Marcelino Marcos, consejero de Medio Rural: «El campo asturiano tiene los astros alineados; no recuerdo una situación mejor en décadas»
ASTURIAS
«Las enfermedades animales son siempre una incertidumbre; nos preocupa especialmente la dermatosis nodular, porque si entra en una explotación hay que sacrificar todos los animales y eso tiene consecuencias económicas enormes»
15 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Marcelino Marcos Líndez (Oviedo, 1968), consejero de Medio Rural y Política Agraria del Principado de Asturias, asegura que el campo asturiano atraviesa uno de los mejores momentos que recuerda en décadas en términos de precios y rentabilidad, aunque advierte de los riesgos que siguen acechando al sector, desde las enfermedades del ganado hasta los efectos del cambio climático o las tensiones internacionales que encarecen los costes de producción. A lo largo de esta entrevista aborda también el futuro plan de gestión del lobo, la posible reducción de las ayudas europeas, el relevo generacional o los acuerdos comerciales internacionales que preocupan a los ganaderos.
—¿Cómo describiría la situación actual del campo en Asturias?
—El campo asturiano goza de buena salud. Es verdad que a lo largo de los años lo que más marca la situación del sector es la oscilación entre los precios de venta y los costes de producción, pero ahora mismo vivimos una buena situación en cuanto a los precios de venta y los márgenes son razonables. Es cierto que el conflicto en Oriente Próximo ha provocado un aumento en los combustibles y los fertilizantes, pero, salvo esa circunstancia, el momento es positivo. No recuerdo en décadas una situación en la que se hayan alineado los astros con tantos factores favorables: la carne tiene buenos precios, la leche tiene precios razonables y los costes están en niveles óptimos.
—¿Cuáles son ahora mismo las principales preocupaciones que le trasladan agricultores y ganaderos cuando se reúne con ellos?
—La palabra estrella es la burocracia. Es una de las cuestiones que más trasladan, sobre todo por el nivel de exigencia que existe para la gestión de ayudas. Muchos trámites vienen impuestos por la Comisión Europea o por el Ministerio. Hemos avanzado bastante en reducir trámites administrativos, por ejemplo mediante la declaración responsable o evitando duplicidades, pero sigue siendo una preocupación importante. También nos trasladan cuestiones relacionadas con la fauna salvaje y con la rapidez en el pago de las ayudas.
—¿Se está avanzando en esa reducción de la burocracia?
—Sí, continuamente. Por ejemplo, con la aplicación Mi Principado cualquier ciudadano puede subir documentos una sola vez y evitar tener que presentarlos varias veces ante la administración. Aun así, hay procedimientos que dependen de normativa estatal o europea y ahí tenemos menos margen.
—¿Está la derecha canalizando mejor que la izquierda el descontento de los agricultores y ganaderos?
—No creo que lo canalice mejor. Lo que ocurre es que hay partidos que trasladan mensajes que la gente quiere oír, independientemente de que luego se puedan aplicar o no. Muchas veces se prometen cosas que no tienen ningún rigor o que directamente no se pueden hacer. Al final los ganaderos y agricultores saben perfectamente cómo está su situación. Lo primero que miran es si su explotación es rentable y si viven mejor o peor.
—El cambio climático está afectando cada vez más al medio rural. ¿Cómo se está preparando Asturias para estos retos?
—El cambio climático ya se percibe. Lo vimos con la sequía, que nos llevó a replicar las ayudas del Gobierno central, siendo la única comunidad autónoma que lo hizo. También se nota en los incendios forestales, que cada vez son más intensos y aparecen en épocas del año en las que antes eran impensables. Pero también puede traer oportunidades, por ejemplo con nuevos cultivos que antes no tenían sentido en Asturias. En cualquier caso, la gestión del agua y la prevención de incendios son cuestiones prioritarias.
—Uno de los debates más intensos sigue siendo el del lobo. Tras la última sentencia del Tribunal Supremo han tenido que comenzar con el que será el tercer plan de gestión. ¿Cuáles serán las claves?
—La sentencia no eliminó definitivamente los cupos, como a veces se ha interpretado. Lo que hizo fue referirse al programa concreto de control poblacional del 2022-2023 cuando el lobo estaba incluido en el LESPRE. Ahora estamos elaborando un tercer plan de gestión del lobo que actualizará la realidad de la especie en Asturias y que volverá a introducir el artículo que regula cómo se deben realizar los controles poblacionales cuando sea necesario.
—¿Cuándo estará listo ese nuevo plan?
—La tramitación de un decreto lleva su tiempo, pero la idea es tenerlo aprobado a finales de junio.
—Una de las quejas habituales de los ganaderos son las indemnizaciones por daños. ¿Tiene previsto revisarlas?
—Ya hicimos una revisión del baremo de daños, que incluyó un incremento medio del 20% al equiparar los daños del lobo a los del oso y tener en cuenta también el lucro cesante. Ahora empezaremos a trabajar en una nueva revisión, porque lo lógico es actualizar estos baremos en función de los precios. En cuanto a los pagos, cuando llegamos había expedientes de hasta dos años. Nos comprometimos a bajar el periodo medio por debajo de 100 días y ahora está en torno a los 90.
—El Gobierno asturiano mantiene posiciones diferentes a las del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sobre el lobo. ¿Cómo es la relación institucional?
—Tenemos posiciones distintas y creo que se equivocan. Para mí, personalmente, es verdad que no es una situación agradable. Asturias es probablemente una de las regiones europeas que más información tiene sobre el lobo, porque llevamos muchos años realizando censos y estudios. Eso nos permite saber con bastante precisión cuál es la situación de la especie y actuar con equilibrio, teniendo en cuenta tanto el número de ejemplares como los daños que provocan.
—Más allá del lobo, el jabalí también genera problemas tanto en zonas rurales como urbanas. ¿Se están estudiando nuevas medidas?
—Sí. Se ha ampliado la temporada de caza y se están diferenciando medidas según las zonas, porque no es lo mismo la caza deportiva en el medio rural que el control de poblaciones cerca de núcleos urbanos, donde hay riesgos evidentes.
—La Unión Europea estudia posibles recortes en las ayudas agrarias en pro de la inversión en Defensa. ¿Qué consecuencias tendría para Asturias?
—Sería nefasto. Cuando hablamos de recortes en fondos europeos no solo hablamos de la PAC directa a agricultores y ganaderos, sino también de los fondos Leader, que financian iniciativas empresariales en el medio rural y generan empleo. Reducir esos fondos sería hacer justo lo contrario de lo que predica la propia Unión Europea cuando habla de sostenibilidad alimentaria o desarrollo rural.
—¿Cree que el consumidor final es consciente del esfuerzo que hay detrás de los productos del campo?
—Muchas veces no se valora lo suficiente. Por eso insistimos tanto en la promoción de las marcas de calidad, porque son las que permiten diferenciar el producto y aportar valor añadido.
—¿Cómo está la situación sanitaria actual del ganado asturiano?
—Ahora mismo es buena, pero siempre hay incertidumbre. Nos preocupa especialmente la dermatosis nodular, porque si entra en una explotación hay que sacrificar todos los animales. Es una enfermedad que no afecta a las personas ni al producto, pero tiene consecuencias económicas enormes.
—El relevo generacional es otro gran reto del sector. ¿Cuántos jóvenes se están incorporando?
—Desde que soy consejero se han destinado 17,6 millones de euros a ayudas para incorporaciones, con 269 nuevas incorporaciones entre jóvenes y otros perfiles. La media de ayudas es de unos 67.000 euros por beneficiario. Además, en 2026 sacaremos una nueva convocatoria con nueve millones de euros.
—Ligado a ello está la despoblación del medio rural. ¿Qué políticas pueden ser eficaces para frenarla?
—No hay varitas mágicas. Asturias cuenta con una ley de impulso demográfico y también hemos aprobado el Pacto por el Medio Rural, que es una hoja de ruta elaborada con organizaciones agrarias, cooperativas, la Universidad de Oviedo y otras entidades.
—Ese pacto no ha sido firmado por el sindicato agrario mayoritario. ¿Cree que nace cojo?
—Nacería cojo si el documento no recogiera medidas útiles para el medio rural. En el pacto está quien quiere estar. Nosotros creemos que refleja una amplia representatividad social y económica del medio rural asturiano.
—Acuerdos comerciales como el de Mercosur generan inquietud en el sector ganadero. ¿Qué impacto pueden tener en Asturias?
—Es normal que haya preocupación. Europa ya importa carne de esos países, pero si se reducen los aranceles sin exigir las mismas condiciones que aquí puede haber competencia desleal. El margen de actuación de una comunidad autónoma es muy limitado, pero estaremos atentos a la evolución de los precios.
—Conflictos internacionales como la guerra en Oriente Medio también influyen en el campo. ¿Cómo les está afectando?
—Principalmente a través del aumento de los combustibles y de algunos productos necesarios para la producción. Eso afecta a la rentabilidad tanto de ganaderos como de pescadores.
—¿Qué balance hace de los fondos Leader en Asturias?
—Tienen más de 25 años de trayectoria y su impacto económico y social es enorme. En Asturias destinamos el 25% de estos fondos al desarrollo rural, cuando Europa exige solo un 5%. Gracias a ellos se financian muchas iniciativas empresariales en los pueblos.
—La campaña de pesca del pulpo podría suspenderse si no se recuperan las capturas. ¿Qué lectura hace de esta situación?
—Hay que ver cómo evoluciona el mes de marzo. Si no mejora, habrá que parar la campaña y activar ayudas para el sector. A veces es necesario parar para recuperar una especie, como ya ocurrió con el oricio.
—Mirando diez años hacia delante, ¿cómo imagina el campo asturiano?
—Creo que el camino ya está iniciado hacia un proceso de modernización, especialización y profesionalización del sector. El reto es avanzar hacia un medio rural diversificado que aproveche nuevas tecnologías, innovación y todas las oportunidades que ofrece el territorio.