Contrareacción a la igualdad: ¿por qué los adolescentes varones dan la espalda al feminismo?
ASTURIAS
El último Barómetro Juventud y Género de la FAD revela que dos de cada tres chicos de entre 15 y 19 años reniegan de la lucha por la igualdad. Dos expertas de la Universidad de Oviedo relacionan la reacción adversa con la desinformación, la polarización política y el impacto de las redes sociales
01 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Algo está «mutando» entre los integrantes más jóvenes de la generación Z. Lo que hace unos años parecía una marea imparable de progreso y movilización feminista, hoy choca con un muro de escepticismo y rechazo frontal, especialmente entre los varones más jóvenes. Los datos del Barómetro Juventud y Género, elaborado por la Fundación Fad Juventud, han encendido las alarmas al confirmar un vuelco sociológico: hasta dos de cada tres varones de entre 15 y 19 años reniegan del feminismo, una tendencia que ha escalado con fuerza en los últimos cuatro años y que empieza a calar también en la forma de pensar de casi cuatro de cada diez chicas, según se desprende del estudio.
Para entender que puede estar motivando este fenómeno, hay que buscar explicaciones más allá de las propias estadísticas; hay que analizar las raíces de una resistencia que, en gran medida, y según las expertas consultadas por La Voz de Asturias, se alimenta de la desinformación que se genera en las redes sociales y de «una polarización política» que está convirtiendo los derechos humanos en un campo de batalla ideológico.
Rosario González Arias, profesora del Departamento de Sociología de la Universidad de Oviedo e integrante del Instituto Universitario en Género y Diversidad, se muestra cauta ante los datos de la Fundación Fad Juventud por desconocer cómo se realizó la investigación, pero reconoce que la tendencia «va un poco en la línea lo que estamos identificando en nuestras investigaciones». Es decir, que encaja con lo que ella y otros colegas docentes perciben en el entorno académico. Dicho esto, para González, no existe un único motivo que explique el alejamiento de los adolescentes del feminismo, sino que, apunta, «se trata de un fenómeno complejo y multicausal».
La socióloga explica que tras los avances sociales que se han producido en los últimos tiempos, «se identifica una respuesta, airada y polarizada por parte de grupos que a lo mejor sienten que sus privilegios, su situación o su realidad social se puede ver afectada cuando se van haciendo conquistas y avances sociales». Es lo que en ciencias sociales se denomina backlash o reacción adversa. En este caso, la lectura que hace es «que el feminismo en realidad está avanzando, porque si no, no habría este tipo de reacciones tan airadas y tan fuera de contexto» cuyo objetivo es frenar la pérdida de un estatus quo que ha beneficiado a la masculinidad hegemónica.
Ignorancia e influencia de las redes sociales
Pero González va más allá y apunta a «dos cuestiones más». Por un lado, considera que gran parte de este rechazo nace de una «ignorancia grande en torno a lo que significa el feminismo» y que, a día de hoy, muchos jóvenes decodifican el feminismo como lo opuesto al machismo, sin tener en cuenta que el objetivo del feminismo es la igualdad y no la imposición de un grupo sobre otro. «Yo creo que hay gente joven que a lo mejor no está bien informada y que piensa que el feminismo es, como se solía decir antes, lo contrario al machismo», manifiesta la profesora de sociología antes de recalcar que «el feminismo es positivo para toda la sociedad porque lo que busca es la igualdad, no imponer un grupo social sobre otro». Igualmente, la misma también advierte del peligro de los discursos que promulgan que «el feminismo ya no es necesario porque ya hemos alcanzado la igualdad».
La segunda cuestión a la que apunta la investigadora es que el entorno digital (sobre todo las redes sociales) ha dejado de ser un espacio de ocio para convertirse en el principal nicho de adoctrinamiento contra el feminismo en tanto en cuanto los algoritmos suelen premiar los mensajes cortos, agresivos y polarizados, lo que facilita que los bulos sobre la ideología de género calen en las mentes, todavía en formación, de los jóvenes. Y aunque su grupo de investigación está trabajando sobre el ámbito de Asturias, Rosario González percibe que «en Asturias no estamos fuera del problema», ante lo que plantea, ahora que se acerca el 8-M, que es necesario «revisar nuestras prácticas como población adulta» para que el feminismo sea «capaz de conectar con la gente más joven, con otras generaciones, para transmitir este legado, convencer y persuadir de que el feminismo es una tabla de salvacióna nivel colectivo, que no discrimina a nadie. Al contrario, es inclusivo y garantiza la diversidad para toda la población».
El feminismo como objeto ideológico
Carmen Rodríguez Menéndez, profesora de Ciencias de la Educación en la Universidad de Oviedo, observa esta realidad desde una perspectiva distinta, marcada por su contacto con el alumnado de Pedagogía. No obstante, aunque su experiencia directa es con jóvenes muy sensibilizados y con gran capacidad de empatía hacia los colectivos vulnerables, reconoce que hay un contexto general que está marcado por la polarización social y política en el que el feminismo «se ha convertido en un objeto ideológico», lo que a su entender «puede hacer que determinadas personas, ante una encuesta, rechacen esa calificación de sí mismas como feministas». Para ella, el término «feminismo» se ha cargado de un peso ideológico tan fuerte en los últimos años que muchos jóvenes, aunque defiendan principios básicos como la igualdad salarial o el rechazo a la violencia, rechazan la etiqueta para evitar ser identificados con posturas políticas concretas. «Incluso puede ocurrir que muchos jóvenes no se identifiquen con la palabra, pero luego sí que puedan defender principios básicos tradicionales del feminismo», manifiesta la docente.
De todos modos, la profesora de Pedagogía insta a no ignorar «algo que está claro, y es que hay una reacción frente a los avances de la igualdad». En este sentido, plantea que «las redes sociales están amplificando discursos críticos contra el feminismo, y esto puede tener un impacto en parte de la juventud».
«Pero me gustaría resaltar que también hay una cierta tendencia a poner el énfasis en lo negativo y yo considero que nunca antes ha habido tantos jóvenes implicados en debates sobre igualdad, diversidad y derechos», apostilla Carmen Rodríguez, que entiende que sería positivo poner en valor «que hay una parte de jóvenes sí que están muy implicados».
Una realidad que cuesta vidas
Frente a los discursos de que el feminismo es «tendencioso» o «innecesario», Rosario González llama la atención sobre que la realidad de los datos sigue siendo trágica y recuerda que negar la desigualdad es ignorar evidencias tan brutales como los feminicidios: «negar eso, no puede ser tendencioso, los datos están ahí», afirma con contundencia al evocar que las cifras de violencia sexual y asesinatos en España no dan tregua. Además, la socióloga sostiene que es clave que los jóvenes entiendan que el heteropatriarcado es también una «camisa de fuerza» para ellos en tanto que limita las masculinidades y castiga a quienes no cumplen con los cánones de fuerza y dominio. «Tenemos que ser capaces de explicarles que el feminismo es bueno también para ellos y que, si no ponemos en el centro el derecho a la igualdad, a todas las igualdades, muchos de esos chicos también sufrirán discriminación por otros motivos: por clase social, por no tener títulos académicos o por no cumplir los parámetros normativos de la masculinidad hegemónica», asevera la experta.
Por todo ello, las docentes consideran que el 8-M sigue siendo una fecha de reivindicación necesaria mientras la igualdad de género no esté consolidada en la base de la pirámide social que constituye la juventud. Y es que, como concluye Rosario González, lo que está en juego no es solo una etiqueta política, sino «el marco de convivencia democrática y los derechos fundamentales que garantizan el bienestar colectivo».