«No tienen empatía»: la plantilla de la mina de Vega de Rengos protesta por la demora en la reapertura

ASTURIAS

Vista de las instalaciones de la mina de Cangas de Narcea
Vista de las instalaciones de la mina de Cangas de Narcea PACO PAREDES | EFE

Los trabajadores se movilizan tras tres meses de parálisis y denuncian que, pese a tener informes favorables, el Principado no firma la autorización para retomar la actividad

17 feb 2026 . Actualizado a las 12:02 h.

Los trabajadores de la mina canguesa de Vega de Rengos, donde el pasado mes de noviembre fallecieron dos mineros, celebran esta jornada una movilización de protesta por las demoras en los permisos por parte de la administración asturiana para reanudar la actividad en la explotación.

«Después de unas cuantas revisiones, la empresa nos transmite que en Minas dicen que está todo correcto y que en breve nos darán el documento para retomar la actividad. El otro día estuvieron los operarios de Minas en las instalaciones, nos dijeron que ven todo correcto, pero el papel no llega», declaró el portavoz del comité de empresa, Rubén Menéndez, quien insistió en que a lo largo de estos meses y tras varias inspecciones tanto los representantes de la empresa como los del Principado transmitieron a la plantilla que las condiciones eran seguras pero no termina de cerrarse el trámite.

«No tienen empatía. Todos entendemos que la seguridad es lo primero, pero la mina no puede estar parada mucho tiempo: es más peligroso que otra cosa. Llevamos parados desde el 21 de noviembre; tres meses es muchísimo tiempo», señaló Menéndez quien insistió en que «ya van tres meses. La empresa, hace 20 días, tuvo que hacer un ERTE porque la situación era insostenible. Pedimos una reunión de los trabajadores con el director general para ver si nos aclaraba algo, pero no nos ha contestado ni que sí ni que no».

El pasado mes de enero, la empresa TYC Narcea, responsable de la explotación minera de Vega de Rengos, en Cangas del Narcea, inició la tramitación de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) ante la continuidad de la paralización de la actividad decretada por la Administración. La medida llegó tras el accidente mortal registrado el pasado 21 de noviembre, en el que perdieron la vida dos trabajadores en el interior de la mina. Fuentes de la compañía señalaron entonces que la decisión respondía a la falta de autorización para retomar los trabajos en la rampla, aunque confíaban en que la situación pueda resolverse en el menor plazo posible.

Hasta ahora, los 70 empleados de la plantilla se mantenían dados de alta, desempeñando labores de mantenimiento o disfrutando de vacaciones. Con la aplicación del ERTE, que afecta al 75% del personal, únicamente permanecen 14 trabajadores en activo: diez dedicados a tareas de mantenimiento y cuatro en la planta de tratamiento. La explotación continúa cerrada mientras avanzan las investigaciones y la evaluación de los informes técnicos sobre el desprendimiento que, según las primeras hipótesis, habría sido «fortuito e imprevisto» y de posible origen geológico.

Se trata del segundo ERTE que tramita la empresa en menos de un año. En mayo de 2025 ya adoptó una medida similar tras la suspensión cautelar de la autorización minera acordada por el Principado después del accidente de Cerredo, en el que fallecieron cinco trabajadores. Entonces, una veintena de empleados permaneció realizando trabajos de mantenimiento hasta que la Administración levantó la suspensión y permitió la reapertura de la mina al considerar acreditado el cumplimiento de las condiciones exigidas.

«Todos dicen que todo está bien y que no hay ningún problema: tanto la empresa como los técnicos de Minas con los que hablamos cuando vinieron a hacer la revisión. Dicen que está todo 'ok', que vamos a seguir adelante y que en breve nos darán la autorización para la reanudación, pero ese papel no acaba de llegar», remarcó Rubén Menéndez.