Así ve un asturiano con negocios en Cuba la situación de «la perla del Caribe»: «Es un país maravilloso, pero el comunismo lo ha destruido»

Raquel Mayordomo REDACCIÓN

ASTURIAS

Una calle de La Habana (Cuba), el pasado martes.
Una calle de La Habana (Cuba), el pasado martes. Ernesto Mastrascusa | EFE

Asegura que la crisis económica, el desabastecimiento extremo, los apagones y la incertidumbre política están asfixiando la vida en la isla, por lo que se ha visto obligado a cerrar sus establecimientos temporalmente

26 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuba siempre ha tenido un magnetismo especial para los asturianos, un hilo invisible que une el Cantábrico con el Caribe a través de décadas de migración y negocios. Sin embargo, ese vínculo pasa en la actualidad por momentos difíciles como consecuencia de la situación que atraviesa la isla, una situación que combina crisis económica, desabastecimiento extremo, apagones e incertidumbre política. Un empresario asturiano, que prefiere mantener el anonimato para evitar represalias o trabas administrativas en la isla, relata apesadumbrado la compleja realidad que ha visto en el último viaje que realizó a la misma, una realidad que dista mucho de la idílica imagen que se puede tener de Cuba. Con una casa en propiedad desde hace una década y negocios de restauración y hostelería en el céntrico barrio del Vedado, su testimonio es el de alguien que ha visto que el país, no sólo se ha detenido en seco, sino que está en retroceso.

La situación actual ha obligado a este empresario a tomar decisiones drásticas: cerrar los negocios de restauración y alojamiento que tiene en la isla, y es que, según explica, tras el apagón total que sufrió el país hace apenas unos días, mantener un negocio de 500 metros cuadrados con generadores eléctricos es inviable. «El litro de gasolina hoy en día está a 12 euros», precisa el mismo entre la resignación y asombro que le genera que los precios se hayan desbocado tanto. Así, aunque dispone de infraestructura para autoabastecerse, el coste operativo ha superado cualquier margen de beneficio razonable: «económicamente no se puede», apostilla.

Este empresario ha vuelto hace unas semanas de la isla, pero reconoce que viajar a Cuba también se ha convertido en una carrera de obstáculos por la afectación que están teniendo las aerolíneas internacionales. Las restricciones y la falta de combustible en los aeropuertos cubanos ha obligado a alterar las rutas tradicionales por lo que, según relata el empresario, los vuelos directos desde Madrid a La Habana ya no pueden realizar el trayecto de vuelta de forma convencional: «para la vuelta tienen que parar a repostar en República Dominicana porque allí no hay para repostar», indica el mismo, subrayando que un avión que recorre los 8.500 kilómetros desde España a Cuba no tiene margen para regresar sin una carga de combustible que la isla en la actualidad no puede garantizar.

Pero la parálisis energética no afecta sólo a la logística a gran escala del país, si no que afecta a cada estrato de la sociedad. En este sentido, el empresario traslada que el transporte público ha desaparecido prácticamente y lo poco que queda en manos de particulares ha disparado sus precios de forma astronómica. Como ejemplo pone que trayectos que antes costaban 20 dólares ahora se sitúan entre los 60 y los 80, y eso «siempre que el conductor esté dispuesto a realizar el viaje». Pero esta carestía no solo afecta al ocio o al turismo, los trabajadores son los más perjudicados si cabe porque tienen que ingeniárselas para llegar a lugar de trabajo: «el personal está yendo a trabajar andando o en bicicleta».

Auge del mercado negro

Pero el transporte público no es lo único que ha desaparecido en Cuba. Este empresario asturiano asegura que, para el ciudadano cubano, la libreta de razonamiento —que recuerda a la cartilla de racionamiento de la posguerra española— es hoy en día «prácticamente inexistente». La escasez de alimentos básicos es tan profunda que productos como la leche para los niños y ancianos han desaparecido de los canales oficiales. Y esto sin contar que el contraste de precios resulta estremecedor si se compara con España: mientras que aquí un litro de leche ronda el euro, en Cuba alcanza los 2,40 euros, una cifra prohibitiva para una población donde un médico apenas gana entre 30 y 40 dólares mensuales.

La consecuencia directa de la precariedad que se vive en la isla es, según traslada el empresario, un mercado negro que lo devora todo. La moneda es el mejor ejemplo de esta dualidad: mientras el cambio oficial se puede llegar a situar en 126 pesos cubanos por euro, en la calle la cifra salta hasta los 570. «En esta situación hay gente que está haciendo dinero», afirma el mismo, refiriéndose al «estraperlo» que impera incluso en el sistema sanitario, donde materiales básicos o medicamentos solo se consiguen a través de intermediarios que multiplican su valor: «si vas, por ejemplo, a un hospital, no tienen absolutamente de nada, pero el mismo médico o la misma enfermera te lo consiguen por tres o cuatro veces su valor», comenta.

«Hay un estraperlo por parte de Estado para los productos de primera necesidad y material de beneficencia enviado por otros países exagerado. Todo lo que se manda de ayuda humanitaria no llega al pueblo. O llega con reventa», manifiesta el mismo, que también añade que «prácticamente no hay ambulancias, no hay coches fúnebres para llevar a los muertos, las farmacias están desabastecidas totalmente y en los hospitales no facilitan nada y hay que comprarlo de estraperlo». Otras consecuencias que cita de la crisis que está viviendo Cuba es que «como no hay gasolina no se recoge la basura y está tirada por las calles», que en las casas se está teniendo que cocinar «con leña porque tampoco hay gas», que hay gente que lleva semanas sin poder salir de casa porque viven en edificios y no funcionan los ascensores, que se han suspendido las clases en la Universidad o los pillajes y hurtos que está habiendo, sobre todo, cuando se producen apagones.

El colapso de la isla y la presión que mantiene sobre ella EEUU está afectando, además, al turismo, uno de los pilares económicos de Cuba: «si visitas Cuba te pueden denegar la entrada en USA por seis meses y por eso no hay turistas, cuando en condiciones normales supone el 15% del PIB», precisa el empresario. No obstante, como recomendaciones para quienes tengan pensado viajar a este país señala «que lleven dinero en metálico (euros o dólares) porque los cajeros no funcionan, que no hagan el cambio de moneda en los bancos cubanos, moverse en taxi por la noche para evitar sustos y pasar lo más desapercibidos posible, es decir, no llevar ni cadenas de oro ni relojes porque está habiendo hurtos, aunque no suele haber violencia». A esto añade que, a nivel social, la crisis está pasando factura en el sentido de que «el 25% de la población son los chivatones del otro 75%, su función es controlar al resto», apostilla.

A la expectativa para poder regresar

Pero, a pesar de la complicada situación, el empresario asturiano no oculta su afecto y pasión por un país que define como «maravilloso» y por el que confiesa sentir «muchísima pena» porque el trato de la gente y el clima siguen siendo excepcionales: «allí te sientes como si estuvieras en España. La gente es cariñosísima, un clima espectacular, unas playas fuera de serie, pero el comunismo ha destruido el país», considera. Así, su mirada hacia el futuro es en este momento de máxima cautela ya que tiene en cuenta que la influencia de la política exterior estadounidense, con figuras como el presidente, Donald Trump, y el secretario de Estado, Marco Rubio, en el horizonte, genera una expectativa tensa en la isla. Y a la expectativa se mantiene también este empresario ya que, si bien suele viajar varias veces al año, ahora prefiere esperar a ver cómo transcurre la actualidad política antes de regresar ante el temor de verse atrapado en un posible conflicto o estallido social.

Y es que la Cuba que él conoció, esa «perla del Caribe» cuya capital, según recuerda, a finales de los años 50 sumaba más cines que las ciudades de Londres y París juntas, sobrevive hoy gracias a las remesas de dinero que envían­­­ los cinco millones de cubanos que viven en el exterior. Es por ello que este testigo directo concluye que la isla «ha empeorado muchísimo en los últimos diez años» mientras espera que la situación en ella se estabilice para poder regresar y volver a reabrir sus negocios.