La tasa de fecundidad de las asturianas se da a edades más tardías que en el resto de territorios
28 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Ya desde finales del siglo XX Asturias comenzó a destacar como un territorio especialmente efectado por el envejecimiento y la caída de la natalidad; aunque lo cierto es que este fenómeno se ha ido extendiendo a lugares del mundo que, por aquel entonces hubieran sonado increíbles, y así ahora hay falta de relevo generacional en una China que llegó a imponer una política de hijo único y en estado de La India ya hay caídas de nacimientos. Asturias va una página por delante, el acceso a la maternidad no sólo se ha reducido en términos cuantitativos, sino que se ha desplazado significativamente en el tiempo. Tradicionalmente, las mujeres asturianas han optado por ser madres a edades más avanzadas que la media española; sin embargo, los datos más recientes revelan un fenómeno añadido: incluso el colectivo de madres extranjeras (que dan un leve repunte de la natalidad en la comunidad) están retrasando progresivamente la edad a la que deciden tener sus hijos.
Al analizar la variación de la tasa de fecundidad en Asturias a lo largo del tiempo, se observa una transformación estructural profunda en los últimos 50 años. Si tomamos como referencia el año 1975, el comportamiento reproductivo de la región era radicalmente distinto al actual. En aquel entonces, la tasa de fecundidad para una mujer de 30 años en Asturias se situaba en 124,83, una cifra que en 2024 ha caído hasta los 51,36 puntos. En la comparativa actual con el resto de España, Asturias se mantiene de forma sistemática en los niveles más bajos de fecundidad, por debajo de la media nacional. No obstante, dentro de esta tendencia general de escasez de nacimientos, las madres extranjeras han mantenido una tasa superior a la de las españolas de forma constante desde que existen registros desglosados (2002). Mientras que la tasa acumulada de las mujeres españolas en Asturias ronda los 921 puntos en 2024, la de las extranjeras se eleva hasta los 1.137, lo que confirma su papel esencial en el sostenimiento de los escasos índices de natalidad de la comunidad.
Sin embargo con el paso del tiempo las madres extranjeras también comienzan a elegir serlo más tarde. Si bien es cierto que este grupo sigue siendo madre antes que el nacional (con un pico de fecundidad situado actualmente en los 30 años), la tendencia muestra que este máximo también se está desplazando hacia tramos de edad superiores. En el caso de las madres españolas en Asturias, el retraso es aún más evidente, concentrando su mayor actividad reproductiva a los 34 años. Este fenómeno de postergación de la maternidad es ahora un rasgo compartido: tanto las mujeres nacidas en España como aquellas procedentes de otros países terminan adaptándose a un entorno socioeconómico que favorece o impone el retraso del primer hijo.
Más allá de la edad y la nacionalidad, las estadísticas ofrecen datos reveladores sobre cómo se comforman las familias, cada vez más pequeñas y la práctica desaparición de los embarazos adolescentes, que son testimoniales. La mayor parte de la actividad reproductiva en Asturias se concentra en el primer hijo. Las tasas correspondientes al segundo y, especialmente, al tercer y cuarto hijo son residuales en comparación con las de hace cuatro décadas. Por ejemplo, en el caso de las familias con cuatro o más hijos, las cifras en Asturias son de las más bajas del país, siendo un evento estadísticamente excepcional. Además, las tasas de fecundidad en las edades extremas del periodo reproductivo son casi inexistentes: los nacimientos en mujeres menores de 20 años han caído a niveles mínimos históricos, mientras que los partos en mujeres de 45 años o más, aunque han crecido ligeramente gracias a las técnicas de reproducción asistida, no compensan en absoluto la caída en los tramos de edad de mayor fertilidad biológica.