El Principado creará una Unidad de Traducción Oficial de asturiano

F. S.

ASTURIAS

F. Sotomonte

El organismo es una de las propuestas de la Estrategia de Normalización del Asturiano y del Eonaviego para el periodo 2026-2030

21 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gobierno del Principado ha presentado la nueva Estrategia de Normalización del Asturiano y del Eonaviego para el periodo 2026-2030, un documento de carácter transversal que aspira a situar las lenguas propias en el centro de la acción pública. Entre las principales novedades del plan destaca la creación de una Unidad de Traducción oficial, que se integrará en la estructura de la Consejería de Cultura, Política Llingüística y Deporte. Según recoge el texto, su objetivo es «dotar a la Administración de un soporte técnico estable para la traducción y, además, promover normativamente la traducción e interpretación jurada en lengua asturiana». La medida se considera un paso relevante para reforzar la seguridad jurídica y garantizar el derecho de la ciudadanía a relacionarse con las instituciones en su propia lengua.

La Estrategia se articula en cinco grandes ejes que abarcan distintos ámbitos de la sociedad asturiana. El primero se centra en el uso institucional y administrativo, con la intención de que el asturiano deje de tener una presencia testimonial en la burocracia y se incorpore de manera habitual a formularios, notificaciones, resoluciones y rotulación oficial. El segundo eje aborda la transmisión intergeneracional y la enseñanza, con el propósito de consolidar el aprendizaje de las lenguas propias desde la etapa de 0 a 3 años hasta la Universidad, y favorecer que el uso familiar contribuya a su continuidad.

El tercer bloque pone el foco en la cultura, el deporte y el ocio. La hoja de ruta plantea impulsar la producción audiovisual en asturiano y eonaviego, fomentar el doblaje y reforzar su presencia en federaciones deportivas y grandes eventos de masas. El cuarto eje se dirige al ámbito económico y mediático, promoviendo el etiquetado de productos en lengua propia y su incorporación a las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial y los entornos digitales. Finalmente, el quinto eje persigue la proyección exterior, con el objetivo de estrechar lazos con la diáspora asturiana y avanzar en el reconocimiento del asturiano en organismos estatales e internacionales.

El diagnóstico que sustenta el plan dibuja un escenario de claroscuros. Entre las fortalezas, se subraya la existencia de un marco legal consolidado (la Ley de Uso y Promoción de 1998), un proceso de normativización lingüística avanzado y un tejido asociativo activo que reclama mayor implicación institucional. Sin embargo, el documento también reconoce debilidades relevantes. El texto indica que el uso social del asturiano y del eonaviego continúa siendo minoritario frente al castellano y persiste una situación de diglosia, en la que las lenguas propias se emplean en ámbitos informales mientras que la Administración y buena parte de la vida pública funcionan casi exclusivamente en castellano. A ello se suma el impacto del despoblamiento rural, que afecta especialmente a las zonas donde históricamente estas lenguas han mantenido mayor vitalidad.

Uno de los puntos más sensibles que señala la Estrategia es la ausencia de oficialidad. Durante la pasada legislatura, el parlamento de Asturias estuvo cerca de lograr la mayoría suficiente para reformar el Estatuto de Autonomía que permitiera ese cambio, faltó un voto. Hubo negociaciones con el diputado de Foro, Adrián Pumares, pero la iniciativa no prosperó al no alcanzarse la mayoría reforzada necesaria en la Junta General. Ante ese escenario, el Ejecutivo autonómico señala que opta ahora por reforzar el marco vigente a través de instrumentos como esta hoja de ruta, con la intención de aproximar el tratamiento institucional del asturiano al de otras lenguas regionales reconocidas en España, dentro de los límites legales actuales.

La Estrategia nace, según el Gobierno, como una respuesta a la necesidad de revitalizar unas lenguas que históricamente han ocupado una posición secundaria y que afrontan riesgos de retroceso. El Ejecutivo la presenta no sólo como una obligación derivada del Estatuto de Autonomía, sino como «un compromiso con la identidad cultural y la cohesión social de Asturias». Para su desarrollo, contará con financiación procedente de los Presupuestos Generales del Principado, con partidas distribuidas entre distintas consejerías, y prevé también recurrir a fondos estatales y europeos. En total, el plan contempla 245 acciones que deberán ejecutarse hasta 2030, con el reto de traducir los objetivos estratégicos en medidas concretas que refuercen la presencia y el uso efectivo del asturiano y del eonaviego en la vida cotidiana.