Los audios de un minero de Cerredo a su mujer antes de morir en la explosión: «No se están haciendo las cosas bien; no me apetece ser portada del periódico»
ASTURIAS
Los mensajes, ya incorporados a la causa judicial, reflejan las condiciones en la mina días antes del accidente y apuntan a las posibles irregularidades que se estaban haciendo en el interior
25 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Los doce audios enviados por uno de los mineros fallecidos en la explosión de la mina de Cerredo han sido incorporados recientemente a la causa judicial y dibujan un escenario de riesgo que el propio trabajador anticipó días antes del siniestro. «No se están haciendo las cosas bien y va a haber una desgracia», advertía en uno de los mensajes remitidos a su pareja. La abogada de las familias, Beatriz Llamas, ha confirmado que el contenido de estas grabaciones, ya aportadas al juzgado, es veraz y refleja las condiciones en las que se desarrollaba la actividad.
Los audios, enviados en los días previos al accidente del 31 de marzo de 2025 en el que murieron cinco trabajadores, recogen una secuencia detallada de la actividad en el interior de la explotación. En ellos, el minero describe jornadas de trabajo intensas vinculadas a la extracción de carbón: «Ya cargué diez camiones. Puta que les parió. Desde las 7:20 sin parar». También deja constancia de su reincorporación al interior de la mina: «Esta semana ya me meten para el furaco otra vez». Las condiciones que relata son especialmente preocupantes. Habla de zonas inundadas —«está inundado y sale una chocolatada»— y de un entorno que califica directamente como «un chamizo». Su malestar no se limita al estado físico de la mina, sino también a la forma en que se organizaba el trabajo: «No es que la mina me moleste, me molesta dónde estamos ahora».
A medida que avanzan los días, el tono de los mensajes se vuelve más alarmante. El trabajador insiste en que la situación entraña un peligro evidente y que no se están tomando medidas: «Parece que no ven el peligro o que se la pela directamente». En otro audio, refuerza esa idea con una advertencia explícita: «No me apetece ser portada del periódico. Y va a pasar algo grave». Uno de los aspectos más relevantes que se desprende de las grabaciones es la descripción de la zona en la que trabajaban. El minero explica que operaban en una galería sin salida, lo que complicaba cualquier evacuación: «Hay que ir de atrás para adelante y vamos al revés (…) Si se hunde la mina, ¿para dónde salimos? No tenemos pa’ dónde ir». Este extremo coincide con las primeras conclusiones sobre el accidente, que apuntan a una explosión de grisú en un espacio mal ventilado y sin las condiciones de seguridad exigibles.
«Hay que ir de atrás para adelante y vamos al revés (…) Si se hunde la mina, ¿para dónde salimos? No tenemos pa’ dónde ir»
Los audios también reflejan el desgaste personal del trabajador. «Nunca tuve tan pocas ganas de ir al trabajo como ahora mismo», reconoce, dejando entrever un estado de ánimo marcado por la preocupación constante. Aun así, continúa acudiendo a su puesto, consciente de que se trata de su única fuente de ingresos. En paralelo, menciona la instalación de maquinaria para el tratamiento de carbón, lo que, junto a otras referencias, apunta a que se estaba desarrollando actividad extractiva pese a la falta de autorización. «Montando las máquinas (…) lo que sobra del carbón, se prensa», explica en uno de los mensajes.
Uno de los últimos audios introduce un giro en el relato. Tras una conversación con el ingeniero de la explotación, el minero expresa alivio ante la posibilidad de pasar a trabajar en el exterior: «Vaya contento que estoy (…) que me va a dejar fuera». Según relata, el cambio no implicaría pérdida salarial. Sin embargo, esa reubicación no llegó a hacerse efectiva antes del accidente. Para la representación legal de las familias, que encabeza Beatriz Llamas, estos audios resultan clave. Su contenido, ahora incorporado al procedimiento, refuerza la tesis de que existía conocimiento previo de las deficiencias y del riesgo al que estaban expuestos los trabajadores, sin que se adoptaran medidas suficientes para evitar una tragedia que, como el propio minero advirtió, acabó produciéndose.