La capital asturiana opta a ser la sede del nuevo organismo en una decisión que se adoptará este martes
17 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Si nada se tuerce, el Ejecutivo central anunciará este martes su decisión sobre qué ciudad albergará la sede la Agencia Estatal de Salud Pública, un organismo al que Asturias opta con la candidatura de Oviedo, pero hay otras ocho localidades que también aspiran a acoger la agencia, y todas ellas cuentan con sus fortalezas.
Granada, Zaragoza, Barcelona, Oviedo, Toledo, León, Salamanca, Lugo y Murcia se disputan acoger a la agencia estatal; el Principado plantea ubicar el organismo en el edificio Calatrava, en Buenavista, con 18.000 metros cuadrados disponibles y espacio para 300 profesionales, en instalaciones independientes junto a la Consejería de Salud. La candidatura se apoya en un ecosistema público fuerte, con la Universidad de Oviedo, el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), la Fundación para la Investigación Biosanitaria (Finba) y centros privados de referencia, además de una red hospitalaria de nueve centros y una atención primaria implantada en todo el territorio.
El Gobierno asturiano defiende, además, la trayectoria reconocida de la comunidad en salud pública, su integración entre asistencia y prevención y la experiencia acumulada en la gestión de la pandemia, basada en la vigilancia epidemiológica y la coordinación institucional. A ello se suma, en su argumentario, un compromiso presupuestario destacado (por ser Asturias la comunidad que más invierte por persona protegida), y una apuesta transversal por la salud en todas las políticas y un entorno con calidad de vida y buenas conexiones.
Para su decisión, el Gobierno valorará no solo la disponibilidad de un espacio de al menos 4.000 metros cuadrados para una plantilla prevista de 300 trabajadores (60 de ellos en una primera fase procedentes del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias y del Centro Nacional de Epidemiología), sino también el equilibrio territorial, la conectividad, el ecosistema científico y sanitario y la capacidad de puesta en marcha inmediata. En ese escenario, Oviedo compite con propuestas muy distintas entre sí, algunas con fuerte músculo investigador y otras con una clara apuesta política y presupuestaria.
Granada es una de las candidaturas más ambiciosas. La Junta de Andalucía ha comprometido 10,3 millones de euros y plantea un modelo de doble sede: arranque inmediato en la Escuela Andaluza de Salud Pública, con incorporación inicial de 60 profesionales, y traslado posterior al antiguo Hospital Clínico San Cecilio, con más de 6.000 metros cuadrados para 300 personas. Su gran fortaleza es el ecosistema consolidado en torno al Parque Tecnológico de la Salud y la Universidad de Granada, además de los 40 años de trayectoria de la Escuela Andaluza. Como debilidad, la necesidad de culminar obras relevantes en la sede definitiva y la percepción de que compite desde una comunidad ya muy dotada de organismos estatales.
Zaragoza, por su parte, ofrece el Pabellón de Aragón de la Expo 2008, con 7.000 metros cuadrados y una inversión comprometida de 16,9 millones para su adecuación en un plazo estimado de 15 meses. La candidatura aragonesa destaca por el consenso institucional y por su apuesta por el enfoque One Health, apoyado en un ecosistema científico y universitario consolidado. Su punto fuerte es la combinación de edificio emblemático, espacio sobrado y relato estratégico. El principal interrogante reside en los plazos de reforma y en la necesidad de oficinas provisionales mientras se ejecutan las obras.
Barcelona juega la carta de las conexiones internacionales y el respaldo de más de 50 instituciones académicas y sanitarias. La sede propuesta, la residencia Ramon Llull en la Escola Industrial, supera los 8.000 metros cuadrados, aunque requiere una remodelación integral que podría prolongarse hasta cinco años. El Ayuntamiento prevé habilitar 500 metros cuadrados en 2026 para la fase inicial. La capital catalana aporta proyección global, transporte de alta velocidad y aeropuerto internacional a pocos minutos. Sin embargo, la magnitud de las obras y el hecho de tratarse de una gran área metropolitana, con mayores costes y complejidades administrativas, pueden pesar en la balanza.
Murcia sitúa su propuesta en el Pabellón Docente Virgen de la Arrixaca, en el Campus de Ciencias de la Salud de El Palmar, con más de 4.000 metros cuadrados disponibles e integración directa con el IMIB Pascual Parrilla y el Hospital Virgen de la Arrixaca. Su fortaleza radica en esa simbiosis entre investigación, docencia y práctica clínica, además de la conectividad con dos aeropuertos y estación de AVE cercana. Como posible debilidad, ofrece una superficie ajustada al mínimo exigido y una proyección científica más focalizada en el ámbito regional.
Lugo presenta dos bazas: el Pazo de Feiras e Congresos, con 27.000 metros cuadrados, y como alternativa el edificio que alberga el Laboratorio de Saúde Pública de Galicia, con 4.900 metros cuadrados y operatividad casi inmediata. Galicia subraya la disponibilidad de laboratorios ya en funcionamiento y el liderazgo autonómico en salud pública. Entre los puntos menos favorables figuran la menor conectividad aérea —a 90 kilómetros del aeropuerto de Santiago— y la necesidad de reubicar servicios si se opta por la sede alternativa.
León y Salamanca, respaldadas por la Junta de Castilla y León, ponen el acento en el enfoque One Health y en su tradición académica. León destaca por su facultad de Veterinaria y un clúster biofarmacéutico relevante; Salamanca por su ecosistema universitario histórico y experiencia en instituciones científicas. Ambas cuentan con disponibilidad de infraestructuras y calidad de vida como argumento. Su debilidad común es la falta de concreción pública sobre los espacios exactos y la competencia interna entre dos ciudades de la misma comunidad.
Toledo ha formalizado candidatura apelando a su ubicación estratégica y cercanía a Madrid, factor logístico relevante para desplazamientos institucionales. No obstante, no ha detallado el emplazamiento concreto, lo que resta visibilidad técnica frente a propuestas más desarrolladas.