Así es la «revolucionaria» tecnología asturiana que protege el césped del Santiago Bernabéu

Marcos Gutiérrez REDACCIÓN

ASTURIAS

El innovador techo retráctil del estadio Santiago Bernabéu
El innovador techo retráctil del estadio Santiago Bernabéu REAL MADRID C.F.

El consejero de Ciencia, Industria y Empleo de Asturias, Borja Sánchez, se mostraba recientemente orgulloso de que el sistema de césped retráctil del estadio lleve la firma de PHB Weserhütte (TSK), un triunfo de la ingeniería cuya puesta en funcionamiento supuso «un desafío considerable», así como «un hito» para la empresa

08 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El consejero de Ciencia, Industria y Empleo de Asturias, Borja Sánchez, destacaba durante una reciente visita al estadio Santiago Bernabéu que «llama la atención ver un campo de fútbol sin césped». Esto es así porque la hierba sobre la que disputa sus partidos el equipo «está oculto bajo la superficie, de tal manera que con un sistema de iluminación e irrigación adecuado, siempre está en un estado óptimo».

Sánchez se mostraba particularmente orgulloso de que la empresa responsable de esta «peculiaridad» del estadio del Real Madrid «es asturiana, y se llama TSK». No en vano, desde la compañía asturiana también se han mostrado «sumamente orgullosos» del «revolucionario sistema de césped retráctil del estadio, instalado por PHB Weserhütte (TSK)».

En efecto, durante el mes de octubre de 2023 PHB Weserhütte (TSK) llevó a cabo las pruebas de puesta en marcha del sistema ATJ, instalación que, de acuerdo con la compañía, se llevó a cabo «sin interferir en lo más mínimo con la programación deportiva habitual» del equipo blanco y con otros trabajos del estadio, «lo cual representó un desafío considerable que se ha superado de manera satisfactoria».

En el desarrollo de este proyecto participaron también las divisiones de Infraestructuras y Digital Innovation de TSK, responsabilizándose de toda la instalación eléctrica y de control, comunicaciones, control de accesos y sistemas de supervisión centralizada.

¿Cómo funciona el sistema?

Este sistema consiste básicamente en que el terreno de juego se divide en seis bandejas longitudinales de en torno a 107 x 12 metros, que incluyen la totalidad del terreno de juego con todos sus sistemas auxiliares de riego, calefacción, drenaje y resto de componentes, con un peso de 1.500 toneladas cada bandeja.

Las 6 bandejas «se trasladan al gran invernadero bajo rasante por medio de 12 carros automáticos, y un sistema de elevación hidráulico las posiciona a diferentes alturas hasta una profundidad máxima de 24 metros», manteniendo entre ellas una distancia libre de 2,20 metros, «lo que permite un perfecto mantenimiento y conservación del césped».

El citado gran invernadero bajo rasante está equipado con sistemas de ventilación y climatización, iluminación, ferti-irrigación y drenaje, además de los sistemas de inyección de CO2, «y toda la maquinaria necesaria para realizar su cuidado, y conservación, en la condiciones óptimas», detalla la empresa.

«Fiabilidad máxima» en la instalación

La instalación se ha diseñado «primando la fiabilidad máxima», con sistemas redundantes tanto para el movimiento de las bandejas, como para los sistemas eléctricos de fuerza y control, y en general para todos los subsistemas auxiliares críticos. La maniobra de extracción o introducción de la totalidad del terreno de juego se lleva a cabo en un máximo de 10 horas.

En este sentido, TSK detalla que todos los procesos están automatizados, con sistemas de monitorización y control, que son supervisados en remoto por los operadores mediante circuitos cerrados de cámaras de televisión integrados en un sistema de gestión de edificaciones de última generación.

El proyecto de la Automatización del terreno de juego del estadio Santiago Bernabéu, supuso «un importante hito para PHB Weserhütte», por la «complejidad, el peso y las dimensiones de los equipos» que hubo que manejar, la «combinación y sincronismo en los movimientos de traslación y elevación», el tiempo de ejecución de las maniobras, la digitalización y la necesidad de realizar los trabajos de instalación «en un plazo muy ajustado, sin interferir con el normal desarrollo del calendario deportivo del Real Madrid ni con el resto de las obras de remodelación» que entonces se encontraban en curso.