Celia Gómez, directora de la FINBA: «El talento investigador es nuestra mina y tenemos que trabajar para ser una región de referencia»
ASTURIAS
La nueva responsable de la Fundación para la Investigación Biosanitaria apuesta por fortalecer la cultura investigadora en Asturias, integrar la atención primaria en la ciencia de vanguardia y asegurar la viabilidad económica de los proyectos tras el fin de los fondos europeos
13 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Celia Gómez ha regresado a Asturias para ponerse al frente de la Fundación para la Investigación Biosanitaria (FINBA), una responsabilidad que define como un «reto profesional» de primer nivel. Tras haber sido gerente del Servicio de Salud del Principado (Sespa) entre 2012 y 2014 y haber tenido la responsabilidad de la Dirección General de Ordenación Profesional en el Ministerio de Sanidad, donde tomó perspectiva sobre las especialidades y el desarrollo de las profesiones sanitarias, asume ahora el mando de la Fundación con varios objetivos claros, entre ellos, consolidar la alianza estratégica con el ISPA y superar con éxito la reacreditación del Instituto Carlos III. Pero su idea no es limitar su gestión a los despachos; la nueva directora de la FINBA quiere que la ciencia «salga a más espacios», implicando no solo a los clínicos de los grandes hospitales, sino también potenciando la investigación en atención primaria y cuidados. No obstante, Celia Gómez llega a la Fundación en un momento marcado por el agotamiento de los fondos europeos y la necesidad de buscar nuevas fórmulas de sostenibilidad, ya sean públicas o privadas. Así, en la entrevista concedida a La Voz de Asturias, habla de su intención de convertir a Asturias en un polo de referencia internacional, de que es necesario poner el foco en retener el talento joven y de facilitar la llegada de soluciones reales al paciente.
—Ha asumido recientemente la dirección de la FINBA. ¿Qué significa para usted volver a Asturias para liderar la principal fundación de investigación biosanitaria del Principado?
—Es un reto profesional muy interesante porque casi siempre he estado más en ámbitos de gestión. Es cierto que durante algún tiempo estuve relacionada con innovación sanitaria y la investigación durante los tres años que estuve en la Fundación Progreso y Salud, en Andalucía, pero, digamos, de una manera no tan implicada en la gestión. Entonces, este nuevo cargo es un reto importante. Recuerdo los comienzos de FINBA en el 2014 y veo que ahora la fundación ya ha ido cogiendo músculo con el ISPA en marcha. En este sentido, hay que recalcar que ahora no se entiende la FINBA sin el ISPA ni el ISPA sin la FINBA. Es una alianza estratégica en la cual cada uno tiene su papel, pero en conjunto tenemos mucho potencial para hacer un mayor desarrollo en el área de innovación, tenemos mucha capacidad de crecimiento y con mucho impacto social. Además, este año tenemos también el reto de la reacreditación por parte del Instituto de Investigación Carlos III, y eso también me parece un momento muy importante. Por otro lado, para mí también es volver a casa después de muchos años recorriendo distintos espacios. Por lo tanto, tengo muchas ganas y mucha ilusión por este proyecto.
—Apenas lleva mes y medio en el cargo, pero ¿tiene ya algún objetivo prioritario que para su primer año de gestión?
—Hay algunos que están encima de la mesa porque este proyecto no puede ser no continuista en las cuestiones centrales que tiene la FINBA o que tiene el Instituto entre manos. Una de ellas, como comentaba anteriormente, es la reacreditación por parte del Instituto Carlos III. Es un tema clave porque nos da el marco para continuar con los proyectos de investigación. Tenemos también el proyecto de FINBA Data Trust (FDT), un espacio de datos, que es un proyecto, no solo de presente, sino con mucho desarrollo en el futuro. Además, se va a poder relacionar con el espacio de datos que se está haciendo a nivel del Sistema Nacional de Salud, pero también con el espacio europeo de datos, y va a ser un elemento clave en los proyectos de investigación a futuro. Estos dos elementos son clave. Y, luego, tenemos que afrontar el reto de que estamos ahora en un momento de cambio en relación a la disponibilidad de fondos, porque los fondos europeos que nacieron tras la pandemia del plan RTR o los Next Generation, pues ya van acabando su programación. En ese sentido, estamos un poco expectantes, con la incertidumbre de cómo va a ser este futuro a corto plazo y con la necesidad de buscar la sostenibilidad de los proyectos y, a ser posible, además, el crecimiento también en proyectos dentro del ISPA y de la propia Fundación.
-—La FINBA cumple una década de vida. En este nuevo ciclo que comienza bajo su dirección, ¿cuál cree que debe ser su papel en el sistema sanitario y científico de Asturias en el medio y largo plazo?
—Creo que tenemos un trabajo en Asturias de continuar impulsando la investigación en distintos niveles. En cultura investigadora, más allá de la que ya tenemos, y alguna que tiene mucha tradición y mucha historia en el sistema sanitario o en el entorno sanitario asturiano, creo que nos queda mucho por hacer todavía, de implicar a más clínicos en el ámbito de la investigación, porque al final esa investigación transaccional hace que le llegue al paciente, que le pueda llegar a más corto plazo un resultado de un proyecto de investigación, así que es clave, porque la investigación tiene que servir para prevenir la enfermedad y mejorar la salud. Y para eso, hay que implicar a los profesionales y generar más cultura investigadora, o sea, salir a más espacios. Hay líneas de investigación, por ejemplo, en el hospital de Cabueñes, pero nos queda mucho más espacio con el que trabajar. Uno que también está planteado dentro de la propia FINBA, que ya se ha iniciado y que tiene mucha capacidad de desarrollo, que es la atención primaria y el ámbito de cuidado. Hay muchos profesionales sanitarios, además de los profesionales médicos que pueden también iniciar ese recorrido de investigación, y algunos ya lo han hecho, que va a tener también repercusión directa en esa mejora de la salud.
—Llega desde responsabilidades de alta gestión sanitaria a nivel nacional. ¿Qué aprendizajes de esa etapa cree que pueden trasladarse al impulso de la investigación biosanitaria en Asturias?
—Esta última etapa, que ha sido la Dirección General de Ordenación Profesional en el Ministerio de Sanidad, me ha permitido conocer muy de cerca, en general, todas las profesiones sanitarias, cuál es su entorno de desarrollo profesional y, desde luego, las especialidades en ciencias de la salud, que era una materia que directamente y, además, de forma exclusiva, se realiza desde el ministerio. Entonces, conocer bien cuáles son los ámbitos de conocimiento de cada especialidad, cuáles son también esos solapamientos o dificultades que puede haber, ayudan mucho a poder también enfocar los proyectos de investigación, más allá de la oportunidad que da conocer a muchas personas que tienen altas responsabilidades en sociedades científicas, que han desarrollado proyectos de investigación. Un ámbito como el del Ministerio de Sanidad abre también muchas puertas para poder establecer relaciones y contactos más allá de nuestras fronteras.
Nuevas líneas de investigación y financiación
—En un contexto en el que la investigación en salud es cada vez más competitiva, ¿cuáles considera que son esas áreas estratégicas en las que Asturias puede destacar?
—Creo que tenemos líneas de trabajo amplias en desarrollo de proyectos que continúan y van a continuar, aunque también creo que tenemos que seguir impulsando nuevas líneas de investigación. Ahora mismo está habiendo mucho desarrollo en todo el campo de la genética, la genómica, como algo que nos lleva además a la medicina personalizada: poder tratar a cada paciente según su propia situación individual, que está suponiendo una revolución en la medicina. Una parte que creo que más nos corresponde a FINBA, aunque los propios investigadores también lo hacen, es buscar la financiación para darle sostenibilidad a sus proyectos, que no se quede ninguno parado porque no encontremos esa manera de financiarlo, bien sea con fondos competitivos, fondos públicos, pero también con fondos privados, comprometer también a nuestro entorno social con el desarrollo de la investigación biosanitaria.
—A veces la investigación se percibe como algo lejano. ¿Puede poner un ejemplo de cómo el trabajo que se hace en la FINBA mejora la vida de un asturiano que acude hoy a un hospital o a su centro de salud?
—Hay una relación que es muy fácil de explicar, que son los ensayos clínicos, tanto los que son ensayos clínicos con industria (farmacéutica) o los ensayos clínicos independientes, que es probar el uso de un medicamento o de una molécula para abordar un problema de salud que ahora mismo no tiene solución. Así es como se han desarrollado muchos de los fármacos que se utilizan actualmente o de los tratamientos que se utilizan ahora y ahí la relación es directa. Tenemos también la investigación básica, que es muy importante hacerla porque tiene un resultado más a largo plazo, pero nuestros clínicos normalmente se centran más en encontrar soluciones concretas a problemas concretos, por ejemplo, todo el desarrollo que ha habido, pero que todavía es incipiente, con las prótesis en 3D que se realizan de una manera personalizada para las personas, con parte de la colaboración con los ingenieros biomédicos y los traumatólogos, por poner un ejemplo. Pues están encontrando soluciones que superan las formas más tradicionales de abordar alguno de esos problemas. Hay algunas líneas nuevas de investigación en las que entran también otras profesiones a trabajar y colaborar con los profesionales sanitarios que nos abren un mundo de oportunidades: el exoesqueleto, que hace poco se desarrolló a nivel nacional y que ha permitido, por ejemplo, que un niño pueda tener movilidad, es un ejemplo claro de esa colaboración necesaria entre el ámbito sanitario y otros ámbitos profesionales. Nos abren unas expectativas que seguramente no tienen límite, solo el límite de la ética y de la sostenibilidad, pero no, probablemente, otros que tengan que ver con el desarrollo del conocimiento científico.
—La colaboración entre hospitales, universidades, empresas y administración es clave. ¿Qué papel considera que debe jugar la FINBA dentro de ese ecosistema científico y sanitario?
—Tenemos que ser un poco como una encima, como algo que ayude a facilitar esa relación. Como Fundación que hace la gestión, tenemos que facilitar los puntos de encuentro, buscar los recursos y hacer que esa relación y ese entendimiento entre instituciones obligadas a tener esa relación se produzca. Somos el link, el enlace con el sistema sanitario de Asturias, y eso es muy relevante, porque es lo que necesitan también investigadores de otros ámbitos que no son asistenciales para poder desarrollar proyectos que tengan que ser luego trasladados a la clínica, al uso con los pacientes. Entonces, esa parte de hacer de enlace yo creo que es un parte fundamental de la Fundación y, en buena medida, nació también con ese objeto, el de facilitar a los investigadores que las tareas más burocráticas y de gestión se las podamos evitar para que se centren en donde tienen el valor añadido, que es la investigación directa, pura y dura.
Proyectos atractivos y estabilidad
—La captación y retención de talento joven es un reto global. ¿Qué medidas puede impulsar la FINBA para que los investigadores asturianos desarrollen su carrera aquí y no se vean obligados a marcharse?
—Lo fundamental es tener, por un lado, proyectos atractivos, que sean de interés y que puedan tener impacto, porque yo creo que la principal motivación de un investigador joven es esa. Y también la búsqueda de la estabilidad, que puedan tener y visualizar un desarrollo profesional. Son temas que ahora vamos a tener que abordar dentro de la propia fundación, que puedan tener un desarrollo y una carrera profesional dentro del ámbito de la investigación en Asturias. Incluso de la investigación combinada con la asistencia, dependiendo del perfil profesional de cada uno. Hay la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación ha desarrollado esa nueva figura, el estatutario investigador, que también se está rodando en el ámbito del Sistema Nacional de Salud. Yo creo que es una gran oportunidad, porque hasta ahora todavía tenemos, digamos, algunos flecos de situaciones de investigadores que se quedan en una situación precaria, y esa parte es la que, lógicamente, no es atractiva. Nos interesa cuidar y mejorar esas condiciones y, sobre todo, como decía, la estabilización del personal.
—La investigación no solo genera conocimiento, también puede traducirse en innovación y desarrollo económico. ¿Cómo puede la FINBA ayudar a que los avances científicos se conviertan en soluciones útiles para la sociedad y en oportunidades para Asturias?
—Hay algunos proyectos, tanto de investigación biosanitaria, pero también en el área de innovación sanitaria, que es complementaria, en los que creo podrían participar una parte del tejido empresarial asturiano. Lo que tenemos que hacer es buscar, porque tenemos instrumentos equipados para hacerlo, ese punto de encuentro entre empresas que pueden hacer algún tipo de desarrollo y los investigadores que quieren buscar soluciones para algún problema concreto. Y ese punto estamos tanto con Sekuens, como con la Consejería de Ciencia, además de la Consejería de Salud, con las que trabajamos en conjunto. Es decir, que tenemos una serie de herramientas, como son las propias incubadoras que tiene de empresas biotecnológicas Sekuens, que son puntos de encuentro en los cuales podemos superar las dificultades que surgen entre la idea o el desarrollo del proyecto, poder hacer un prototipo, que ese prototipo podamos patentarlo y, además, haya empresas que lo puedan desarrollar. Tenemos la ventaja de una cultura industrial y de empresas, además de las pequeñas, que hacen desarrollos, otras el ámbito tecnológico que cotizan en bolsa. Entonces, creo que tenemos caldo de cultivo para poder tener desarrollo y dar impacto, devolver la inversión que durante años lleva haciendo la comunidad con resultados de productos.
—Para terminar, ¿qué objetivos le gustaría haber conseguido cuando mire atrás dentro de unos años y piense en su etapa al frente de la FINBA?
—Pues que esté la FINBA consolidada como entidad de gestión, pero, sobre todo, que todo el ámbito de investigación biosanitaria, el Instituto ISPA, sea un instituto de referencia nacional e internacional en cuanto al desarrollo de proyectos. Así que queremos poder dar un salto importante adelante en unos años. Es verdad que tenemos un tamaño pequeño, pero como digo siempre, lo pequeño es hermoso. También tiene la ventaja lo pequeño de poder establecer con más facilidad relaciones que puedan permitir más desarrollos. Somos ricos en recursos humanos y en conocimiento científico y tecnológico y esa es la ventaja que tenemos que aprovechar. El talento es nuestra mina y eso es lo que tenemos que trabajar y desarrollar. Entonces, al echar la vista atrás, me gustaría ver que, efectivamente, hemos dado saltos adelante que nos convierten en una región de referencia en conocimiento e investigación, sería un gran objetivo. Hay que ponerse las metas altas para poder conseguir al menos parte de ellas.