallecieron cinco trabajadores el pasado 31 de marzo
El empresario de la mina de Cerredo, Jesús Rodríguez Morán (d), conocido como Chus Mirantes, comparece este martes en Oviedo, en la comisión parlamentaria de investigación del accidente de la mina de Cerredo, en el que fallecieron cinco trabajadores el pasado 31 de marzo Eloy Alonso | EFE

Uno de los trabajadores heridos se refirió a la última visita de control, que situó seis meses antes del accidente, en fechas coincidentes con las facilitadas por el Principado. Según su versión, aquella inspección fue muy breve y en ella estuvieron presentes el director facultativo, Chus Mirantes y Adrián Rodríguez, añadiendo que padre e hijo agasajaron a los inspectores para trasladar una imagen de normalidad.

Tanto Mirantes como su hijo y su esposa figuran como investigados por, entre otros posibles delitos, homicidio por imprudencia. En la misma situación se encuentra el director facultativo, José Antonio Fernández Casillas, a quien la Guardia Civil atribuye haber permitido la extracción de carbón sin autorización y haber descuidado sus obligaciones de vigilancia, lo que habría contribuido a crear las condiciones del accidente.

El papel de uno de los fallecidos

La investigación también analiza la actuación de uno de los trabajadores fallecidos. Sus compañeros lo señalan como la persona que impartía instrucciones en el interior y que asumía tareas como la medición de gases y la activación de la ventilación. Los agentes han comprobado además que tanto empleados como responsables de turno portaban objetos no permitidos en una mina, como encendedores y teléfonos móviles. Aunque la muerte de este trabajador extingue cualquier responsabilidad penal, el informe recuerda que podría derivarse responsabilidad civil para sus herederos, ya que figuraba como autónomo en Blue Solving y habría adquirido participaciones en la sociedad.