Más de 500 empresas ya operan con la infraestructura de IA de Empathy
10 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Principado de Asturias ha sido históricamente una tierra de desafíos superados que parecían imposibles. Desde Gijón, Empathy Holdings ha decidido abrir su propia batalla contra las grandes tecnológicas con un objetivo claro: romper la dependencia europea en Inteligencia Artificial y ofrecer una alternativa soberana frente a Estados Unidos y China.
La compañía internacional, que llegó a ser el mayor cliente de Amazon Web Services en el norte de España, ha puesto en marcha su propia nube privada con IA, instalada y operada íntegramente desde sus oficinas net-zero en España, donde utiliza la energía de sus propios paneles solares. Un proyecto que ahora se pone a disposición de otras empresas interesadas a un precio competitivo.
Todo nació fruto del hartazgo ante los abusos de las Big Tech: problemas de privacidad, subidas inesperadas de costes, amenazas constantes contra la propiedad intelectual desarrollada internamente, cambios unilaterales sin previo aviso que «rompen» las herramientas sostenidas sobre estos proveedores, caídas del sistema por fallos ajenos y la necesidad permanente de parchear brechas de ciberseguridad externas.
Más de 500 empresas ya operan sobre la infraestructura de Empathy
La infraestructura ya presta servicio a más de 500 compañías, cuyos chatbots y asistentes de IA funcionan bajo esta arquitectura. «El modelo de Empathy garantiza la continuidad del servicio, un rendimiento óptimo y el control total dentro de un entorno privado y soberano, blindado frente a decisiones externas», según explican desde la compañía. Según el Financial Times, la última caída de AWS generó cientos de millones de pérdidas a sus clientes porque Amazon decidió despedir a diversos empleados clave para sustituirlos por una IA autónoma, siempre en favor de su propia rentabilidad. Años atrás, en pleno arrebato, Elon Musk arrancó los servidores de Twitter (ahora X + Grok AI) por una discrepancia, y sus ingenieros estuvieron meses intentando solucionar los problemas derivados de su impulsiva decisión. Más recientemente, Grok protagonizó un nuevo escándalo al violar la dignidad de miles de mujeres y hombres, incluso menores de edad, al permitir usar su IA para «desnudarlos» sin ningún tipo de permiso, aprovechando la falta de regulación y de filtros. Una serie de movimientos que demuestran su escasa fiabilidad como socios.
Cambios regulatorios europeos y soberanía en el control de los datos
La iniciativa de Empathy se enmarca a la perfección en el creciente movimiento en favor de la soberanía digital en Europa, con los líderes de Alemania y Francia como grandes promotores del grupo de trabajo para construir la soberanía digital europea. Primero se inició la expulsión de Huawei por los riesgos que implicaba la famosa «puerta trasera» del Gobierno chino, que le permite invadir la privacidad y la propiedad intelectual, poniendo en riesgo la seguridad nacional y el futuro de las empresas; y ahora se sigue un patrón similar frente a los gigantes de Estados Unidos.
El futuro de España y sus socios regionales está en juego tras comprobar cómo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) quedó en papel mojado por la entrada en vigor de la Ley CLOUD de Estados Unidos. La Unión Europea impuso que los datos europeos permanecieran en centros de datos situados en su territorio, pero la citada ley del cada vez menos fiable socio estadounidense lo dejó sin efecto práctico, ya que su Gobierno tiene la capacidad de exigir el acceso a cualquier información recopilada por sus empresas en cualquier parte del mundo. Es decir, también queda patente que existe una «puerta trasera» similar a la china y, si Estados Unidos dispone de ella, también las Big Tech pueden utilizar los datos a su antojo, con una enorme dificultad para que sus clientes lo detecten.
Ejemplos que retratan a las Big Tech como socios poco fiables
«Amazon Basics fue acusada de forma reiterada de plagio y abuso de poder. La Comisión Europea investigó durante años a Jeff Bezos por utilizar la información de su marketplace para identificar los productos estrella y replicarlos con su marca blanca al detalle. Conocían el precio óptimo e incluso el volumen de stock necesario para cada mes. Han competido de forma desleal contra sus propios socios comerciales a la vista de todos. ¿Qué pueden llegar a hacer con los datos que gestionan en AWS y con los secretos empresariales de miles de compañías?», reflexiona Ángel Maldonado, CEO de Empathy Holdings, que tiene entre sus proyectos a «aMadrid», «amaOviedo» y «amaGijón» by motiveMarket para ofrecer una alternativa en la venta online local.
«Estamos confiando la revolución industrial del siglo XXI a los mismos oligarcas digitales que ya demostraron en el pasado que su única prioridad son sus propios beneficios frente al bienestar social. Sus algoritmos y sus scrolls infinitos han tenido un evidente impacto negativo en la salud mental de millones de personas. Además, a diario se cometen delitos en Google, en X y en las redes sociales de Mark Zuckerberg. Ni les ponen solución ni suelen cooperar con las autoridades judiciales y policiales. Es terrible pensar lo que pueden llegar a hacer en el ámbito institucional y empresarial con el know-how de nuestras instituciones públicas y compañías, viendo su falta de empatía para proteger a sus propios usuarios», argumenta Maldonado, cuyo holding está entre los promotores de Molly vs the Machines, un documental producido en Inglaterra que narra el suicidio de una adolescente a raíz de los contenidos ofrecidos por estas redes sociales; la falta de control fue clave, tal como demostró la investigación policial. La película se ha convertido en una de las puntas de lanza de la Unión Europea y de sus respectivos gobiernos nacionales en sus nuevas políticas para reforzar la protección de los menores.
Precisamente el sector del entretenimiento de Estados Unidos ha sido uno de los primeros en desligarse de las Big Tech. Los abogados de Disney y Netflix denuncian de forma habitual a las IAs de su propio país y de China por utilizar sus personajes de ficción sin ningún tipo de licencia. «Ejemplifica el problema al que nos enfrentamos. Si dos equipos legales brillantes en su segmento están en tal estado de alerta, las empresas de cualquier industria relacionada con la IA debemos tomar todas las precauciones posibles. Los grandes eventos deportivos, como LaLiga española de fútbol, llevan años interponiendo querellas criminales contra Google por ser el principal facilitador de la piratería. No se detienen ante nada ni ante nadie; prefieren pedir perdón y hacer caja antes que pedir permiso y no facturar», expone Maldonado.
«Hay sentencias contra Anthropic y su modelo Claude por utilizar sin permiso libros de miles de autores y editoriales para entrenar su IA. Las indemnizaciones están siendo millonarias porque es evidente que el desarrollo de todo el sector se apoyó en contenidos protegidos: libros, películas, series, medios de comunicación, investigaciones, vídeos de YouTube… Resulta irónico que las Big Tech denuncien prácticas como la «destilación» por parte de sus rivales, un método basado en crear miles de cuentas falsas para elevar el conocimiento de sus modelos y hacerlos más eficientes a costa de realizar millones de consultas a la competencia, cuando es una actividad habitual en todas ellas. Su evolución se ha basado históricamente en acaparar la información que rastrean de sus usuarios y de todo tipo de fuentes externas. Debemos ponerles freno», denuncia el CEO de Empathy.
Para Maldonado, la narrativa de la «nube» ha contribuido a diluir responsabilidades: «Los bebés no nacen siendo expertos en derecho y ChatGPT tampoco se fundó sabiendo redactar contratos. Cuando alguien pide una plantilla legal o realiza una consulta de salud, el sistema responde porque ha sido entrenado gracias a los conocimientos generados por abogados, médicos y profesionales de todos los sectores, en muchos casos de forma inconsciente al utilizarlo para trabajar. No hay magia ni sucede en el aire, como se suele vender con la metáfora de la nube, son cajas negras que se apropiaron de nuestro conocimiento y lo comercializan».
Subidas de costes y cambios unilaterales que afectarán a las empresas
Por otro lado, los mercados están exigiendo poner el foco en la rentabilidad de la IA, y cada anuncio de las grandes compañías estadounidenses enfrascadas en macroinversiones está teniendo reacciones muy negativas en Bolsa. Esto significa que se verán presionadas a la hora de subir los costes mensuales de la nube y de las suscripciones de IA; también aumentará el rastreo de datos para incluir publicidad segmentada eficiente y extraer la mayor rentabilidad posible de nuestros datos y conocimientos, trasladando al mercado digital el guion de Amazon Basics en el mundo físico.
La sostenibilidad y eficiencia energética de Empathy frente a la disparatada huella de carbono norteamericana
Empathy también cuestiona la sostenibilidad del modelo energético de la IA a gran escala. La compañía española apuesta por «las energías renovables, la eficiencia operativa y la prolongación de la vida útil del hardware, frente al crecimiento exponencial del consumo energético de su competencia, pese a sus promesas de impacto cero entre 2030 y 2040». Según datos de la ONU, las emisiones de carbono de gigantes tecnológicos como Amazon, Microsoft, Meta y Google crecieron más de un 150% entre 2020 y 2023, cifras que ahora se han disparado aún más por el auge definitivo de la Inteligencia Artificial.
ChatGPT ya ha dejado clara su intención de aumentar su huella de carbono al máximo, ya que en sus documentos internos se desvelaba que aspira a consumir antes de 2035 el triple de energía al año que Alemania y el Reino Unido juntos. Esta necesidad de las Big Tech y de sus modelos poco eficientes forma parte de la motivación de Donald Trump para incluir bajo su radio de acción las materias primas energéticas de Venezuela, Groenlandia e Irán.
«Auditable, gobernable y alineada con los requisitos empresariales, regulatorios y con los valores europeos»: así es, según defienden desde la empresa, la propuesta de nube privada de IA de Empathy. Además de la infraestructura, la empresa tecnológica refuerza «el principio de confianza con herramientas orientadas a la explicabilidad y al control de resultados: sistemas en los que los equipos pueden entender y justificar por qué aparece cada respuesta y cómo se ordena, en lugar de depender de comportamientos de «caja negra»».